La palabra del año
Se trata de vacuna. El término tuvo, según la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), una presencia indiscutida en el debate social, político, científico y económico en la comunidad hispanohablante mundial y por eso fue elegida como la palabra del año. La elección no podía ser mejor y ojalá sirva para reflexionar sobre la necesidad de llegar con las campañas de inmunización a la mayor parte de la población y de extremar los cuidados ante el actual aumento de contagios.
Con la pandemia que desató el Sars Cov 2 en todo el mundo, las vacunas volvieron a ocupar un lugar central en el debate público y a ser objeto de críticas por parte de grupos que, contra toda evidencia científica, se niegan a reconocer que se trata nada más ni nada menos que uno de los grandes descubrimientos de la ciencia y la medicina. Es que gracias a las vacunas, la humanidad ha logrado protegerse de una larga lista de enfermedades infecciosas, entre ellas la temida viruela -actualmente erradicada- que solo en el siglo XX provocó cerca de 500 millones de muertes en todo el mundo.
La Fundación del Español Urgente explica que el concepto de vacuna surgió en el siglo XVIII a raíz del descubrimiento del médico inglés Edward Jenner de que los infectados por la viruela vacuna o bovina quedaban protegidos frente a la viruela humana. En español, se utilizó durante un tiempo vaccina (creada a partir del latín vaccinus, es decir, ‘de la vaca’), pero terminó imponiéndose vacuna, que aparece por primera vez en el Diccionario de la RAE en 1803, aunque no con su significado actual, que se incluyó en 1914.
Cabe recordar que el español es el cuarto idioma más hablado del mundo, con aproximadamente 543 millones de hablantes. En ese universo lingüístico el término vacuna ha desplazado -según Fundación del Español Urgente, que es promovida por la Agencia EFE y la Real Academia Española- a la palabra "confinamiento", que fue la palabra del año 2020.
La FundéuRAE señala que vacuna y sus derivados, como vacunación o vacunado, han estado presentes en todo el mundo hispanohablante este año, ya fuera de forma aislada o como parte de construcciones más extensas: vacuna de refuerzo, punto de vacunación masiva o pauta de vacunación.
Los vocablos vinculados con el coronavirus agruparon una parte importante de las candidatas a palabra del año de la FundéuRAE del 2021, como ya ocurrió en el 2020. Además de vacuna, entre las elegidas se encontraban negacionista y variante. A propósito de este último término, que hace referencia a la mutación del virus, el Comité de Monitoreo, Evaluación y Seguimiento de la Emergencia Sanitaria confirmó la presencia de tres casos de variante Ómicron en la provincia. Según informaron las autoridades sanitarias, los tres pacientes que dieron positivo se encuentran en buen estado de salud, con síntomas leves y son personas que recibieron dos dosis de la vacuna contra el Sars Cov 2. Por un lado, esto demuestra que las vacunas funcionan, aunque es importante tener presente que ninguna vacuna previene la totalidad de los casos de una enfermedad, pero siguen siendo una de las herramientas más efectivas que tiene el sistema de salud pública para luchar contra la pandemia. Por otra parte, la presencia de la cepa Ómicron no es una buena noticia ya que se trata de una variante que tiene una alta capacidad de transmisión. No obstante, por lo que se conoce hasta ahora sobre este nuevo integrante de la familia del Sars Cov 2, todo indica que es menos letal. Pero no hay que bajar la guardia, porque un aumento exponencial de contagios en pocos días puede derivar en un incremento de hospitalizaciones y eso no es bueno para nadie.
La estrategia de combinación de vacunas de distintas plataformas permitió obtener respuestas más completas y robustas frente al virus. Pero Ómicron es una variante de preocupación mucho más contagiosa que Delta, su predecesora. Se debe tener en claro, por otra parte, que el virus que provocó la pandemia se transmite predominantemente a través del aire, por personas que hablan y exhalan gotas grandes y pequeñas partículas llamadas aerosoles. Esto quiere decir que hay que seguir con el distanciamiento social y el uso correcto de barbijos en interiores. Y, por supuesto, vacunarse.










