Ingeniero Napoleón Hipólito Beveraggi
Realizó dos importantes obras de ingeniería para los inicios del Chaco. Una el trazado de las líneas del Ferrocarril Francés desde Santa Fe hasta Resistencia y Barranqueras, y en el puerto estuvo a su cargo la construcción del primer muelle.

Nació el 1º de mayo de 1865 en la Isla de Córcega, Francia, en el pueblo de Castiglioni, y fue anotado en la ciudad de Corté. Era el decimoquinto de los hijos de Domingo Beveraggi —de profesión ingeniero internacional— y de Josefina Chini, ambos franceses.
En compañía de su hermano, el ingeniero Hipólito Beveraggi, trabajó primero en la construcción de ferrocarriles en el norte de África. Después, hacia 1882, se trasladaron a Panamá y participaron de la construcción del canal, obra del ingeniero Fernando de Lessepes.
En 1888 llegaron a la Argentina, se establecieron en la provincia de Santa Fe y trabajaron en la construcción del puente de Rosario y del que debió ser el canal de Huergo, que uniría el Río I de Córdoba con Rosario. Para ese proyecto realizó los estudios y la nivelación de la traza.
Contrajo matrimonio en 1890 con Luisa Bled, oriunda de Saint Pilles Croix de Vie, departamento Vandeé, Francia, hija del ingeniero León Gustavo Bled y de Alma Angélica Chabot. Del matrimonio nacieron diez hijos: Domingo Hipólito, Enrique Juan, Napoleón Jorge, Josefina, René Gustavo, Lucia Luisa, Andreé, Luisa, Juana Alma y Marcelo.

Trabajó en la compañía francesa de Ferrocarriles Santa Fe, en la ejecución de la obra del tramo Santa Fe-La Sabana. En su calidad de jefe de Vías y Obras tuvo a su cargo la construcción del tramo La Sabana-Barranqueras.
En 1907 se radicó con su familia en Resistencia, para continuar las obras de la empresa. Hizo los estudios de la nivelación de Resistencia y con esos datos se construyeron los rellenos, terraplenes, alcantarillas, puentes y vías del ferrocarril.
Al promediar la obra, cuando las vías debían ingresar en la zona urbana de Resistencia, los técnicos encontraron que el trazado de la ciudad era tan hermoso que no quisieron dañarlo con el trabajo que estaban ejecutando.
Se planteó con tanta responsabilidad el problema, que fue necesario pedir asesoramiento. Se aconsejó el trazado que todos conocemos, pese a la protesta de los técnicos encargados de la construcción, que demandó tres veces más movimiento de tierra que el que ellos habían pensado primitivamente.
Pero los directivos de la Compañía Francesa, del Ferrocarril Santa Fe, insistieron en que no había que interferir la traza de la ciudad. Esos terraplenes defendieron a Resistencia de las inundaciones de 1966, 1983 y las siguientes.
Decía Juan Elias Dip, en una nota en diario Norte: "Grata fue mi sorpresa al conocer a este profesional, a quien yo admiraba sin conocerlo por su extraordinaria obra de ingeniería con la tecnología de principios del siglo pasado".
Continuaba: "Este ingeniero, que venía con el tendido de las vías desde Santa Fe, llego a Cañada Ombú y se encontró con un estero de 22 km para llegar a Los Amores. Avanzó sobre el mismo con el terraplén base de las vías, construyo diez alcantarillas, una de 80 m, que soportaron el paso de millones de toneladas (ninguna cedió), dos represas que se llenaban con agua por un sistema de compuertas para abastecer a las locomotoras a vapor de la época. Nunca se secaron: transitaron por allí cuatro trenes de carga y dos de pasajeros por semana y nunca descarrilaron en ese tramo, ninguna inundación, por la altura calculada, cortó las vías ni interrumpió los servicios…".
Para finalizar, decía: "El ingeniero nos dejó sus múltiples obras, y como ser humano, su ejemplo, porque es evidente que su vida caló hondo en su familia, que sigue teniendo en estos tiempos de individualismo la virtud del encuentro, con todo el derecho de sentirse orgullosos de su pasado".
En 1917 trabajó en Villa Guillermina, en ferrocarriles. Allí construyo las vías Decauville desde Guillermina a puerto Piracuacito, desde Florencia a Puerto Piracuá, y desde Guillermina a Basail.
Posteriormente, siendo empleado de Navegación y Puertos de la Nación, en 1923 tuvo a su cargo la construcción del primer muelle del Puerto de Barranqueras, que habría de ser más tarde motor del progreso y la pujanza del Chaco.
Falleció en 1927, en la ciudad de Buenos Aires, y hoy sus restos descansan en Resistencia. Un valiente inmigrante de origen francés que vino a estas despobladas tierras en 1888 a brindar generosamente su vida, su espíritu, su invalorable savoir faire y su incansable trabajo, a fin de fecundar y dar abundante fruto en esta promisoria y querida patria.










