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Quién era Hugo Hernán Maradona

El menor de los hermanos Maradona tenía 52 años y falleció a causa de un paro cardíaco en su casa en Italia. Comenzó siguiendo los pasos de Diego, y se convirtió en un trotamundos.

Hugo Hernán Maradona, de 52 años, fue un futbolista y entrenador argentino que jugaba de mediocampista. Era el más pequeño de los hermanos de Diego Maradona y vivía en Nápoli, Italia desde ya varios años, tras haber finalizado su carrera como futbolista.

Hugo brilló en el torneo Sudamericano sub16 cuando, un año antes del Mundial 86.

En agosto de este año se había postulado como concejal municipal en las listas de Catello Maresca, el candidato a la alcaldía de centro-derecha, pero no resultó electo. "Me han propuesto esto para ayudar a los niños y lo hago con mucha felicidad. No hablo de política, solo de fútbol y de dar a los niños una, dos o tres horas a la semana para que sean felices con el fútbol", manifestó en su momento el hombre que era nueve años menor que el Pelusa.

Aunque era solamente un niño, Hugo fue el autor de una de las mejores frases para describir a su hermano. En 1979, en su primera aparición delante una cámara, soltó una verdadera genialidad ante el periodista Eduardo Carpio. "¿Cómo es Diego como hermano?", comenzó el diálogo. "Es mi mejor amigo, mi mejor hermano, nos trae todo", manifestó el chico de 10 años, que estaba en cuarto grado y lucía una camiseta con el 8 en la espalda. "¿Pensás ser como Diego?", fue la repregunta. "Nunca pensé llegar a eso. Porque mi hermano es un marciano. No se puede discutir". Más allá de aquella declaración emblemática, el Turco tuvo una destacada carrera futbolística que se inició a los 16 años en Argentinos Juniors.

Jugando para Ascoli enfrentó a Diego en la Serie A.

"Ustedes se acuerdan cómo eran las canchas antes. Le vi hacer cosas en las Malvinas, la cancha de Argentinos Juniors, de Huracán, de San Lorenzo. Era una cosa de otro mundo. Ahora es mucho más fácil. Hablando de fútbol podríamos estar tres días. Yo quiero que la gente lo recuerde como el jugador de fútbol, con lo demás ya se exceden", expresó hace un mes en diálogo con ESPN cuando se reunió en el monumento dedicado a su hermano en Nápoles para recordarlo a un año de su pérdida física.

Debuto en la primera de Argentinos Juniors a los 16 años, antes de emigrar a la Serie A.

Pese a la distancia, su relación con Diego era buena y supo ser el padrino de Gianinna Maradona (Lalo, su otro hermano, era el padrino de Dalma).

El Turco también tuvo un paso por las selecciones juveniles de Argentina. A lo largo de su vida deportiva, defendió las camisetas de Ascoli, Rayo Vallecano, Rapid Viena, Deportivo Italia de Venezuela, Club Progreso de Uruguay, PJM Futures, Avispa Fukuoka y C’dole Sapporo de Japón.

Así era Hugo

Diego lo llamaba Gordo, él lo llamaba Pelu. Los separaban nueve años. Tenía siete cuando dejó Fiorito y la casita de Azamor 523 y cambió el ruido de las goteras por una vida con música de calles asfaltadas, la ducha con agua caliente, el teléfono fijo. Casi no vio a Don Chitoro con la cintura partida después de 10 horas diarias de triturar hueso en la molienda Tritumol.

Junto a Lalo en la primera entrevista en televisión, a los 10 años, cuando definió a Diego como "un marciano".

Sobre su llegada al mundo no hay marketing como esa historia sobrenatural que envolvía el nacimiento del Diez. El 30 de octubre de 1960 Tota llegó al Hospital Evita en tranvía y a metros del umbral encontró un prendedor en forma de estrella brillantísima. Nueve años después, el 9 de mayo de 1969, no hubo prendedor dorado ni leyenda. Al nuevo bebé lo llamaron Hugo Hernán. Dalma Salvadora Franco (Tota) tenía el cuerpo acostumbrado a los partos, la serenidad de quien alumbró más de media docena de veces. Ya había parido a Ana María, Rita "Kity", Elsa "Lili", María Rosa, Diego, Lalo. Solo restaba la llegada de la benjamina Claudia, alias "Cali".

"Hugo es tan loco como Diego cuando se levanta de mal humor", lo definía Doña Tota, que explicaba que Lalo era "el más calmo". Esa sociedad infantil Lalo/Hugo se complementaba. Alguna vez, entre "El turco" y Lalo sumaron nueve goles. Viajaron a Esquina, Corrientes, la tierra de su padre, y en un partido de baby en el equipo Chacabuquito ganaron 9 a 0 (con 4 goles de Lalo y 5 de Hugo).

Una foto reciente junto de los hermanos.

Mientras Diego aumentaba su catarata verbal, se convertía en una máquina de titulares y en un pico karateca, Hugo se consolidaba como la contracara, el silencio. The Brother, il fratello, o irmão. Con ese peso debutó en Primera, a los 16. No había podido registrar en la memoria la época más noble del Pibe de oro haciendo jueguito en los entretiempos de Argentinos.

Arrancó en Club Parque. Dos años allí hasta que llegó a Gimnasia y Esgrima de Vélez Sarsfield. Cuando Diego ya estaba consagrado en "El Bicho", Hugo era alcanzapelota, guiado por Francisco Cornejo. "No llegué a disfrutar a Pelu tanto como Lalo. Jugábamos picados cuando iba a verlo a los entrenamientos o después ya en la quinta de Moreno. Diego hablaba poco conmigo. Con una mirada me decía todo, como mi papá".

Si Diego Armando se volvió un trotamundos con experiencias hasta en Bielorrusia y Dubai, "El turco" no se quedó atrás en su espíritu nómade. Vivió -además de en Italia- en otros seis países, con menos flashes encima. Japón fue el epicentro de su fútbol. La relación de hermandad perdió la frecuencia del abrazo, "la cagada a pedos". Siguieron construyendo el vínculo con continentes de por medio.

La gran aventura ocurrió en Asia, durante ocho años, en la década del '90. Después de la experiencia de España hubo huella fugaz por Venezuela y Austria, hasta que emigró a Japón, y luego a Puerto Rico y a los Estados Unidos. Hoy su rol de entrenador está congelado por la pandemia. "Sigo con la escuela de fútbol, pero hace un año y medio que todo está parado y no se puede reunir a los chicos. Enseño a pibes de 6 a 14 años lo mucho o poco que aprendí en mi carrera. Lo primero que les digo es que el secreto es simple: entrenar, querer a la pelota y buscar superarse".

Fuente: Minuto Uno