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Una oportunidad para la paz

La retirada de tropas rusas que estaban desplegadas en la frontera con Ucrania generó un clima de distensión en Europa y llevó alivio al resto del mundo. La búsqueda de una solución diplomática cobró más impulso en las últimas horas luego del llamado que hizo Naciones Unidas, alertando sobre la tragedia que podría desatarse si continuaba la escalada belicista.

Unas horas antes de que se conociera la decisión de Moscú de retirar algunas de sus unidades militares de la frontera con Ucrania, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo en una conferencia de prensa que ofreció en la sede que el organismo internacional tiene en Nueva York que era el momento "de calmar las tensiones y reducir las acciones sobre el terreno". Así lo señaló tras mantener reuniones con embajadores del Consejo de Seguridad para analizar la evolución de los acontecimientos que tienen en vilo al mundo ante un posible conflicto bélico en Europa. "Simplemente no podemos aceptar ni siquiera la posibilidad de tan desastrosa confrontación", advirtió Guterres, para recordar luego que una guerra provocaría destrucciones y sufrimiento humano, dejando un costo "demasiado alto" para los países involucrados y también para toda la comunidad internacional.

El anuncio de Moscú, confirmando que varias de sus unidades militares regresaban a sus cuarteles, se produjo casi al mismo tiempo que el canciller de Alemania, Olaf Scholz, llegaba a Moscú con la intención de dialogar con el presidente ruso, Vladimir Putin, sobre la necesidad de una salida diplomática para una crisis que nadie sabe bien hasta dónde puede escalar. La semana pasada, el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov, comparó la situación actual con la crisis de los misiles en Cuba de 1962, que enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética; mientras que el canciller de Polonia, Zbigniew Rau, consideró que el riesgo de guerra en Europa "es el más alto de los últimos 30 años".

Medios del viejo continente que siguen de cerca el conflicto coincidieron en señalar que la caída de valores rusos en las bolsas europeas y la intención de no confrontar de la mayoría de los países de la Unión Europea, respecto de que sus democracias tienen mucho para perder si se desata un enfrentamiento bélico en la región, podrían haber actuado como un freno a las posturas más belicistas. De hecho, ese fue el mensaje que llevó el canciller Scholz al Kremlin, en una misión contrarreloj en un contexto para nada favorable: medios estadounidenses y británicos salieron casi al unísono a informar que Rusia estaba lista para invadir Ucrania en "cualquier momento".

Pero el mayor alivio llegó, sin dudas, con las declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, quien aseguró en una conferencia de prensa que "Rusia no quiere una guerra" y que Moscú desea iniciar conversaciones con Estados Unidos y la OTAN sobre los límites para el despliegue de misiles en su zona de influencia.

En este nuevo escenario de distensión todo parece indicar que, como debió ser desde un principio, habrá una nueva oportunidad para la paz y que, como señaló oportunamente la ONU, la vía diplomática debe ser la respuesta. Debe coincidirse con el planteo que hizo el titular del organismo internacional, Antonio Guterres, cuando afirmó que "todos los problemas, incluidos los más difíciles, pueden y deben abordarse y resolverse a través de marcos diplomáticos". La búsqueda de una solución pacífica debe ser el norte que guíe a los líderes mundiales. Todo parece indicar que lo que prevalece, por ahora, es la idea que rechaza el conflicto por el alto costo que representará para Europa una guerra en su territorio.

Oxford Economics, una consultora con sede en el Reino Unido que se especializa en analizar coyunturas políticas para realizar pronósticos económicos, advirtió que la posibilidad de un conflicto en Ucrania impactará de lleno en la recuperación económica de Europa. "La principal consecuencia de una crisis armada será un aumento de los precios en un momento en el que la inflación en la Unión Europea se sitúa ya en el 5,3%", alertó la consultora.

Es de esperar que se redoblen los esfuerzos políticos y diplomáticos para alejar los fantasmas de una guerra que, como ocurrió siempre, se sabe cómo comienza pero no cómo termina.

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