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Historia y patrimonio cultural

Siracusa: parque arqueológico Neápolis

Al sureste de Sicilia se levanta la ciudad de Siracusa, otrora la polis más importante de la Magna Grecia. El patrimonio cultural que atesora nos habla de más de veintisiete siglos de historia, y un legado tangible e intangible trascendente para la humanidad. 

Altar de Hierón,

Siracusa –cuyo nombre proviene de súraka: abundancia de agua o pantano- se ubica en el sureste de Sicilia, Italia, a unos 280 km de Palermo, y sobre las costas del mar Jónico. Fue fundada por inmigrantes originarios de Corinto en el 734 a.n.e. La colonia se estableció primeramente en la pequeña isla de Ortigia, pero el crecimiento poblacional la obligó a expandirse a Sicilia. Se estableció primeramente un gobierno aristócrata y tuvo  momentos de prosperidad, fundando sus propias colonias: Heloro, Acras, Camarina y Casmanae. 

Vivió un período de democracia, pero subió al poder el tirano Gerlón en 491 a.n.e, quien formó el ejército más poderoso del mundo helénico de entonces, derrotando a los cartagineses en Hímera, en el 480 a.n.e. El período de paz posterior la convirtió en un centro cultural importante, donde se establecieron personajes como Esquilo, Simónides y Píndaro. 

Restablecida la democracia, se enfrentó con Atenas en dos guerras, de las que salió victoriosa: entre 427 y 424 a.n.e, y 415 y 413 a.n.e. Volvió al régimen tiránico con Dionisio I a principios del siglo IV a.n.e. y logró la hegemonía en toda Sicilia y el sur de Italia: amplió sus defensas, innovó en tácticas militares y mejoró su ejército. Lo sucedieron otros tiranos y un período de oligarquía. Se destacó Hierón II, quien gobernó la ciudad entre 270 y 215 a.n.e, realizando grandes construcciones, como un enorme teatro, una estoa y un altar de 200 m dedicado a Zeus Eleuterio.

Oreja de Dionisio.

La alianza de Siracusa con Cartago y contra Roma en la II Guerra Púnica selló el destino de la urbe: fue asediada entre 213 y 211 a.n.e. y saqueada por el general Marco Claudio Marcelo. Aurora León sostiene: "El comercio artístico en Roma, aparte de las producciones nacionales, se basa en la exportación, expoliación y botines de guerra. Y así, el primer descubrimiento del arte griego se debe al expolio de Marcelo en Siracusa, al llevar consigo cuadros y estatuas de tierras helénicas… Ello supuso sentar un auténtico precedente para el futuro desarrollo del coleccionismo romano". 

A partir de entonces Siracusa fue una ciudad romana, luego un importante centro cristiano -entre los siglos III y VII de nuestra era, dominado por los ostrogodos y bizantinos. Fue conquistada e incendiada por los árabes en el 878, recuperada por los bizantinos, dominada por los normandos, aragoneses –Reino de las Dos Sicilias-, y finalmente formó parte de Italia, luego de su reunificación al promediar el siglo XIX. Siracusa fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Teatro griego.

Arquímedes 

Una de las razones más importantes de la trascendencia de Siracusa hasta nuestros días es que fue la cuna del físico, matemático y astrónomo Arquímedes. Nació en  287 a.n.e, estudió en Alejandría y vivió toda su vida en su ciudad natal. Se le atribuyen descubrimientos e inventos asombrosos, como la palanca, el llamado "tornillo de Arquímedes", la catapulta y otros artefactos bélicos. Obtuvo una aproximación muy exacta del número Pi y desarrolló las bases de la arquitectura naval gracias a un principio que sostiene que "todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje que equivale al peso del fluido desalojado por el cuerpo".

Entre las obras que se conservan, podemos citar "Sobre la medida de un círculo", "Sobre el equilibrio de los planos", "Sobre la esfera y el cilindro", "Sobre los cuerpos flotantes", "La cuadratura de la parábola" y "El método de teoremas mecánicos".

Murió durante el asedio romano en la II Guerra Púnica. El general Marcelo había dado órdenes explícitas a sus tropas para que no lo mataran, pero al tomar la ciudad, un soldado lo asesinó. Fue sepultado con honores en una tumba en cuya parte superior se talló una esfera inserta dentro de un cilindro -según la describieron Plutarco y Tito Livio- y fue encontrada por Cicerón más de una centuria después en la puerta de Agrigento de la necrópolis de Siracusa. Unos siglos más tarde fue nuevamente olvidada, hasta que hacia 1960, en la calle Necropoli Grotticcelle 33, se encontró un sepulcro que algunos expertos sostienen que se trata de la tumba de Arquímedes.

Arquímedes de Siracusa (pintura de Domenico Fetti).

El Parque Arqueológico de Neápolis 

Se ubica a 1,3 km del centro de la ciudad de Siracusa y unos 2 km al noroeste de la isla de Ortigia. Su superficie es de 24 hectáreas, con vestigios arqueológicos de distintas épocas, desde la protohistoria hasta el período bizantino. Las primeras excavaciones en el lugar comenzaron en 1840, realizadas por el duque de Serradifalco, seguido luego por los arqueólogos Paolo Orsi y Luigi Bernabó.

A principios del siglo XX los monumentos se encontraban en propiedades privadas, por lo que se decidió su preservación y la creación del parque, lo que se llevó a cabo entre 1952 y 1955, delimitándose el área arqueológica y parquizándose el lugar. Salieron a la luz muchos monumentos, como el teatro griego, galerías, altar de Hierón, el anfiteatro romano, latomías, la gruta del Ninfeo, la necrópolis Grotticelli, la tumba de Arquímedes, la iglesia normanda de San Nicolás, entre otros.

Tumba de Arquímedes.

Principales monumentos

Las latomías de Siracusa son de las más importantes del mundo antiguo, y habrían sido excavadas en el siglo V a.n.e. Se trataba de canteras de piedra que fueron utilizadas como cárceles para esclavos. Tucídides, en su obra "Historia de la Guerra del Peloponeso", relata que durante la expedición de los atenienses a Siracusa fueron alojados allí 7.000 prisioneros que luego morirían de inanición. También fueron utilizadas durante la época romana.

La cueva más famosa se llama "Oreja de Dionisio": tiene 23 m de altura, un ancho que oscila entre los 5 y 11 m y una profundidad de 65 m. Fue llamada así por el artista Caravaggio, quién la visitó en 1608, por su forma de ‘S’ –similar a una aurícula- y por sus virtudes acústicas que amplifican los sonidos. La leyenda da cuenta de que el tirano Dionisio encerraba allí a sus enemigos para poder escucharlos hablar sin ser visto. Debe su forma a que fue excavada desde arriba, siguiendo el sinuoso camino de un acueducto, y se iba ensanchando hacia abajo siguiendo la veta de la piedra caliza.

La Necrópolis de Grotticelli fue ocupada desde el siglo VI a.n.e, y se siguió utilizando durante los períodos romanos y bizantinos. Allí se encuentra la tumba de Arquímedes.

El llamado "Altar de Hierón II" –del cual poco se conserva- se encuentra sobreelevado en el terreno y sus dimensiones eran de 200 por 22,8 m. Se cree que fue construido en honor a Zeus. Se dividía en dos partes: una dedicada a los sacrificios de animales y la otra utilizada como crematorio. Tenía dos rampas de entrada, flanqueadas probablemente por dos esculturas de atlantes.

El teatro se habría construido en el siglo V a.n.e, aunque fue ampliado y refaccionado durante el reinado de Hierón II, quien le hizo agregar incluso arcadas en la terraza superior. Hoy se conservan las gradas y se realizan obras para su utilización. De la época romana –siglo III- se preservan restos del anfiteatro. 

En la colina Temenita, que bordea al teatro, se excavó una cueva que se llama Gruta del Ninfeo. En la entrada se encontraron esculturas que representaban a las musas –se recuperaron tres de ellas-: se cree que fue sede del Mouseion, nombre del que deriva la palabra museo-, y donde los actores se reunían antes de bajar al teatro para realizar sus interpretaciones cómicas o trágicas.

La cueva tiene en su interior un tanque rectangular que recoge el agua que cae en cascada desde los acueductos Galermi y Ninfeo, y a los costados de la entrada hay cavidades que se supone fueron santuarios dedicados al culto a los héroes. 

Al oeste de la gruta comienza la llamada Vía de los Sepulcros, de unos 150 m de longitud. Son paredes rocosas donde se excavaron nichos, utilizados hasta la época bizantina. Se cree que muchos restos arqueológicos de los edificios fueron utilizados durante la ocupación aragonesa para la construcción de la fortaleza de Ortigia, hacia 1520. 

Catedral de Ortigia, antiguo templo de Atenea.

El patrimonio en Ortigia

En esta isla fue donde se originó la polis, que poco a poco fue ampliándose hacia los terrenos circundantes. Hoy, en este territorio de unos 1600 m de longitud por 600 m de ancho, se preservan vestigios trascendentes de la época helénica.

El Templo de Apolo fue descubierto por Cavallari en 1862 y excavado en la década de 1940. Data de principios del siglo VI a.n.e. y posee una inscripción que lo identifica haciendo mención al arquitecto: "Cleómedes hizo para Apolo –el templo- y levantó las columnatas, hermosas obras". Es  el templo dórico períptero más antiguo de Sicilia,  mide 58,10 por 24,50 me, y se componía de 6 por 17 columnas monolítcas que pesaban unas 40 toneladas cada una.  

Se sabe además que existió el templo de Artemisa, pero aún no fue descubierto su emplazamiento; y el templo de Zeus Olímpico –del cual quedan apenas dos columnas y se ubicaba en un santuario fuera de la ciudad.

En el centro de Ortigia se levantó el Athenaion en el 480 a.n.e. para conmemorar la victoria de Hímera contra los cartagineses. Es un templo períptero dórico de 55 por 22 m con seis por catorce columnas. En el siglo VII fue transformado en iglesia cristiana, quitándose la cella para hacer la nave central; hoy es la catedral de Siracusa, donde pueden verse perfectamente las columnas del antiguo templo dedicado a Atenea.

Siracusa es una ciudad con veintisiete siglos de historia, que preserva vestigios de todas las culturas que la habitaron, con las modificaciones que cada una de ellas fue realizando. Nos presenta un patrimonio cultural tangible situado fundamentalmente en el Parque Arqueológico Neápolis y en la isla de Ortigia, y un legado intangible a través de quien fuera su habitante más famoso y trascendente: Arquímedes.