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Decisiones difíciles para volver a la normalidad

Hay que tomar decisiones difíciles para volver a la normalidad lo más pronto posible. Así lo advirtió el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, al recomendar evitar las reuniones familiares durante los festejos por Navidad y Año Nuevo, ante la amenaza que representa la nueva variante del virus –denominada Ómicron-, que ha demostrado poseer una alta capacidad de contagio.

El titular de la OMS explicó que es probable que las personas vacunadas contra la Covid-19 puedan infectarse o reinfectarse con la última variante del patógeno y por eso aconsejó extremar todos los cuidados en los próximos días, especialmente durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. Si bien está demostrado que las vacunas ofrecen una mayor protección contra la enfermedad, lo que se teme es que el incremento drástico de la cantidad de contagios termine saturando el sistema de atención de la salud. En otras palabras, las vacunas funcionan, pero si se multiplican los contagios en un breve lapso de tiempo, como ocurre con Ómicron, el resultado será un aumento de las hospitalizaciones y de personas concurriendo a los lugares para realizar un testeo.

Hay que seguir con atención lo que está ocurriendo en Córdoba, donde ya se presentaron casos de centros de testeos que se quedaron sin reactivos, con largas filas de personas esperando varias horas para un hisopado. Es que en esa provincia, en menos de dos semanas, los contagiados pasaron de 75 a 2875, por lo que no se descarta que con ese escenario de fondo cualquier contacto estrecho pase a considerarse positivo. Se sospecha, además, que muchos de los contagios se habrían originado en reuniones sociales realizadas al aire libre, lo que se explicaría por la facilidad de contagio que tiene la nueva variante del virus.

Mientras tanto, desde Sudáfrica llegan buenas noticias: la curva de contagios por Ómicron comenzó a descender lentamente, aunque el número de hospitalizaciones sigue muy alto. Pero no hay que bajar los brazos, ni caer en el exceso de confianza. Por eso es importante seguir promoviendo la vacunación, incluso la de niños, niñas y adolescentes. Un dato que llamó la atención en las últimas horas es el aumento sostenido de contagios en este grupo de población y de internaciones en el Hospital Garrahan, según reveló en su cuenta de Twitter el médico y miembro del Consejo de Administración de ese nosocomio, Oscar Trotta. Cabe recordar que, en los casos de menores sin factores de riesgo, la enfermedad por coronavirus se presenta, en la mayoría de las situaciones, en forma asintomática o con manifestaciones más leves. Pero el problema radica en que los chicos infectados pueden transmitir el virus a otras personas con las que conviven, por lo general adultos o adultos mayores. Por eso es importante vacunar a los chicos y, por supuesto, continuar con todas las medidas de cuidado. También quienes tienen el esquema de vacunación completo, ya sean adultos o menores de edad, deben colaborar y evitar aglomeraciones innecesarias, o permanecer muchas horas en lugares cerrados sin una adecuada ventilación. Si eso no es posible, entonces hay que hacer hincapié en la necesidad de ventilar bien los ambientes, el uso de barbijos y el lavado frecuente de manos. Entre todos debemos reducir los riesgos, para que la situación epidemiológica no se complique.

Como se señaló en esta misma columna la semana pasada, la ciudadanía se debe preparar para un eventual aumento importante de contagios.

El virus SARS-CoV-2 se transmite predominantemente a través del aire, por personas que hablan y exhalan gotas grandes y pequeñas partículas llamadas aerosoles. Eso está sobradamente demostrado. Por eso hay que respetar el distanciamiento social y continuar con el uso correcto de barbijos en espacios interiores. En el mundo no se registraron casos de contagios que se hayan generado por contacto con superficies. Esto no quiere decir que no sea importante la higiene de las manos. Al contrario, hay que mantener esa práctica para reducir cualquier riesgo.

Como dijo el director de la OMS, si es necesario hay que cancelar o retrasar algunos eventos por las fiestas de fin de año. "Un evento cancelado es mejor que una vida cancelada. Es mejor cancelar ahora y celebrar más tarde, que celebrar ahora y estar de luto más tarde", sostuvo Tedros Adhanom Ghebreyesus. Y tiene mucha razón.

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