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Los huérfanos que deja la pandemia

Un estudio publicado en la revista científica británica The Lancet estima que, a nivel global, más de 5 millones de niños y adolescentes perdieron a su madre, padre o cuidador durante la pandemia. Los autores de la investigación advierten que los decesos por Covid 19 de personas adultas que tenían bajo su cuidado a menores de edad plantean serios desafíos en materia de políticas públicas, ya que los chicos que sufrieron estas pérdidas corren riesgos de sufrir pobreza o explotación.

Se trata de la investigación "Estimaciones mínimas mundiales de niños afectados por la orfandad asociada al COVID-19" fue realizada por el Grupo de Referencia Mundial sobre los Niños Afectados por la COVID-19 que está formado por académicas de la Universidad de Oxford, la Universidad de Harvard, el Imperial College de Londres, y profesionales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los autores del trabajo de investigación tomaron datos oficiales de mortalidad provocados por el Sars Cov 2 en 20 países, entre ellos la Argentina, a los que aplicaron modelos de análisis que aportan nuevos conocimientos a los responsables de diseñar políticas públicas. Además de nuestro país, también fueron analizados datos de México, Brasil, Estados Unidos, Sudáfrica, Perú, Irán, Colombia, Filipinas, Inglaterra y Gales, Kenia, Zimbabwe, Polonia, Nigeria, Francia, Italia, Malawi, España y Alemania.

Una de las integrantes del grupo que llevó a cabo el estudio, la doctora Juliette Unwin, investigadora del Imperial College de Londres, explicó que este trabajo tuvo en cuenta datos registrados desde el inicio de la pandemia hasta el 31 de octubre de 2021, y se fijó como objetivo ofrecer una mirada global de una enfermedad como el Covid 19, la orfandad asociada a esa enfermedad y el impacto que tuvo sobre la salud de los niños y adolescentes, de cero a 17 años, a partir de la aplicación de análisis basados en modelos matemáticos.

Por su parte, otra investigadora del equipo, la doctora Lucie Cluver, profesora en la Universidad de Oxford, aclara que los datos de naciones africanas podrían estar subestimados, debido a las dificultades para obtener cifras de fuentes oficiales. En la lista confeccionada para este trabajo, nuestro país figura en el octavo lugar con más niños y adolescentes (30.300) que perdieron a uno de sus padres o a la persona adulta que estaba a cargo de su cuidado. En América Latina, México registró 192.500 menores en esta situación; Brasil 169.900; Perú 80.200 y Colombia 53.300.

El año pasado, antes de que se conocieran estas cifras, la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, expresó la preocupación de ese organismo internacional por los niños que quedaron huérfanos de uno o ambos progenitores. En ese sentido, observó que como ocurre con todas las crisis y pandemias sanitarias, los niños más vulnerables corren un mayor riesgo de quedarse sin el cuidado de sus padres debido a la muerte, las enfermedades graves o las dificultades económicas. Esto, advirtió, a su vez aumenta el riesgo de que se los coloque bajo un cuidado alternativo inadecuado.

"Los daños inmediatos y a largo plazo causados por la separación de la familia y el cuidado alternativo inadecuado, especialmente en instituciones, están bien documentados. Las instituciones se caracterizan a menudo por un régimen de vida intrínsecamente perjudicial.

Los niños pueden sufrir a causa de la convivencia forzada y de unas rutinas fijas que no se adaptan a sus necesidades individuales. A menudo se les priva de la capacidad de tomar decisiones que se ajusten a sus intereses", alertó Fore, para señalar luego que los niños en régimen de cuidados institucionales alternativos suelen estar aislados de sus familias y comunidades locales. "Privados del cuidado de sus padres, pueden sufrir daños físicos, psicológicos, emocionales y sociales, con consecuencias que duran toda la vida. Estos niños también tienen más probabilidades de sufrir violencia, abusos, abandono y explotación", añadió.

Ante esta realidad es necesario que, a nivel local, también se preste mayor atención a los niños, las niñas y adolescentes que podrían estar en esta situación, con el fin de brindar el apoyo y la contención que necesitan quienes sufrieron la pérdida de sus padres durante la pandemia.