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LA CRECIDA DEL BERMEJO APORTA POCA AGUA PERO MUCHO BARRO

Sin "lluvias salvadoras", el Paraná puede medir por debajo del cero

El hidrómetro de barranqueras registró ayer 33 centímetros tras tocar fondo el 31 de diciembre. Precipitaciones en la cuenca brasileña se usarán para almacenaje.

El pasado 31 de diciembre la marca del río Paraná en el hidrómetro de Barranqueras asustó a más de uno cuando registró apenas 8 centímetros. Desde este toque de fondo comenzó a subir algunos centímetros, hasta ayer que llegó a los 33.

La bajante del Paraná está llegando a puntos bajísimos. Ayer midió 33 centímetros, pero el 31 de diciembre bajó a 8.

Sorprende sabiendo que hasta hace pocos años hubo crecidas recurrentes que superaban los seis metros y que requerían evacuaciones en las zonas ribereñas.

Pero desde fines de 2019, con algunos leves repuntes sobre el inicio del 2020, comenzó una bajante sin precedentes en esta zona del río al menos en este siglo.

Es que según los registros históricos hubo una bajante que se extendió por tres años desde 1968 hasta 1970.

Por eso no es de extrañar que la bajante pueda continuar durante todo 2022. Ya ha pasado.

NÚMEROS CRÍTICOS

Hugo Rohrmann, reconocido ingeniero en Recursos Hídricos, aseguró a NORTE que es posible que lleguen a registrarse valores por debajo del cero en el hidrómetro de Barranqueras del Paraná, "pero siempre hay una lluvia salvadora que hace que eso no suceda", dijo.

Hugo Rohrmann, ingeniero en Recursos Hídricos, se refirió a la actual situación de la bajante.

Asimismo, sostuvo que "el río tiene más de 10.000 años y los registros iniciaron hace 120 años, apenas 1% de su historia, por lo que conocer de forma completa su comportamiento todavía puede llevar más tiempo".

EL BERMEJO AYUDA PERO NO TANTO

Por su parte, cabe recordar que el río Bermejo, que atraviesa todo el límite superior de la provincia del Chaco, está en creciente. La bajante del Paraná ha resentido el sistema de producción de agua potable en el Chaco, ya que "no se produce la totalidad de agua que podríamos producir", dijo el ingeniero.

La crecida del Bermejo en tanto no ayuda a la producción de agua potable, ya que llegan sedimentos, barro y sólidos. "Si el Paraná aporta unos 7.000 metros cúbicos por segundo, el Bermejo aporta unos 500 metros cúbicos, y mucho barro", expresó.

COMPUERTAS DE BRASIL

Por otra parte, Rohrmann señaló que las lluvias que puedan caer en la cuenca brasileña serán utilizadas por los brasileños para incrementar su nivel de almacenaje de agua para potenciar la generación de energía hidroeléctrica. La situación es crítica, pero no hay que dejar de estar atentos a cómo sigue.