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Gieco, un león de la libertad

"No soy amigo del que piensa que el mundo se cambia hablando con el culo en un sillón", expresó recientemente, al celebrar su setenta cumpleaños.

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Raúl Alberto Antonio Gieco nació cerca de Cañada Rosquín, Santa Fe, el 20 de noviembre de 1951, hace setenta primaveras. Trabajó desde los siete años, para ayudar en su casa, haciendo mandados o repartiendo pedidos para una carnicería del pueblo. Además de colaborar con la economía familiar, Gieco se las rebuscaba para que le sobraran unas monedas, y así fue como a los ocho años se compró su primera guitarra. 

León, su apodo, se debe a cuando, invitado a cierto festival en un pueblito santafesino, se preparaba para tocar un par de canciones junto a su primer grupo, llamado Los Moscos, como "músicos invitados, de segunda"; al realizar la conexión e instalación de unos aparatos de amplificación, lo hizo en forma incorrecta, por lo cual no solo se quedó sin luz el escenario y el predio ya con público, sino que "el cortocircuito", dejó a oscuras a todo el pueblo.

Uno de los organizadores lo increpó diciéndole: "¡Mirá lo que hiciste! No sos un animal, sos el rey de los animales!", por lo cual años más tarde Gieco decidió adoptar el sobrenombre de León (el rey de los animales), recordando el infortunado incidente. Ese fue el comienzo de todo: desde los shows escolares a las presentaciones en el pueblo, el santafesino ya había encontrado lo que quería hacer por el resto de su vida.  

Su primer show grande fue en el Festival BARock II, al que le siguió el Acusticazo, en 1972. "Hombres de Hierro" y "En el país de la libertad" llegaron para instalarse en el inconsciente colectivo argentino, pocos años antes de que la dictadura del ´76 comenzase a hacer estragos. Para tocar esas canciones, León convocó a Rubén Batán (bajo), Vicente Busso (batería) y Rodolfo Gorosito (guitarra), La Banda de los Caballos Cansados. El nombre del grupo iba a ser el mismo de su segundo álbum, aunque su momento solista ya estaba por llegar.

Luego, imprevistamente, se quedó sin banda. "Me enojé bastante y fui un poco a la fuerza, porque pensaba que me iba a salir mal. Y resulta que hice dos shows impresionantes. El público hacía un silencio total, y se entabló una relación totalmente distinta, me escuchaban como nunca antes. Entonces me empezó a gustar el tocar solo". 

Este recuerdo está plasmado en la autobiografía que publicó con la colaboración de Oscar Finkelstein ("León Gieco, crónica de un sueño", 2011). Solo también se iba a tener que bancar la censura.

"El fantasma de Canterville", disco fundamental del rock argentino, salió en 1976, el año en que se desató el golpe cívico-militar autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Sus letras de protesta, sus temas mezcla de folk-rock, que hablaban de paz y libertad, desentonaban con el perfil autoritario del nuevo gobierno de Jorge Rafael Videla y se lo hicieron saber a través de la censura. 

Así fue que León tuvo que modificar la letra de algunas canciones y eliminar de cuajo "La historia esta", "Tema de los mosquitos" y "Las dulces promesas". El público argentino amó escucharlo y abrazaron su música como a un salvavidas. El resto de los latinoamericanos también empezaron a colmar sus shows en los distintos países en los que se presentaba, pero su postura y sus canciones ya estaban en la mira de los dictadores de turno.

Censura, cárcel, persecución y exilio

El historiador y crítico musical Sergio Pujol, autor del libro "Rock y dictadura" (2005), publicó un dossier de documentos denominado "De lo secreto a lo público", en el que analiza la prohibición de algunas canciones durante la dictadura militar argentina. El material fue publicado por la Comisión Provincial por la Memoria (Mecanismo Local de Prevención de la Tortura de la Provincia de Buenos Aires), y allí cuenta que la primera vez que León Gieco estuvo preso fue en 1975. "Acababa de presentarse en un programa de Canal 7. Lo fueron a buscar a un estudio de grabación donde estaba preparando su tercer disco. El operativo corrió por cuenta del Departamento de Informes Policiales, y en la supuesta causa con la que se lo amenazó estaba la figura de instigación a la violencia. O más precisamente, la de instigación al asesinato político".

El contexto era difícil y León terminó envuelto en un suceso que nada tenía que ver con él: "En esos días, un atentado había terminado con la vida del comisario Villar (uno de los jerarcas de la tristemente famosa "Triple A" (Alianza Anticomunista Argentina, organismo terrorista de ultraderecha creado por López Rega). 

Y León organizó un concierto en el que incluyó numerosas canciones que estaban ya "en observación" del grupo parapolicial. Sus canciones y su autor se convirtieron en un "peligroso agente de la subversión" y censuradas de inmediato. Entre los temas prohibidos: "Canción de amor para Francisca y su hijita" "Hombres de hierro" y "La cultura es la sonrisa", entre otros, esta última compuesta por Gieco en protesta por el cierre de la Universidad de Luján. 

Una semana después de estrenarla, las autoridades de facto le harían sentir otra vez el terror. De parte del general Montes, jefe del I Cuerpo del Ejército, llegaron varios militares a su casa y lo trasladaron a un cuartel, donde lo esperaba el propio Montes, que le aconsejó no cantar más ese tema… o irse del país. La sugerencia vino acompañada de un arma sobre la mesa y el comentario de que sabían a qué guardería iba la hijita de Gieco.

Para 1979, León y su familia ya estaban instalados en Los Ángeles, EEUU, pero no esperaron mucho para volver a la Argentina. Aunque el gobierno militar seguía haciendo de las suyas, el público lo necesitaba. Así fue como en 1981 inició una gira sin precedentes por todo el país, junto a Gustavo Santaolalla (quien lo había alojado en el exilio en EEUU), en la famosa "De Ushuaia a La Quiaca". 

"Pensábamos que no podíamos depender de los managers del interior, porque de esta manera se podía desvirtuar el proyecto. Fue entonces que se nos ocurrió la idea de convocar a los estudiantes secundarios para que nos organizaran los conciertos. No tenían que pagarnos por el show, sino garantizarnos la estadía (alojamiento y comidas) y de esta manera funcionábamos como socios: ellos se llevaban el 30% de la recaudación y nosotros el 70. Por estas características de producción, nuestro contacto con la gente era mucho más directo e intenso que en otra situación", explicó León tiempo después. 

La idea fue genial y el resultado inolvidable. Su canción "Sólo le pido a Dios", de índole pacifista y antibelicista, compuesta en 1978 en su pueblo de Cañada Rosquín, junto a su padre, fue censurada por los militares al año siguiente ante el conflicto bélico-limítrofe con Chile, que casi nos lleva a una guerra entre países hermanos. Luego, en 1982 (insólitamente), se la autorizó y fue utilizada cuando la Guerra de Malvinas, convirtiéndose en un himno que trascendió las fronteras. Fue traducida a más de doce idiomas y dialectos, al igual que "En el país de la Libertad", otra de sus grandes creaciones, y "Cinco siglos igual", estrenada durante "la celebración" de los 500 años de la llegada de Colón a nuestro continente, destacando en su letra el exterminio (humano y cultural) de los pueblos originarios y su estado social actual. 

Estuvo en el Chaco en numerosas oportunidades: sus visitas fueron en su mayoría "solidarias y comprometidas" con temas sociales y en defensa de los derechos humanos, con los jóvenes -y no tanto- entre su público más fiel, por sus canciones, letras, lucha y consecuencia con sus principios. Creó junto a los recordados Luis Alberto Spinetta, La Bersuit y Jorge Guinsburg, entre otros, el "Festival Ecos", que se realiza cada año en Buenos Aires para recordar a los estudiantes secundarios fallecidos en la ruta 11, en 2006, cuando un camión conducido por un conductor alcoholizado colisionó de frente al micro que trasladaba a los chicos del Colegio Ecos de Villa Crespo, que venían de realizar una jornada solidaria en la escuelita rural de "El Paraisal", Quitilipi. 

Luego, se instituyó el 8 de octubre (desde 2007, por iniciativa del entonces ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus) como el Día Nacional del Estudiante Solidario, en memoria y homenaje a las víctimas de la tragedia.

Luchando por la libertad con la guitarra y la palabra como únicas armas, o impulsando enormes eventos culturales, sociales, solidarios y colectivos, León Gieco se ha convertido en parte de la historia viva de Latinoamérica: "Búsquenme, me encontrarán, en el país, de la libertad". 

*Fotos de sus presentaciones en Resistencia, Chaco.

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