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Ladrillero de día, estudiante por la noche

Martínez, con sus 16 años, es todo un ejemplo de trabajo, responsabilidad, compromiso y deseos de superación.

De día trabaja en una ladrillería ubicada a tres kilómetros de su vivienda y por la noche estudia para completar el nivel secundario. Cursa tercer año en la Escuela de Comercio. Nacido en El Palanque, un paraje rural. Tuvo que emigrar a la ciudad en busca de mejores perspectivas. Vive con su madre y su abuela. Con su trabajo realiza el principal aporte para el sustento familiar. Su labor es cotidiana con pocas horas de descanso.

Mauro Martínez y la bicicleta que le donó Rubén Omar Guillón.

LA BICICLETA

Alejado de todo lo que intoxica a la comunidad tiene un buen rendimiento tanto laboral como escolar. Como si fuera poco de la casa al trabajo y a la escuela lo hace caminando en una evidencia contundente de que estudiar y trabajar al mismo tiempo exige un gran esfuerzo, pero se puede.

Requiere ser organizado, metódico y con una gran fuerza de voluntad, y cuando el objetivo se cumple, la recompensa es doble. Rubén Omar Guillón en su carácter de vecino de esta ciudad conoció la situación y sin rodeos le obsequió una bicicleta, un modesto medio de movilidad que le cambió el hábito a Mauro.

UN ESPEJO DONDE MIRARSE

Mauro es una muestra cabal de que el estudio, la actitud y el trabajo van de la mano y son las mejores herramientas de las cuales se dispone para superarse y conseguir lo que se desea, dominando de alguna forma las difíciles exigencias sociales y económicas de la actualidad.

A no dudar que es un espejo donde mirarse y tomar el ejemplo; es un modelo que se debería aprender más en un tiempo donde la cultura del trabajo necesita recomponerse. En un contexto donde muchos ven solo dificultades que le producen quejas; Mauro con sus juveniles años lucha y las afronta. Es de esperar que la conducta de Mauro se multiplique por doquier.