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Juan Camarasa

Columnista

Rindes menores al convencional, pero con riesgo comercial e impacto ambiental. ¿Cuál es la buena noticia?

Dejando la cuestión ambiental de lado (glufosinato de amonio y transgénesis), los datos nos demuestran que el beneficio agronómico del trigo HB4 no es tal.

La promesa de tolerancia a stress hídrico y de mayor rinde ha caído en saco roto esta campaña en la que se autorizó la siembra de nada menos que 55.000 hectáreas.

En el informe del MAGyP "Trigo HB4 Desarrollo argentino bajo control comercial" se observa que se sembraron 40.116 hectáreas del trigo transgénico en 11 provincias argentinas, de las cuales se obtuvieron 97.279 toneladas, arrojando un rinde promedio de 2,43 toneladas por hectárea. Mientras que las estimaciones del MAGYP estiman una producción para esas 11 provincias de 6.737.836 ha con un rinde total promedio de 3,35 toneladas por hectárea para el trigo convencional.

Es decir que la performance del Trigo HB4 ha sido de un 28% por debajo del trigo total. Estos datos demuestran por sí mismos que esta tecnología no aportó valor en la campaña pasada en el plano agronómico y lo apresuradas de las decisiones gubernamentales de aprobar una tecnología disruptiva para el comercio mundial de un trigo que nadie quiere.

Ahora resta qué va a hacer el gobierno con estas 97.279 toneladas de trigo HB4 que de no ser controladas servirían para sembrar poco más de 1.000.000 de hectáreas. Tratándose el trigo de una autógama sabemos que la contaminación y su cruzamiento pueden tirar a todo el resto del trigo argentino por la borda si las cláusulas GMO free se mantienen en el comercio mundial, de lo cual no hay indicios de cambio alguno, pues por el contrario, las preocupaciones se agravan.

Fuentes:

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/trigo_hb4_indear_para_web_11_1_22.pdf

https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/estimaciones/tableros/tablero-cultivos.php?accion=imp