La Alhambra de Granada
El 2 de enero de 1492 el rey Boabdil debíó entregar la ciudad, el último enclave musulmán en la Península Ibérica, a los Reyes Católicos. Terminaban 800 años de conquista y ocupación.

La Alhambra se levanta como un símbolo que une historia, arte, arquitectura y paisajismo, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
Conquista y reconquista
En 711 los musulmanes procedentes del norte de África y comandados por Tárik atravesaron el estrecho de Gibraltar, invadieron Iberia, y tomaron Toledo, la capital visigoda. Al año siguiente, 18.000 guerreros se sumaron a la invasión, conquistando otras ciudades e incursionando en el Norte peninsular. Una política de tratados con algunos nobles les permitió controlar en poco tiempo gran parte de la Península Ibérica, a excepción de regiones como Asturias y algunos enclaves pirenaicos. Fueron detenidos en su avance hacia el reino franco en la batalla de Poitiers, en 732.

Desde el norte, una sublevación comandada por un noble llamado Pelayo inició un foco de resistencia con su triunfo en la batalla de Covadonga en 722: fue un hito considerado por algunos autores como el inicio de la reconquista. A partir de entonces, los reyes cristianos realizarían incursiones en territorio dominado por los musulmanes, afianzando a través del tiempo su poder y dominio, y estableciendo su capital en Oviedo. En siglos siguientes, además de Asturias, surgieron los reinos cristianos de León, Navarra, Portugal, Castilla y Aragón.
Una de las grandes victorias fue la del rey Alfonso VI de Castilla y León, quién en 1085 reconquistó Toledo. En 1212 una coalición de reyes y nobles cristianos obtuvieron un gran triunfo en la batalla de Las Navas de Tolosa, a las que seguirían las capturas de Córdoba en 1236, Valencia en 1238 y Sevilla en 1248. A mediados del siglo XIII, solo Granada quedaba en poder de los musulmanes.

La toma de Granada
El Emirato de Granada sobrevivió en la condición de vasallo del Reino de Castilla, cuyo reinado asumió Isabel I en 1474, casada ya desde 1469 con Fernando de Aragón. Una de sus grandes pretensiones fue terminar con el poder islámico en la península ibérica.

La guerra, que demandaría una década, se originó por el ataque granadino a la ciudad de Zahara y se puede dividir en tres etapas. La primera fue entre 1482 y 1487, con victorias cristianas en la zona occidental del emirato, las principales las tomas de Alhama el primer año y de Málaga en 1485. En la segunda fase, entre 1487 y 1490, los cristianos conquistaron la zona oriental del territorio, quedando reducido el reino granadino a poco más que la capital.
La tercera fase fue de 1490 a 1492: el asedio a la ciudad, que estaba al mando del rey Boabdil, terminó con la entrega de Granada a cambio de algunos favores que en la práctica no se cumplieron: respeto a la religión islámica y la lengua, permiso de emigración, perdón por delitos de guerra, etc. El 25 de noviembre de 1491 se firmaron las Capitulaciones de Granada, y la ciudad fue entregada el 2 de enero de 1492.
La Alhambra: su historia
En la colina en la que se construiría la Alhambra ya existían construcciones desde la época romana. Luego de una guerra civil que sucedió al Califato de Córdoba en 1031, la capital de la provincia se trasladó de Elvira a Granada y se estableció el Reino de Taifa de los Ziríes, que emplazarían a la corte en la Alcazaba Cadima o Vieja en el barrio del Albaicín, a cuyas faldas había una importante población judía.
El ministro Samuel ibn Nagrelia construyó su palacio en la colina, sobre las edificaciones ya existentes. En 1238, Al-Ahmar, fundador de la dinastía nazarí, se instaló en la antigua alcazaba, pero decidió reconstruir las edificaciones de la colina para dar establecer allí su corte, y dio inicio a las obras de la Alhambra tal y como se la conoce hoy.

La ciudad de Granada aumentó su población musulmana como consecuencia de la emigración que produjo el avance cristiano en distintos territorios de la península ibérica, por lo que se ampliaron sus murallas y se crearon nuevos barrios que fueron modificando la estructura arquitectónica de la ciudad.
La Alhambra fue la residencia de los sultanes nazaríes y de altos funcionarios, conjuntamente con servidores de la corte y soldados: fue palacio, ciudadela y fortaleza, alcanzando su esplendor en el siglo XIII.
Luego de la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos se convirtió en la Casa Real y se realizaron modificaciones y reparaciones, de las que participaron artesanos moriscos. En 1526, el emperador Carlos V ordenó la construcción de un palacio –que hoy lleva su nombre-, de estilo renacentista romano. Su mantenimiento continuó con sus sucesores de la casa de Austria. Pero a partir de principios del siglo XVIII, con el reinado de Felipe V, comenzó una etapa de abandono que se extendió hasta el reinado de Carlos IV, a fines del siglo XVIII y principios del XIX.
Durante la etapa de ocupación napoleónica se volaron varios edificios al retiro del ejército francés. Unas décadas más tarde surgió el interés por recuperar y preservar la Alhambra: con la revolución de 1868 se desligó de la corona y pasó a manos del Estado, que la nombró Monumento Nacional en 1870. Años más tarde, en 1905 se creó una comisión para su mantenimiento, que luego se transformó en patronato -1913-, y dos años después dependería de la Dirección General de Bellas Artes.
En 1944 se creó un nuevo patronato, hasta que se confió su administración a la Comunidad Autónoma de Andalucía, que creó el Patronato de la Alhambra y el Generalife, que la gestiona junto con otros monumentos de la Dobla de Oro, conformando un circuito turístico cultural entre el barrio más antiguo de la ciudad y el conjunto monumental, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en la convención celebrada en Buenos Aires en octubre de 1984.

Partes de la Alhambra
Los principales sectores que componen el complejo monumental son el Palacio de Carlos V, Medina, Rauda, Palacios Nazaríes, Alcazaba y Generalife. El palacio del emperador Carlos V surgió por la necesidad del soberano de crear un edificio con todas las comodidades para él y su familia, y lo ordenó construir en los terrenos de la Alhambra: su costo sería solventado al principio con impuestos que se establecieron a los moriscos a cambio de que conservaran determinados privilegios. Fue obra del arquitecto Pedro Machuca, y su construcción comenzó en 1527.
Es de forma cuadrada, con una fachada principal de 63 m por 17,4 de altura, contiene en su interior un patio circular, y constituye uno de los principales monumentos renacentistas fuera de Italia. El patio tiene un diámetro de 30 m y está rodeado de un pórtico de 32 columnas dóricas. En el interior del palacio se ubican el Museo de la Alhambra, con una colección de objetos que ilustran sobre la historia musulmana de la península, entre la invasión de 711 y la reconquista de 1492. También se emplaza en el palacio el Museo de Bellas Artes.
La Medina se compone de los restos –algunos reconstruidos- de lo que fueran los baños públicos, hornos, talleres y casas de funcionarios y empleados de la corte. Cerca de los Palacios Nazaríes se encuentran los Jardines del Partal, la Torre de las Damas y los restos del palacio de Yusuf II.
La Rauda es el cementerio real, donde se enterraba a los príncipes granadinos, y se sitúa entre el Palacio de Carlos V y los Palacios Nazaríes. La llamada Puerta de la Rauda es un edificio cuadrangular en cuyo interior se conserva la cúpula gallonada con una interesante decoración.

Los Palacios Nazaríes fueron la residencia oficial de los reyes de Granada y comenzaron a construirse en el siglo XIII. Lo conforman tres edificios: el Mexuar, el Palacio de Comares, o de Yusuf I, y el Palacio de los Leones o de Mohammed V. "Estos palacios encierran entre sus muros el refinamiento y la delicadeza de los últimos gobernadores hispano-árabes de Al Andalus, los Nazaríes… El concepto intimista del palacio real, cerrado a los ojos del curioso, armoniza la robustez de los paños exteriores con la fragilidad del interior, donde los elementos arquitectónicos se tornan puramente ornamentales". El diseño de los patios se inspira en elementos persas y musulmanes, y se utiliza el agua como unión entre el jardín y la arquitectura.
La Alcazaba está en el extremo occidental de la colina, más allá de los palacios. Era un recinto fortificado ya desde la época romana, ampliado por los musulmanes. Hoy se observan lo que fueron la Terraza de la Torre del Cubo, la Plaza de Armas, la Torre de los Hidalgos, la Torre de la Vela, el Jardín de los Adarves, etc.
El Generalife se emplaza a unos 700 m de los palacios, y para visitarlos se debe desandar el camino hasta llegar casi a la puerta de ingreso de la Alhambra y tomar hacia la derecha. Era la casa de recreo de los sultanes y está rodeada de huertos y jardines. Se cree que su nombre proviene del árabe Yanay-al-Arif, que significa Jardín del Arquitecto, en alusión a Alá como creador del Universo.
La visita a la Alhambra puede llevar medio día, en un recorrido consciente y apreciativo del arte y la historia. En el ingreso se provee al visitante de un plano del recinto, de tal manera que puede hacer el circuito por su cuenta, alquilar una audioguía –es conveniente para no perderse detalles-, y en el camino encontrará cartelería alusiva en castellano e inglés –algunas también en francés y alemán- que le permitirá informarse y ubicarse en el lugar.
La Alhambra es un conjunto monumental que incluye restos arqueológicos, edificios históricos que conjugan estilos y representan épocas, verdaderas obras de arte arquitectónicas, y diseño de jardines de una enorme exquisitez estética. Representa para la historia de la Humanidad el final de una cruzada que duró 800 años y culminó con el control cristiano de la Europa occidental luego de siglos de conquista y dominio musulmán.










