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Desigualdad en la infancia

De todas las desigualdades que afectan a las personas, las que enfrentan los niños desde la primera infancia son las más dañinas para el conjunto del tejido social. Esto es así porque las carencias que sufren los pequeños en esa etapa fundamental de la vida del ser humano serán determinantes en sus años futuros.

Según la información difundida por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) con datos del primer semestre de este año, la pobreza infantil en la Argentina llegó a 54,3 por ciento y afecta a 5,9 millones de menores de 14 años. Pero eso no es todo. Las cifras también reflejan, pandemia de por medio, un aumento de la indigencia respecto del primer semestre de 2020 en niños y adolescentes. Si bien es cierto que la emergencia sanitaria puede explicar en parte la gravedad de estos indicadores, no hay que olvidar que en los últimos años el país ya mostraba indicadores de caída del empleo, deterioro de ingresos y un aumento de la desigualdad, la exclusión social y la pobreza.

Resulta llamativo que siendo este un problema de extrema gravedad, por el impacto que tiene en el conjunto de la sociedad y no solamente en los sectores más vulnerables, el debate público de los últimos días gire en torno a la nueva medida que impide el pago de viajes al exterior en cuotas. En todo caso la discusión relacionada con esto último debería pasar por la crítica situación de las reservas en dólares del Banco Central y el escaso margen de maniobra que tiene el país para llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Y, si se quiere ir más allá, indagar sobre cómo se llegó a esta situación con una deuda impagable de 45.000 millones de dólares, contraída en forma irresponsable por "el mejor equipo de los últimos 50 años", que contaba entre sus filas nada más ni nada menos que con el "Messi de las finanzas".

Con este escenario de fondo, el desafío de achicar las brechas de desigualdad que separan a niños, niñas y adolescentes de los hogares vulnerables y excluidos de aquellos que tienen acceso a una protección más integral, se vuelve más difícil. Por eso es necesario sumar los esfuerzos de los distintos sectores para reducir todo lo que pueda el daño provocado en el tejido social. Es que si bien el Estado tiene la obligación de garantizar, a través de políticas públicas, la plena realización de los derechos económicos y sociales de la población, es evidente que hará falta un esfuerzo mayor, que sume la participación de organizaciones no gubernamentales y otros actores de la sociedad civil, para dar respuestas eficaces a un sector de la población que necesita contar con un piso de protección social.

En ese sentido, es necesario asegurar que los niños tengan acceso a una educación inicial de calidad, ya que está comprobado que el sistema escolar en esa etapa de la infancia es una herramienta clave para reducir las brechas de inequidad. Está demostrado también que es en la primera infancia cuando se debe prestar especial atención al desarrollo del niño, y en eso juegan un papel fundamental la familia y toda la comunidad.

Según un documento elaborado por Unicef, en América Latina la probabilidad de alcanzar un adecuado desarrollo en la primera infancia es del 93 por ciento cuando los niños y niñas no están expuestos a ningún factor de riesgo, mientras que esta probabilidad desciende a 67 por ciento cuando enfrentan cinco o más factores de riesgo. Desafortunadamente, observa el informe del organismo internacional, en la región, 9 de cada 10 niños y niñas están expuestos a por lo menos un factor de riesgo, entre los que se cuentan: prácticas de cuidado inadecuado, exposición a métodos de disciplina violenta o no asistencia a programas de educación para la primera infancia.

En los próximos años será necesario priorizar la inversión pública en educación, salud, agua, saneamiento, vivienda e infraestructura básica para los sectores más vulnerables de la población, y a la vez garantizar el acceso de los más pequeños a cuidados adecuados, a oportunidades de aprendizaje, así como a ambientes seguros y libres de violencia

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