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2022, el año de la gran prueba de fuego

Los chaqueños prácticamente nos deshicimos del 2021 y recreamos como siempre las esperanzas en lo que estaba por venir. Es este 2022 el que en solo algo más de 24 horas de vida ya nos plantea un escenario de incertidumbres y advierte que lo que nos espera no será fácil de digerir. Ni siquiera esperó que pase el ardiente verano vacacional para siquiera tener un respiro.

A la nueva ola de contagios ultra rápidos de la cepa Ómicron que en los últimos días del año pasado marcó su presencia con la confirmación de los primeros tres casos en el Chaco, se suman los precios de los alimentos y la pulverización constante del salario de las familias por una pandémica inflación.

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Más un dato social doloroso: la indigencia en ascenso en el conglomerado del Gran Resistencia por una transferencia directa desde la pobreza.

Pero a los efectos del coronavirus con un preocupante ascenso de casos nuevos y activos por el empuje de la variante Delta y ahora Ómicron, a la crisis socioeconómica más larga de la historia reciente se sumarán las dificultades propias de una provincia con marca registrada. La energía eléctrica, el agua más otros servicios esenciales como el transporte público le darán al flamante 2022 un toque distintivo.

Pasar el verano chaqueño no será como caminar sobre las brasas en honor a San Juan (más allá de que se conmemore en invierno) porque no se trata solo de una prueba de fe.

Mientras los chaqueños hoy renovamos las esperanzas de cara al camino nuevo que nos propone este caluroso mes de enero, de entrada nomás datos relevados por NORTE en su último informe sobre las agencias de turismo locales permiten estimar que una mayoría se apresta a pasar unas vacaciones "en casa". Y los que organizan su descanso anual optan por lugares dentro de nuestro país por el efecto coronavirus.

Pero además hay otros datos que nos bajan a una realidad provincial difícil. Las nuevas tarifas eléctricas aprobadas desde diciembre con un aumento para la mayoría de los usuarios del orden del 20 por ciento sobre valores de noviembre y las "sorpresas" de siempre para el acceso al agua potable, que afronta un largo período de bajo caudal de su principal curso de agua cruda como lo es el río Paraná.

A este repaso, si solo agregamos los conflictos que se vendrán por las tarifas del transporte público como colectivos, remises, taxis ante la inminente suba de los combustibles, los salarios que pedirán que sus cartas se barajen de nuevo, el infaltable capítulo con los docentes, entre las demandas sociales de siempre, el 2022 se configura como un año poco amigable.

UN PRESENTE GRIEGO

Pero además de estos datos domésticos, en cuanto a lo macro lo que se impone para este nuevo ejercicio es un enorme paredón con el desafío de superarlo para continuar por el difícil camino hacia la salida que los chaqueños y chaqueñas anhelamos para vivir dignamente y en paz.

Si bien tamaña responsabilidad está en manos de nuestra dirigencia política con carga pública en los poderes Ejecutivo y Legislativo para la cual fue electa por el voto popular, no debemos olvidar qué pasó a finales del 2021 que nos empujó a duras condiciones para desandar estos 365 días que ya empezamos a gastarlos.

Se trata del rechazo opositor al Presupuesto Nacional donde están los números y las obras para el Chaco y la ampliada región del Norte Grande.

Esto activó la prórroga del Presupuesto Nacional y desgajó recursos y obras importantes previstos.

Esta insostenible actitud pone un obstáculo inentendible a la recuperación que vienen transitando distintos sectores económicos del país, tal los indicadores elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censo.

Ante esta histórica e increíble situación provocada en el Congreso de la Nación, en este caso por parte de diputados nacionales opositores, estos repartieron culpas para licuar tamaña decisión como si se tratara solo de una chicana política habitual y de cualquier proyecto que impulsaba solo algún beneficio o privilegio sectorial.

El impacto en el Chaco y las demás provincias será tremendo pero quienes recibirán el fuerte golpe por las consecuencias que generará serán los postergados y vulnerables de siempre.

Por eso el Presupuesto del año 2021 está prorrogado para el período anual que iniciamos de acuerdo a lo previsto en la ley 24.156 de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional.

Ahora el Gobierno Nacional realizará varios ajustes que se imponen por ley. En cuanto a los recursos eliminará lo calculado que no podrá ser recaudado nuevamente y suprimirá los ingresos previstos de operaciones de crédito por los montos que hayan sido utilizados en el período que culminó. Esto solo como ejemplo, entre otros recortes.

En cuanto a los gastos suprimirá los créditos presupuestarios que no deben repetirse por haberse cumplido los fines previstos.

Pero eso sí, deberá incluir los recursos presupuestarios indispensables para el servicio de la deuda externa y las cuotas que se deban aportar en virtud de compromisos derivados de la ejecución de lo que se acuerde con el Fondo Monetario Internacional. Acá el rechazo al Presupuesto Nacional por parte de la oposición política ya hace un poco más de ruido.

Esta grave situación anómala provocada imposibilitó contar con un Presupuesto que contemple las grandes obras públicas para nuestra provincia como el segundo puente con Corrientes y la autovía hasta Sáenz Peña, sólo para mencionar dos emblemáticos ejemplos que recibieron un impacto directo.

Este año será además un período complejo por el duro proceso inflacionario, el alto nivel en el que se sostiene el desempleo principalmente en el conglomerado del Gran Resistencia y los tremendos indicadores sociales vinculados a la pobreza.

Sin contar con otros datos "sensibles" de la economía que impactan en la producción por lo que será fundamental el desenvolvimiento del Estado chaqueño que está obligado a moverse en un marco de austeridad y eficiencia en el uso de los recursos públicos encorsetados por el rechazo presupuestario.

Será un período complejo, otra vez, particularmente por la grave situación socioeconómica que viven trabajadores no registrados, empleados de plantilla, empresarios pymes particularmente, autónomos, cuentapropistas y jubilados.

A pesar de este panorama arrancamos un 2022 en el que renovamos la esperanza pero advertidos de la dura realidad.

En estas condiciones no conseguiremos la tranquilidad y la paz anhelada que buscamos la mayoría en el Chaco, pero hasta ahora todo parece indicar que estamos condenados a vivir un año más con los estados alterados.

De todos los que tienen responsabilidad de conducir los destinos de la provincia depende que lleguemos sanos y salvos a destino. Es lo mínimo que merecemos los que vivimos y optamos por nuestro Chaco.

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