La cultura de la indiferencia
El Papa Francisco volvió a referirse a la "cultura de la indiferencia" como un rasgo que predomina en las sociedades actuales. Lo hizo durante una entrevista que salió al aire por la cadena italiana RAI en la que abordó, entre otros temas, la desesperante situación de los migrantes que abandonan sus hogares en países pobres en busca de un futuro mejor.
El Sumo Pontífice habló con la TV italiana desde su residencia en Santa Marta, en el Vaticano.
No es la primera vez que expresa su preocupación por las personas que emigran y esta vez el tema volvió a ser asunto de debate, especialmente en Europa, tras la noticia de 12 migrantes que fueron encontrados sin vida en la frontera entre Grecia y Turquía, producto de las temperaturas bajo cero que se registran en esa zona. Según informaron las autoridades turcas, ninguno de los fallecidos llevaba ropa de abrigo.
"Esto es un signo de la cultura de la indiferencia", lamentó el Papa Francisco, para señalar luego que en el mundo actual hay "un problema de categorización: las guerras, en primer lugar; las personas, en segundo".
Desde que comenzó su pontificado, la tragedia de los migrantes que son abandonados a su suerte ha estado siempre presente en la agenda del Pontífice. Su mensaje, en ese sentido, es muy claro: la comunidad de naciones debe dejar de mirar para otro lado.
"Hay categorías que importan y otras que están en el fondo: los niños, los inmigrantes, los pobres, los que no tienen comida. Estos no cuentan, al menos no cuentan en primer lugar, porque hay gente que quiere a estas personas, que intenta ayudarlas, pero en el imaginario universal lo que cuenta es la guerra, la venta de armas", dijo Francisco y explicó que con un año sin fabricar armas, se podría dar comida y educación a todo el mundo, de forma gratuita.
"Pero esto está en segundo plano", lamentó. Al hablar sobre la situación migratoria en Europa, planteó que "cada país debe decir cuántos inmigrantes puede acoger".
"Es una cuestión de política interna que debe estar bien pensada y decir ‘puedo hasta este número’. ¿Y los demás? Está la Unión Europea, tenemos que ponernos de acuerdo, para lograr un equilibrio, en comunión".
"El inmigrante debe ser siempre acogido, acompañado, promovido e integrado. Acogida porque hay dificultades, luego acompañamiento, promoción e integración en la sociedad. Sobre todo, integrarlos para evitar la creación de guetos y los extremismos nacidos de las ideologías", reflexionó el Papa.
Según la Organización Mundial para las Migraciones, desde mediados de la década de los 90, miles de personas intentan cruzar cada año el Mediterráneo, sin contar con la documentación requerida para los países de destino, en botes desde las costas del norte de África y Turquía para procurar asilo o para emigrar a Europa.
El número de personas que murieron al intentar esa travesía asciende a más de 23.400 desde el año 2014 hasta estos días.
En mayo del año pasado dio la vuelta al mundo la foto de un buzo de la guardia civil española sosteniendo en sus brazos a un bebé migrante, al que salvó de morir ahogado en las aguas de la parte más occidental del Mediterráneo frente a la costa del enclave español de Ceuta.
La imagen sintetizó el drama humanitario de quienes huyen del hambre y la violencia y, a la vez, planteó el problema de la enorme brecha entre la próspera Europa y el continente africano, que tiene los mayores índices de pobreza. Los conflictos armados empujan a esas familias a abandonar sus hogares y escapar hacia países de la Unión Europea.
En un artículo escrito por Carolina Valdehita en el periódico español El Mundo, titulado "Así es como Europa subdesarrolla África", la periodista observa que en casi todas las naciones africanas sigue habiendo una gran presencia de sus excolonos europeos a nivel económico, cultural, de inversión y hasta de influencia política, y en casi todas esas naciones la riqueza sigue estando lejos de repartirse de manera justa.
"¿Cuál habría sido el nivel de desarrollo de Gran Bretaña si no hubiera utilizado a millones de esclavos durante cuatro siglos?, se preguntó Valdehita. "Los migrantes son el símbolo de los descartados de la sociedad globalizada", dijo hace poco el Papa. La comunidad internacional debe escuchar sus reflexiones y actuar en consecuencia, dejando de lado la insensibilidad que muestra hacia los más vulnerables.










