ZUNDER, la leyenda cordobesa
El Zunder fue un auto que apareció en nuestro país en 1960 y en su presentación hasta hubo un enviado de la marca alemana Porsche, que proveía los motores similares a los del fallido Intistec de años antes.
En la década del 50, Argentina estaba lanzada a la producción local de automóviles. En Córdoba se había empezado a fabricar el Justicialista, un modelo que comprendía distintas variantes, una sedán, una rural y hasta una pick up para 600 kilos.

Por entonces aún quedaban los ecos del éxito del Auto del Pueblo, el Escarabajo con el que Ferdinand Porsche sacudía a la industria automotriz en el Viejo Continente. Todo comenzó en 1948 cuando Eligio Oscar y Nilson José Bongiovanni deciden dedicarse a importar y vender autos de Estados Unidos en su concesionaria riocuartense.
El corte que Perón le dio a la importación para promover la industria nacional no hizo más que disparar el proyecto de los Bongiovanni. Con el proyecto apenas bocetado, Nilson Bongiovanni hizo viajes a Europa y Estados Unidos para evaluar diferentes alternativas productivas.

La conclusión más importante, a su regreso, estableció que usarían tecnología con plástico reforzado para la construcción de la carrocería. El coche fue desarrollado en en Río Cuarto, con un diseño llamativo y carrocería de resina plástica. Duró sólo tres años, pero quedó en la memoria por ser un proyecto revolucionario en aquella época.
El primer prototipo estuvo finalizado en 1959 y con él se definió también el nombre del modelo: Zunder (chispa en alemán). No contentos con el motor que habían elegido para su auto popular, uno de cuatro cilindros y 33 HP, los hermanos apuntaron a un referente ineludible, Porsche.

Y así fueron por un impulsor de esa marca, el TYP 616/20 de 1500 cm3 y 58 HP instalado en la parte trasera consiguiendo el aval de la firma para su proyecto, que llegó con el envío de una partida inicial de motores.
EL "COCHE SIEMPRE NUEVO"
"El coche que no cambia porque siempre es nuevo". Ese era el slogan del Zunder 1500. Estaba relacionado con la concepción de su carrocería, construida en resina plástica y por lo tanto resistente a la corrosión. Aquella novedad también generó sus contraindicaciones.

"Resulta que en Pergamino había una concesionaria de Zunder y la gente sentía una curiosidad grande, pero así también era la desconfianza por su carrocería de resina, bueno, el vendedor, cansado de explicar con palabras, decidió ante la duda, sacar un revólver 22 y dispararle al auto en las puertas y no quedó ninguna marca, rebotaban las balas", recordó en una nota al diario La Voz del Interior Eligio.
El Zunder tuvo un destino común al de tanto otros emprendimientos automotrices de aquellos años: efímero éxito comercial, corta producción, problemas financieros, vaivenes políticos y económicos, y abrupto final y aunque se vendieron rápidamente las 200 unidades iniciales no les fue suficiente a los Bongiovanni para seguir trayendo los motores necesarios de Alemania, las deudas empezaron a jaquear la firma y en 1962 debieron presentarse a convocatoria.










