Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/212945
RAMIRO GANDOLA, EL CAMPEÓN QUE APUNTA AL MUNDIAL DE MOTOCICLISMO

"Pensé que se derrumbaba todo sin mis padres; luché y logré el título"

El campeón se trazó nuevos objetivos. Consiguió el título luego de vivir momentos difíciles por el fallecimiento de sus padres.

En el comienzo de 2021 tuvo dos golpes muy fuertes en lo emocional porque perdió a sus padres en cuestión de diez días a consecuencia del coronavirus. El mundo se le vino abajo, no tenía ganas de seguir, pero su fe y el apoyo de la familia lo sacó adelante. A partir de febrero el Superbike Argentino de la categoría 1000cc lo tuvo como principal protagonista y el cierre de año fue el mejor con el título abrochado.

Desahogo y emoción en un momento de sensaciones encontradas. Ramiro Gandola sumó el quinto título de su carrera.

Este es el quinto de su larga trayectoria deportiva, tres en el Supermotard, temporada 20001 en la S1, 2004 y 2005 en la S2, 2016 y 2021 Superbike categoría 1000 cc. Además, tiene en su haber el título latinoamericano y a nivel local cuatro veces consagrado en la 125cc, 50cc en 1996 y en categoría 80cc en 1998, entre otros.

A los 35 años sigue dando que hablar en el apasionante deporte de las dos ruedas. Sobre la sensación de lo vivido en el momento de la consagración, dijo: ‘Muy feliz por el quinto título argentino, desde los ocho años persigo este objetivo, con la diferencia que éste resultó muy especial porque sentí la ausencia de mis padres fallecidos en el mes de enero. En el arranque del año creí que se me derrumbaba todo, fue un golpe muy duro, parecía que se terminaba todo. Es que ellos fueron mis pilares en mi carrera, en todo momento estuvieron a mi lado. En febrero recobré fuerzas, empecé a rearmarme, luché y peleé por éste sueño, el mismo de mi papá y de mi mamá. Un momento de sensaciones encontradas’.

Acerca de su vuelta a las pistas después de tanto dolor, recordó: ‘En la primera fecha fue tremendo. Cuando subí a la moto sentí que estaba solo, miraba a todos lados y no lo veía a mi papá que desde mi primer carrera con ocho años me acompañó a todas las presentaciones. Saqué fuerzas a través de mi familia, mi hijo, y cuando gané en la primera fecha del calendario bajo la lluvia vino lo positivo. Entrené como nunca lo hice porque siempre fui medio vago ene se aspecto’.

Con equipo propio y seis integrantes afrontó el año deportivo en un gran desafío. ‘Pude rearmar el equipo con amigos y sponsors que se encuentran detrás de este proyecto. Fue muy difícil porque la categoría tiene grandes pilotos y equipos, y nosotros estamos a una diferencia tremenda porque las motos armamos acá y solamente la parte electrónica se realiza en Buenos Aires. No lo podía creer el día del nuevo título, en la última vuelta, me alcanzaba con estar entre los siete primeros, rogaba que no se pare el motor de la moto o se corte la cadena, puede ocurrir, hasta que llegó el desahogo, la verdad me saqué una mochila’.

Reconoció que los entrenamientos no son de su agrado y hasta se definió como ‘vago’. ‘En lo físico me cuesta mucho porque tuve fractura de tobillo y fractura múltiple producto de los accidentes. No puedo ir a caminar ni asistir al gimnasio como debería ser. Tuve la suerte de engancharme con el ciclismo por medio de Rolando Ahumada y su grupo, me sirvió para adquirir estado físico. Además, soy el más grande de la categoría y peso 87 kilos, cuando hay valores de 20 años y 67 kilos de peso. Por suerte pude controlar la moto, es muy brava, la aguanté sin inconvenientes hasta el final de la carrera’.

A fondo y con la rodilla al ras del piso. Una demostración de maniobra excelente del corredor de 35 años, que tiene como objetivo el Mundial.

Se caracteriza por su humildad, educado, siempre bien predispuesto, y muy creyente en Dios. ‘Me aferré a Dios y a mi familia, confié en que todo iba a andar bien. Solamente así pude salir adelante del momento más difícil de mi vida. Además, entendí que hoy soy el pilar de mi familia, mi sobrino Andrés se crió con mis padres y hoy me necesita. El año que viene correrá con mi moto en el Superbike Argentino 1.000, como hubiese querido mi viejo. Siempre nos inculcó a luchar y a no bajar los brazos’.

De cara al futuro, sus próximas metas son ambiciosas. ‘No correré más en el Superbike porque considero que ya es un ciclo cumplido. En 2022 apunto al Mundial, me siento competitivo para hacerlo, de manera que comenzaré a trabajar fuerte, haré carreras afuera y deberá internarme en el circuito de Villicum, San Juan, para adaptarme a los circuitos de jerarquía’.

Sobre las posibilidades de los equipos comentó: ‘Tengo conversaciones con uno de Yamaha que tiene sede en España y otro de Italia de la escudería Kawasaki. Veremos cuál será la mejor opción para esta nueva etapa. En ese nivel hay cambios muy grandes, los neumáticos, mecánica y la misma preparación. También tienen circuitos muy desarrollados y acá lo hacemos en escenarios con asfalto roto, por marcar algunas diferencias’.