Resistencia es de esas ciudades
Su nombre es el fiel reflejo de sus orígenes, cuando el coronel Ávalos resistió los ataques de los indígenas a las órdenes del cacique Leoncito y lo venció en una batalla épica. O fue la Resistencia de los pueblos originarios a su desalojo.

Por sus entrañas corre el Río Negro, gracia divina que muy pocas ciudades en el mundo se pueden dar. Por sus curvas y contracurvas, un grupo de familias de colonos italianos la pobló, dándole su impronta socialista; de hecho, fue la primera comuna socialista de América, en 1915, lo que le otorgó un legado comunitario y solidario que habita por encima de las individualidades. Con poco más de cien años, Resistencia es una ciudad con ADN propio, donde lo político, cultural y social tienen una identidad muy arraigada a sus orígenes.
Desde lo político con un fuerte tinte anarquista, representado por aquellos inmigrantes que nos traían las ideas desde Europa, con orígenes muy fuertes desde el socialismo, y ahí nomás a la par el radicalismo, con quienes alternaban los gobiernos municipales.
Cada uno de ellos respaldados por los diarios "La Voz del Chaco", de origen socialista, y "El Territorio", de origen radical. Los dos partidos políticos marcaron con tinta indeleble aquellas luchas apoteóticas en pos de la ansiada provincialización, que se dio a mediados del siglo pasado, y dejaron huellas en las futuras generaciones.

Quien tomó la posta y dio el impulso para la tan buscada provincialización fue Eva Perón, en su visita al Chaco en 1949. Así, el peronismo irrumpía como una fuerza arrolladora en aquellos años. Estos tres partidos le dieron a la ciudad una impronta de carácter colectivo, público y social.
Desde lo cultural y social, aquellas primeras mentes brillantes, que se juntaron prodigiosamente en el bar Chanta Cuatro, conformando la afamada Peña de los Bagres, sembrando las semillas que luego germinarían en aquel templo de la cultura que fue el Ateneo del Chaco.
Tomaron la posta aquellos bohemios utópicos, creadores y fundadores del Fogón de los Arrieros, los hermanos Boglietti y Juan de Dios Mena, dándole un espacio a la cultura, que está vigente en estos tiempos. Lo que comenzó como un bulín de amigos, con el tiempo y por la magia de sus concurrentes se fue transformando en un espacio único de la cultura, reconocido mundialmente.

En los años ´60 una idea rondaba por la mente de Aldo Boglietti y era la de adornar la capital chaqueña con esculturas, crear una ciudad-museo. De esa manera, en 1961 se lanzó el Plan de Embellecimiento de la ciudad de Resistencia, que configuró una nueva fase en la tarea de integrar el arte al espacio público. Ya a fines de los años ´80, esta actividad se convertiría en la definición de la ciudad gracias al lenguaje superpuesto de las esculturas ya emplazadas en la vía pública, como la ciudad de las esculturas.
Con el primer certamen de esculturas a cielo abierto convocado por Fabriciano Gómez y realizado por la Fundación Urunday, la idea de una ciudad de las esculturas terminó por cobrar fuerza, al punto de que hoy nadie lo discute y miles de personas la visitan año a año por ese particular atractivo.
Nuestros escultores chaqueños dejaron su impronta en la calles de la ciudad: Fabriciano y Humberto Gómez Lollo, Mimo Eidman, Walter Zotelo, Francisco Ferrer, Susana Vallone, Víctor Ricardone, Adriana Oplanich, Raúl Reidel y tantos más.
Resistencia tiene el atractivo del color conjugado en mil facetas. En la paleta de pintores eximios como Alfredo Pértile y Rafael Galindez se convertían en maravillosos paisajes boreales, consumados en sus óleos como obras representativas de aquella infinita variedad de verdes, salpicados con el rosa del lapacho, cuando el invierno cede el lugar a la primavera y la primavera al tórrido verano, cuando los colores van mutando, pasando por el lila del jacarandá, el amarillo dorado de los ibira pyta, el naranja de los chivatos o el rojo del ceibo.
Aquellos escritores de la poesía como Aledo Luis Meloni o Alfredo Veiravé nos cuentan con prosas y versos apasionados la belleza de nuestro terruño, y escritores como Guido Miranda o Juan Ramón Lestani nos describen con rigurosidad los primeros años de la colonia.
Hoy Resistencia es una ciudad cosmopolita, con los defectos y virtudes que las grandes urbes generan en su alocado crecimiento. Pero aquella semilla que germinó en el Ateneo del Chaco se multiplicó en numerosas facetas y es orgullo de todos los resistencianos.










