Más vulnerables al cambio climático
El último informe que acaba de publicar el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) advierte que las sequías se volvieron más frecuentes en muchas regiones, afectando actividades como la agricultura y la producción de energía en centrales hidroeléctricas.
El documento, además, estima que actualmente cerca de la mitad de la población mundial sufre una grave escasez de agua en algún momento del año.
Los expertos de 195 países que integran este grupo intergubernamental terminaron el trabajo de análisis y revisión de más 34.000 artículos científicos que aportan el panorama más completo y actualizado sobre la crisis climática que se tiene en la actualidad. Se teme que sus conclusiones no ocupen el lugar central que se merecen en la agenda informativa internacional debido a la invasión de tropas rusas sobre territorio ucraniano, un conflicto que tiene en vilo a todo el mundo.
Una de las conclusiones a las que llega el grupo de expertos es que es necesario adoptar medidas urgentes para hacer frente a los riesgos crecientes impulsados por el calentamiento global. Según el informe, las personas que viven en grandes conglomerados urbanos enfrentan mayores riesgos de estrés por calor, donde a medida que pasen los años se acortará el tiempo que puedan pasar al aire libre.
El documento, titulado "Cambio Climático 2022: Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad", advierte también que la mitad de la población mundial vive en zonas muy vulnerables al cambio climático y observa que la adaptación de los países a los efectos del calentamiento global ha sido ineficaz, al menos hasta ahora.
Días atrás, a raíz de los incendios en la zona de los Esteros del Iberá, en esta misma columna se hacía referencia a lo que expertos en el manejo del fuego llaman incendios de sexta generación que están relacionados con fenómenos climáticos extremos, como las fuertes sequías que se registran en distintas partes del planeta.
Según los especialistas, esas sequías prolongadas contribuyen a la generación de incendios forestales que, por su magnitud e intensidad, no se pueden combatir con los medios disponibles en ningún lugar del mundo, lo que obliga a pensar nuevas estrategias para actuar frente a este nuevo escenario.
Lo que llama la atención de los científicos del cambio climático es que desde 2017 hasta la fecha estos incendios de gran magnitud ya se han registrado en Portugal, España, California (EEUU), Chile, al norte de Atenas (Grecia), Turquía y Australia. Todos tienen un denominador común: se producen en lugares donde hay grandes extensiones de territorio con masa forestal y vegetación seca y poca humedad en los suelos.
El informe que acaba de publicar el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático remarca que la única forma de hacer frente a los riesgos crecientes impulsados por el calentamiento global es actuando sin demoras. Y no es para menos.
El documento estima que entre 3.300 y 3.600 millones de personas en todo el mundo viven en "contextos altamente vulnerables" al cambio climático, un fenómeno que se ha transformado en una verdadera amenaza para el bienestar humano y la salud del mundo. Por eso, es necesario que se adopten medidas inmediatas para evitar que la catástrofe ambiental sea aún más grave.
En palabras del actual presidente del IPCC, el economista surcoreano especializado en el impacto del calentamiento global en las actividades económicas Hoesung Lee, "este informe es una advertencia terrible sobre las consecuencias de la inacción" de la comunidad internacional frente a los llamados que se vienen haciendo para actuar sin demoras.
El documento al que hace referencia Lee observa, además, que los compromisos actuales en materia de emisiones hacen que el mundo se encamine hacia un calentamiento de entre 2,3 y 2,7 °C, un registro que está muy por arriba de lo que se considera más seguro para los ecosistemas.
El estudio, por otra parte, pone la lupa sobre los problemas más graves del mundo actual, que es el "consumo insostenible de recursos naturales, la degradación del suelo y de los ecosistemas, la rápida urbanización, los cambios demográficos, las desigualdades sociales y económicas", a lo que debe sumarse la crisis sanitaria, social y económica que generó la pandemia.
Según los expertos, es necesario restaurar ecosistemas dañados y conservar del 30 al 50 por ciento de los hábitats terrestres, de agua dulce y oceánicos de la Tierra. La ciudadanía debe exigir políticas públicas que permitan avanzar en ese sentido, que es la única manera posible de avanzar hacia un desarrollo más sostenible.










