Calculadora de riesgos
El impacto de la variante Ómicron del virus Sars Cov 2 se hace sentir en el país: los casos aumentaron un 65 por ciento en la última semana. Aun si esta última cepa resulta ser menos letal, su alta capacidad de transmisión obliga a no dormirse en los laureles, porque el exceso de confianza puede derivar en un aumento de hospitalizaciones y casos graves. Como nadie quiere volver a las medidas de confinamiento, lo mejor será aprender a calcular riesgos.
En la comunidad científica internacional se habla cada vez más de entrenar a la población para que sepa evaluar los riesgos a lo que se expone mientras dure la pandemia. Como quedó demostrado, la crisis sanitaria no es lineal. Como en los viejos juegos familiares de mesa, a veces se avanzan algunas casillas y luego se retroceden otras. La inoculación masiva de la población y, especialmente, la estrategia de combinación de vacunas de distintas plataformas permitió obtener una respuestas más completa y robusta ante el virus. Entonces se avanzaron algunas casillas en el juego contra el virus. Pero, tal como habían advertido los científicos, el acceso desigual a las vacunas (países ricos acumularon dosis, mientras los más pobres avanzaron a paso lento con sus campañas de vacunación) dio más tiempo al virus para experimentar nuevas mutaciones. Es en ese contexto que aparece en escena Ómicron, una variante de preocupación mucho más contagiosa que Delta, su predecesora.
¿Y ahora qué hacemos? Hay que prepararse para un eventual aumento importante de contagios. Ojalá que no suceda, pero la experiencia enseña que es mejor prevenir que curar. En Córdoba, por ejemplo, los contagios se multiplicaron en fiestas de egresados donde se relajaron los cuidados, y según informaron las autoridades sanitarias de esa provincia todos los casos registrados en ese contexto (en muy pocas horas) pertenecen a la cepa Ómicron. En la provincia mediterránea estiman que en un par de días más los casos de esta variante podrían superar los 2.000. Lo único que tranquiliza, por ahora, es saber que no hay personas graves ni internadas tras el contagio masivo, pero todo es muy preliminar. Eso confirma que las vacunas que se utilizan en el país son muy efectivas y seguras. Por eso, hay que hablar de vacunas contra el Sars Cov 2 y no del origen de las mismas. En rigor, es la primera vez en la historia de las campañas de vacunación del país que se habla de una vacuna "china", "rusa" o "estadounidense". En un barco en emergencia con muchos pasajeros, a nadie en su sano juicio se le ocurriría preguntar la marca o el país donde se fabricó el salvavidas que le ofrecen.
A esta altura de la emergencia sanitaria global, se sabe con certeza que el coronavirus SARS-CoV-2 se transmite predominantemente a través del aire, por personas que hablan y exhalan gotas grandes y pequeñas partículas llamadas aerosoles. La evidencia es clara. Esto quiere decir que hay que seguir con el distanciamiento social y el uso correcto de barbijos en interiores. Y, por supuesto, vacunarse. Especialistas de primer nivel destacan la gran importancia de la transmisión del virus por aerosoles y su papel dominante en el contagio en interiores, tanto a cortas distancias como compartiendo el aire de una habitación o una oficina. A partir de esta información hay que aprender a tomar decisiones en función de los posibles riesgos.










