Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Volver a las plantas en busca de medicinas

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad se respalda en la utilización de ciertas plantas como hierbas medicinales para paliar dolencias y enfermedades.

Actualmente, más de la mitad de la producción de medicamentos fabricados por grupos de la industria farmacéutica son de origen vegetal, o derivados. Y con poco más de once mil años que transcurrieron desde la domesticación de las plantas, hoy la población del mundo es testigo de la última revolución verde: la agrobiotecnología moderna.

Hace poco más de veinte años nacía el concepto de "agricultura molecular": una estrategia que consiste en introducir en las plantas los genes necesarios para producir a granel y en forma barata moléculas útiles que antes resultaban muy raras o demasiado costosas.

"En una hipérbole casi de novela de ciencia ficción, volvimos a las plantas en busca de nuestras medicinas, pero desde un lugar distinto: enseñándoles nosotros a producir los medicamentos que la naturaleza nunca les enseñó cómo producir", así lo confirma el licenciado y docente en la Licenciatura en Biotecnología y Bioinformática de Universidad Argentina de la Empresa (UADE) Leandro Martínez Tosar.

En este escenario auspicioso, llegan noticias de iniciativas de una empresa que, a través de la reprogramación genética vegetal, tiene lista la primera vacuna contra el Sars-Cov-2 producida en plantas. Y un dato no menor es que los ensayos clínicos, realizados en parte en Argentina, fueron un éxito rotundo.

"Una vacuna es una forma de entrenamiento de nuestro sistema inmunitario en condiciones seguras. Su fórmula incluye alguna versión de un patógeno contra el que queremos protegernos, pero que no representa riesgo de enfermarnos.

Esto se logra inoculando el patógeno inactivado (léase "muerto"), debilitado, o simplemente alguna de sus partes. Sea cual fuera el caso, cuando nuestro sistema inmunitario detecta la presencia del componente extraño, se producen moléculas especializadas en reconocer y unirse al componente contribuyendo a su eliminación: los anticuerpos", explica con precisión el licenciado Martínez Tosar.

Sin embargo, también es necesario transparentar que la producción masiva —realizada por primera vez— de anticuerpos específicos contra cualquier patógeno lleva su tiempo. "Durante ese lapso de elaboración, un patógeno como el Sars-Cov-2 puede hacer estragos en nuestra salud.

Ahí radica el poder de las vacunas: como sus componentes no pueden producir enfermedad, el sistema inmunitario tiene todo el tiempo del mundo para aprender a reconocer a un patógeno desconocido, sin riesgos", sostiene el docente de la UADE.
También explica que la nueva estrategia desarrollada para producir vacunas consiste en introducir en las plantas el gen para la fabricación de la proteína espiga del Sars-Cov-2.

"Con esta información, las plantas producen la proteína en un marco estructural muy parecido al del virus, llamado "partículas símil virales" (virus-like particles, o VLPs). Los argumentos a favor, además, se basan en el abaratamiento de los costos, ya que para producir enormes cantidades de estas partículas contra Sars-Cov-2 en plantas, solamente se requiere tierra, aire y luz.

El experto asegura que los ensayos clínicos de fase III en nuestro país demostraron que la eficacia de la vacuna de origen vegetal alcanza valores promedio de 71% frente a todas las variantes de Sars-Cov-2, y un 75% contra la temida variante delta.

Entre los vacunados, no se detectó ni una sola infección con las variantes alfa, mu y lambda, ni tampoco hubo manifestaciones graves de la enfermedad respiratoria causada por el virus. Tampoco se detectaron reacciones adversas de importancia a la vacunación en el estudio, que involucró a más de 24.000 voluntarios mayores de 18 años, en otros seis países.

Lamentablemente, todavía no hay información disponible sobre la eficacia contra la reciente ómicron, ya que durante los estudios esta variante no se hallaba en circulación. Sin embargo, la plataforma de producción de vacunas en plantas permite que en poco menos de dos meses la pueda ser ajustada a una producción masiva, con una versión adaptada a las nuevas variantes.

Si se puede extraer una moraleja de esta nueva revolución verde es la importancia de considerar a las plantas como algo más que la base de la cadena alimenticia, "porque tanto la naturaleza como la tecnología, cuando forman alianzas, tienen mucho para enseñarnos".

Te puede interesar