Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/213838
Orlando Núñez

Columnista

Un Chaco perturbado y en llamas

El fuego siempre cautivó y obsesionó a hombres y mujeres desde que se presentó ante los primitivos humanos prehistóricos, estereotipados como cavernícolas. Hoy, lo que fue usado como un indudable beneficio por aquella incipiente civilización se traduce en las llamas descontroladas que asolan nuestra provincia con su carga negativa para los chaqueños y chaqueñas.

El cambio climático que golpea en este ardiente verano a nuestra región pone a prueba a elementos esenciales para la vida en un Chaco difícil. La salud, el agua, la electricidad, las actividades esenciales de la producción y de los servicios más la paciencia de la gente están puestos a prueba.

Los incendios provocados por manos irresponsables en la semana que pasó mantuvieron en jaque a los bomberos de la policía y los voluntarios que en momentos fueron superados por los focos simultáneos que abrieron numerosos frentes en el área metropolitana del Gran Resistencia.

La desesperación y el miedo de los vecinos los llevaron a sumarse a la lucha contra el fuego con lo que tenían a mano para evitar que sus bienes fueran alcanzados y se convirtieran en cenizas.

Este elemento que se sumó de la mano de una sequía de casi dos años, levantó aún más la temperatura del malhumor en nuestra provincia perturbada por la virulenta pandemia por los contagios de la cepa Ómicron, la crisis energética, la grave escasez del agua para consumo humano y animal, la producción agropecuaria con expectativas en baja con una inflación regional en diciembre que superó a la del país que cerró un año para el olvido. Y no olvidemos otros males como el costo de los alimentos sin freno al que el control estatal no le encuentra la vuelta y los salarios chaqueños del sector privado "planchados".

Pero lo más grave es que en este contexto el Chaco está signado por la indigencia y la pobreza de más de la mitad de la comunidad y en estas franjas sociales sobreviven niñas, niños, mujeres y hombres desesperanzados.
Este es el Chaco en llamas al que la naturaleza en estos momentos no le tiene piedad.

PROVINCIAS ARDIENTES

La emergencia nacional ígnea por el plazo de un año fue establecida para dar respuesta a la creciente ola de incendios que afectan a todo el país. Es un preocupante fenómeno que está agravado por la ola de calor, la sequía y los vientos intensos.

De acuerdo al decreto 6 de este año se prevé adoptar "las medidas que resulten necesarias para propiciar y atender con carácter inminente la pre supresión y combate de incendios, la restauración las de zonas afectadas y la prevención de nuevos focos".

Las estimaciones oficiales indican que entre las zonas más impactadas figuran las del Norte Grande pero particularmente las del Nordeste. En cuanto a medidas se difundió que ya avanzaron Corrientes, Formosa y Misiones no solo comprometiendo a los sectores más expuestos a este flagelo como el caso de la producción forestal sino también con previsiones de recursos y campañas para educar y preparar a la comunidad a afrontar la delicada situación.

Ahora, el intenso calor chaqueño con temperaturas récords que se sostienen en el tiempo es otro gran examen para el gobierno chaqueño, a quien parece que los planetas no se le terminan de alinear.

El sistema energético fue puesto en jaque en el cierre de una semana que quedará marcada a fuego. Este viernes que pasó la demanda de electricidad de chaqueñas y chaqueños, agobiados por 48 grados sobre las espaldas en Resistencia, fijaron un récord histórico de consumo. A la siesta para apaciguar un verdadero infierno se utilizaron 829 MW. También los datos oficiales en el Aeropuerto Internacional de Resistencia alertaron que el termómetro marcó 42,5 grados, la mayor temperatura de los últimos 62 años. Con esto más una temperatura elevada que se sostuvo tanto de día como de noche fueron inevitables los colapsos de tensión.

¿CAMINO A LA ENDEMIA?

Días atrás la ministra nacional de Salud Carla Vizzotti analizó la tendencia de contagios por coronavirus. Evaluó que en Argentina "aunque aumentan los casos, no aumentan las muertes" y los vinculó con un objetivo que se alcanzó por la vacunación.

Así arriesgó un dato esperanzador, entre comillas, al observar que "el virus ya se está comportando de manera endémica en relación a que hay un número muy importante de personas que ya tuvieron la infección natural, más un número muy importante que tiene la inmunidad por la vacuna; con una infección que es leve, ya se puede evaluar la declaración de la endemia" pero todo condicionado a que "la cepa no tenga otra mutación".

En el Chaco un ejército sanitario enfrenta a destajo una ola de contagios que se reproducen a una velocidad increíble tal como padecen algunos Estados hermanos de nuestro país. Así culminamos una semana con el Covid-19 que llevará al comité de emergencia sanitaria a analizar nuevas medidas en caso de que no se vislumbre la ansiada meseta.

Estos últimos siete días nos dejan casi 130.000 casos de coronavirus confirmados y con contagios diarios que rondan los 3.000 pero escalamos muy lentamente por encima de los 2.300 fallecidos gracias a los resultados de una gran campaña de vacunación. Pero los casos activos superaron las 22.400 personas y lo que más preocupa es que los graves suman una veintena.

Esta nueva semana será clave y una bisagra para el rumbo que tomará nuestra delicada situación sanitaria respecto de nuevas medidas de control que esperamos no sean necesarias.

EN LLAMAS Y SIN AGUA

No cualquiera puede vivir en el Chaco según popularizamos pero nuevamente la naturaleza nos enrostra las consecuencias de la acción humana autodestructiva. El fenómeno climático conocido como La Niña se enamoró de estos lugares, se instaló y se resiste a partir como cada temporada y suma más problemas.

Sin lluvias en la cuenca alta del Paraná en Brasil el principal curso de agua cruda que genera vida en nuestra provincia a partir del vital líquido que potabiliza el Estado a través de su empresa Sameep, pone difícil la vida al enorme conglomerado del Gran Resistencia y a los chaqueños y chaqueñas de nuestra extensa provincia.

Las advertencias publicadas por NORTE como las del ingeniero Hugo Rorhmann, un sabio con mucho rigor científico, ya advirtió desde el año pasado lo que estamos viviendo hoy y conviviremos con estas condiciones climáticas hasta el mes de marzo por lo menos.

Así las cosas, la afirmación de que tenemos un Chaco en llamas. Aunque haya más datos y otros temas para abordar, esto es suficiente muestra de que tenemos un Chaco en llamas y debemos apagarlas antes de que sea demasiado tarde. El cansancio de más de dos largos años de transitar un largo camino plagado de obstáculos ya se nota en la sociedad que está al borde del agotamiento.

Está en el aire que respiramos. Pero a estos flagelos hay que anteponer un cortafuego, como resuelven los bomberos para contener los grandes incendios. Será fundamental una concientización social sin excepciones tras el bien común.

Primero visualicemos lo que provocamos con cada acción irresponsable e individualista que impacta en el otro, en el ambiente y en nosotros mismos. Se trata de ayudar a cambiar las actitudes que solo causan daño y perjudican a todos porque no hay una provincia "B".

Más allá de la falta de compromiso de sectores individualistas de la sociedad, en esta inmensa tarea de construcción colectiva el Estado no debe estar ausente, es su responsabilidad. Es fundamental esa presencia porque así lo exige este momento histórico si queremos dejarlo en el pasado.