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Paulo Ferreyra

Columnista

Mariana Rinesi: "Los Esteros del Iberá son un lugar interesante para ubicar un asesinato"

En ese escenario la poeta escribió sobre un crimen y una historia familiar. En esta charla recorremos parte de la trama policial con tintes sociológicos de su primera novela, "La Capilla del Diablo".

La poeta y narradora Mariana Rinesi

Mariana Rinesi habla en voz baja, casi en u susurro, con silencios cortos. En la comunicación telefónica todo eso se amplifica, su voz se oye más lejana y los silencios se ensanchan por minutos. Sin embargo, algo se capta de su voz, la felicidad y la alegría que le produce hablar de su primera novela publicada.


En sintonía con Macedonio Fernández, Mariana cuenta que la mayor parte de la escritura consistió en pulir el texto, "Revisar cada oración y cada palabra. Disfruté mucho de escribir esta novela, que llevaba años guardada en una carpeta de la computadora. Creo que gran parte de lo bueno de la escritura fue que me dejé llevar por el juego de las palabras. No me preocupé tanto por el posible lector, sino que me concentré en disfrutar de la historia que se estaba construyendo a medida que escribía. Esta no es la primera novela que escribo, tengo otras, frustradas, que siguen guardadas en alguna carpeta de la computadora, pero todas me sirvieron para darme cuenta de los errores y de los aciertos para poder con más solidez".

La necesidad del otro

¿Qué es más importante para un escritor, el arte o la vida social? "Creo que son dos elementos esenciales en la vida, la creación y el vínculo con los otros. Lo ideal es buscar el equilibrio. No creo que una persona deba aislarse para poder escribir, ni tampoco que deba abandonar lo creativo para socializar. Es importante estar con alguien, porque nos  enriquecemos juntos. Me parece que la pandemia puso de relieve la necesidad del otro. No somos entes aislados", destaca Mariana.

La Capilla del Diablo

"El primer mejor lector que tuvo la novela fue Gabriel Ceballos. Él le brindó a la novela ese empujón que necesitaba para poder llegar a publicarse", cuenta Mariana sobre cómo comenzó a circular esta novela. Después de Ceballos vino Juan Basterra, quien directamente se comunicó con ella para anunciarle que sería parte de una nueva edición de la colección "La Tierra Sin Mal" de Contexto. Tras su lectura, hacemos un recorrido por el entramado.


—Hay un concepto que atraviesa de alguna manera la novela, el significado de una casa: ¿qué significa para vos una casa?


—Hay fragmentos donde hablo de una casa en particular metida en el corazón de los Esteros del Iberá. Pero me interesaba mostrar cómo nos aferramos a las cosas que consideramos nuestras, aunque sean simbólicamente nuestras. En el caso de la novela se habla de una casa en particular donde crecieron dos personajes. Quise mostrar lo difícil que es para ellos desprenderse, y cómo eso se va hilando con la historia personal, evidenciando la dificultad del desapego. En este caso fue la casa, quizás en otra novela o en un cuento pudo ser otro objeto u otra pertenencia.


Creo que en Corrientes el tema de la propiedad está muy arraigado. Esto lo veo mucho como abogada en los casos sucesorios, ahí surgen los problemas por el reparto. No siempre esos problemas son económicos, sino que se filtran cuestiones de la historia familiar.

—Hay casas que sirven solo para pasar el tiempo muerto y dormir; después hay otras casas que sí son para soñar y pensar

—También esto lo extiendo a otras pertenencias. Hay gente que tiene autos, por ejemplo, para mostrar que tienen autos y no para viajar o disfrutar de la cosa. Hay un vínculo entre la pertenencia y el estatus social que lo aparta de lo lúdico, de lo realmente placentero que tienen los objetos. Hay, sí, una crítica sociocultural a la sociedad, que no es solo de Corrientes, sino que creo que es propio de la sociedad occidental.


—Hay distintos escenarios: un bar, la ciudad de Corrientes, los esteros del Iberá, la capilla del diablo, la casa. ¿Cuál fue el primero que disparó la escritura de esta novela?

—Viajé en una oportunidad a los esteros del Iberá y me quedé en la estancia Rincón del Socorro. Estuve unos días ahí, en un lugar precioso. Por ese tiempo conocí la capilla del diablo, que está en Colonia Carolina, en el campo de la familia Tomasella. A esas dos circunstancias anecdóticas se sumó que quería escribir acerca de un asesinato en los esteros del Iberá.

Me parece que es un lugar que está por encima del paisaje, te sobrepasa. Es un lugar muy interesante para ubicar un asesinato.

—Este escenario es un lugar poco explotado por la narrativa correntina


—Lamentablemente. Ahora se hace uso de ese recurso turísticamente, pero no desde la narrativa. Los esteros se han vuelto un gran recurso económico de la provincia, y sin embargo en narrativa, no. En cambio, en poesía se ha explotado mucho, por los poetas de Caá Catí, por los poetas de todas las localidades que bordean al Iberá.

—Pienso en Francisco Madariaga

—Así es, tenemos grandes maestros de la lírica haciendo foco en los Esteros.


—Venís justamente de ese campo de la escritura, sos poeta y tenés un registro de voz desde ese lugar. ¿Cambió algo al escribir esta novela?


—Creo que aquí fui bastante tramposa, porque los tres personajes principales hablan en primera persona. Así que, como en la poesía, seguí hablando en primera persona. Además, la poesía está presente en las imágenes. Trabajé mucho para que ese recurso no fuera un obstáculo para las acciones que se llevan a cabo. Busqué lograr ese equilibrio entre el avance de la acción y la consistencia del lenguaje. No quería que fuera una narración desnuda o cruda, quería que hubiera algo más.


—La capilla del diablo, ese lugar tan potente, ¿cómo se mete en la novela y participa de la historia?


—Creo que el título y la idea del asesinato en los esteros del Iberá están antes que nada. Me parecía y me sigue pareciendo un buen título. Poca gente sabe de la existencia de la capilla del diablo en Colonia Carolina. Es un muy buen lugar para visitar, es amable y transmite mucha paz. Mi novela no refleja lo que es la realidad de esa capilla. Si bien hace referencia a que hay otras capillas así en la provincia, me parecía que el título tiene peso porque está esa contraposición de la idea católica a la que nos remite la capilla y la presencia del diablo asociada.

—La religión es la marca genética de la población de Corrientes, ¿fue intencional o se fue dando en el contexto de la historia?


—Eso surgió en el proceso de escritura. De hecho, los tres narradores hablan mucho de religión, hablan mucho más de lo que pensé que estaban hablando hasta que volví a releer la novela. Cada uno tiene puntos de vista diferentes, eso me resultó interesante. Cada uno vivió la religión conforme a su historia y eso marcó sus actos en la trama, en el desarrollo de esta historia.

Tapa de la novela La Capilla del Diablo de la escritora Mariana Rinesi