Conectividad en zonas rurales
La brecha que existe en materia de salud, educación e infraestructura entre las zonas rurales y los centros urbanos más poblados de la provincia es una de las principales causas del éxodo silencioso que cada año protagonizan jóvenes que se desplazan hacia las ciudades con mayor población en busca de un futuro mejor. Si bien la migración desde el ámbito rural al urbano no es un fenómeno nuevo en el Chaco, y mucho menos en el resto del país, sí lo es la posibilidad de abordar el problema con herramientas -como la conectividad rural para reducir la brecha digital- que pueden ayudar a impulsar el desarrollo de muchas localidades.
El gobernador de la provincia, Jorge Capitanich, brindó esta semana en una rueda de prensa ante periodistas acreditados en la Casa Rosada un dato que refleja la gran concentración de población que tiene (y padece) la Argentina: en el 0,1% de la superficie del territorio nacional vive el 40% de la población y el 60% restante se distribuye en el 99,9% de la superficie. Casi al mismo tiempo, aquí en la provincia, mujeres y hombres que forman parte del Frente Nacional Campesino llegaban desde El Impenetrable a la ciudad de Resistencia para plantear, entre otras cosas, que el 98 por ciento de las familias criollas de esa zona del interior provincial no tienen plano de mensura y propiedad de sus tierras, y advertir que se profundiza el éxodo rural alimentado por históricas postergaciones que empeoran las condiciones de vida en puestos y parajes.
Hace ya un tiempo que la Sociedad Rural Argentina observó que para evitar el éxodo de familias rurales e impulsar el desarrollo del interior es necesario que los presupuestos de los Estados nacional y provinciales se vuelquen a infraestructura, educación y salud. En diciembre del año pasado, en un encuentro "Conectividad Rural en Argentina: el desafío de inclusión", organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la empresa Microsoft, se señaló que en todo el país existen cerca de 5.000 escuelas rurales que no tienen acceso a una conexión estable a la red Internet y se afirmó que la administración nacional está trabajando en modelos alternativos, como las redes comunitarias o Internet satelital, que permitan acortar la brecha digital. Claro que garantizar el acceso a internet en zonas menos pobladas no soluciona los problemas de fondo, pero cerrar la brecha digital puede servir de punto de partida para estrategias que abran las puertas a más oportunidades de formación, capacitación y empleo para muchos jóvenes que podrían, tal vez, formar parte de alguna de las cadenas agroindustriales de la región. Según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina las cadenas del agro y la industria generan dos de cada diez empleos privados en el país.
"No se trata solamente de universalizar la conectividad y asegurar una mayor difusión de las tecnologías digitales, sino también de promover actividades de capacitación para potenciar su uso, que es fundamental para el futuro de la producción agrícola y su acceso a los mercados", señala un comunicado de la entidad que se publicó al finalizar el seminario "Conectividad Rural en Argentina: el desafío de inclusión".
Por otra parte, hay que tener en cuenta que casi un 70 por ciento de las empresas agrícolas y ganaderas productivas registradas en el último Censo Agrícola y Ganadero que contiene datos de todo el país, están constituidas por organizaciones familiares, un dato que confirma la importancia que tiene la agricultura familiar que se basa en pequeñas extensiones de tierra, de donde sale más del 60 por ciento de los alimentos que se consumen en los hogares argentinos.
La Organización de Naciones Unidas reitera cada año el llamado a apoyar los emprendimientos de las familias rurales y por eso lanzó el decenio de la Agricultura Familiar que concluye en 2028. Por su parte, el Papa Francisco en varios de sus mensajes pastorales destacó el rol fundamental que tienen las familias rurales en la tarea de avanzar hacia prácticas agrícolas más sustentables que garanticen alimentos para todos.
Es necesario, entonces, pensar nuevas estrategias para llevar conectividad a pequeñas localidades del interior, sostener las medidas de ayuda destinadas a los pequeños productores y fortalecer el apoyo a la agricultura familiar para que tengan mayores oportunidades de generar empleo genuino en las zonas rurales.










