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Sin alcohol al volante

El consumo de alcohol es la principal causa de muerte en el tránsito durante las fiestas de fin de año. Es en estos días en los que, lamentablemente, se registra el mayor número de siniestros por conducción bajo los efectos de alcohol. Basta beber un sólo vaso de cualquier bebida con graduación alcohólica para que el alcohol actúe como depresor del sistema nervioso y disminuya la capacidad para conducir un vehículo.

Si, aunque muchos no prestan atención a estos datos, lo cierto es que las estadísticas nacionales sobre siniestros viales muestran cada año que el alcohol es la principal causa de muerte en accidentes de tránsito durante las fiestas. En una historia que se repite año a año, por lo general el conductor que está bajo los efectos del alcohol se niega a reconocer que su percepción es alterada por la bebida. Son muy pocos, casi contados con los dedos de una mano, los que de antemano tienen claro que no beberán porque tienen que conducir. Las excusas que ponen quienes son demorados en los controles de alcoholemia son siempre las mismas: "bebí solo un vaso, no puede ser que me dé positivo...", "conozco las leyes...", etc, etc.

Cualquier adulto que se pone al frente de un volante debe ser consciente de los daños que puede provocar cuando conduce bajo los efectos del alcohol. Tiene toda la libertad de disfrutar unas copas, pero debe tener en claro que si bebe no debe conducir. Es así de simple. Si elige beber alcohol, lo mejor que puede hacer es pedir a otra persona que lo lleve de regreso a su casa. No se debe subestimar los efectos del consumo de bebidas alcohólicas y mucho menos restar importancia al riesgo que representa ponerse al frente de un vehículo cuando se combinan el alcohol y la conducción.

Es que el alcohol, además de alterar la percepción, disminuye la capacidad de atención del conductor, y posterga los tiempos de reacción, es decir que las respuestas y maniobras se vuelven más lentas y torpes. Bajo los efectos del alcohol la visión se ve afectada, en especial, empeora la visión periférica, se vuelve más lenta la adaptación a los cambios de luz, como por ejemplo en los casos de encandilamiento, y se perciben con dificultad los tonos rojos, es decir, se tarda en reconocer las luces rojas del semáforo, las luces de posición y las de freno.

Otro rasgo común de los que consumen bebidas alcohólicas es la falsa sensación de seguridad que experimentan, y que a la hora de conducir se traduce en una serie de errores de juicio e interpretación, que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito.

Contrariamente a lo que algunos creen, ni el café, ni otros estimulantes tienen la capacidad de anular los efectos nocivos del alcohol, y los que sostienen lo contrario se basan más en vagas sensaciones que en pruebas científicas que refutan esa falsa creencia que, lamentablemente, está muy extendida entre los consumidores de este tipo de bebidas.

Estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud señalan que hay una relación directa entre la concentración de alcohol en la sangre, la ocurrencia de siniestros viales y la gravedad de las lesiones resultantes. Según el organismo, el hecho de que el consumo de alcohol figure entre las principales causas de accidentes de tránsito graves se debe a los importantes cambios fisiológicos que las bebidas de este tipo producen en la persona que las consume. Otro dato a tener en cuenta es que independientemente de la cantidad que ingiera, el conductor verá afectado el funcionamiento del sistema nervioso central ya que el alcohol tiene un efecto psicodepresor, incluso en pequeñas dosis. Pruebas realizadas en laboratorio demostraron que una persona bajo los efectos del alcohol primero experimenta una estimulación por un cuadro de excitación, pero inmediatamente sobreviene un efecto de sedación que disminuye la agudeza mental y perturba la capacidad de juicio.

En estas fiestas es de esperar que se tome conciencia de la importancia de respetar las normas de tránsito. Con responsabilidad se podrán reducir los siniestros viales que están directamente relacionados con el consumo de este tipo de bebidas.

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