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Arquitecto Napoleón Domingo "Cacho" Beveraggi

Nació el 13 de noviembre de 1930 en Paraná, Entre Ríos. Cursó estudios primarios en la Escuela "Benjamín Zorrilla" y los secundarios en el Colegio Nacional "José M. Paz".

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Se graduó de arquitecto en la Universidad Nacional de Córdoba. Luego se afincó en el Chaco y trabajó junto a su padre, el arquitecto René Beveraggi, y a su hermano Domingo "Gringo" Beveraggi. Juntos proyectaron el Banco del Chaco, el edificio "Cosecha", el edificio y nuevo local de Casa Gabardini. 

La obra más importante que realizó fue la terminación de la Casa de Gobierno del Chaco, que en una nota publicada por el diario NORTE describía de esta manera: "Cuando me hice cargo de la obra estaba edificada solo un ala y los nueve pisos eran un esqueleto. El día en que fui a ver la Casa de Gobierno eso era una pileta de natación grande, con palos podridos y agua negra, porque entraba agua de los costados. Tenía una estructura como de un barco; era una losa de 20 x 80 m que sube hasta las ventanitas que están arriba del subsuelo; luego le hicieron una capa impermeable y otra capa más de losa. Pero es notorio que esa losa y el impermeable no estaban bien hechos y se inundó todo. Cuando me contrataron para hacer la obra en la época del gobernador Basail, en 1968, fui a ver la estructura y me puse a estudiar las necesidades que había. No me cerraba el proyecto que habían hecho en Buenos Aires, respecto del que yo pensaba que tenía que ser. Todo estaba planteado para que el ingreso fuera por Marcelo T. de Alvear, pero en la estructura ya estaba hecha una escalinata hacia la plaza. Hice mi proyecto respetando al arquitecto proyectista, Oscar Stortoni. Lo fui a ver, le planteé que había algo que yo no entendía: por qué la escalinata estaba hacia la plaza, si todo estaba planteado para que la circulación del exterior hacia la Casa de Gobierno fuera por Marcelo T. de Alvear", señaló. 

"Stortoni me respondió: ‘¿Sabe, arquitecto? A mí me dijeron que la plaza estaba hacia Alvear y no sobre Mitre. La verdad, es un pecado que cometí, no fui a ver el terreno’. Detalles como ese nos muestran cómo los porteños nos tienen a las provincias, y se trata de un profesional, un técnico, no de un político. Cuando me nombraron le informé al gobierno que necesitaba estar en la obra, y entonces en el entrepiso donde está la oficina del gobernador, con ladrillos hasta la losa de arriba, le pusimos dos ventanas, una puerta, y ésa fue mi oficina", contó Beveraggi.

"Esta ubicación nos facilitó muchísimo, porque teníamos una enormidad de contratistas. Por ejemplo, para los contrapisos, cada piso tenía un contratista. Para entender a esos contratistas, el personal que estaba conmigo estaba escuchando; si yo no estaba, cualquiera de ellos le podía comentar lo que había escuchado, era más ágil y rápido", agregó.

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"El gobernador Basail tenía lo oficina pegada a la mía, y cuando quería algo me decía: ´Arquitecto, vamos a dar una vuelta´. Tenía un contacto muy fluido con Basail, era un tipazo muy derecho. Iba y venía su despacho caminando, no usaba coche oficial, ni chofer", recordó.

"Stortini hizo el proyecto original con todas las paredes exteriores revestidas de mármol, y en una de esas charlas que tuve con Basail le planteé: ´Coronel, acá tenernos un revestimiento de mármoles para que luzca más la Casa de Gobierno, pero yo soy partidario de otra cosa. En el Chaco, en el siglo XX, ¿qué le parece si cambiamos el valor de los mármoles por un sistema de aire acondicionado central?´. ´¿Y cuánto sale eso?´, preguntó. "Inmediatamente me puse a averiguar, y el primer equipo de esas características y dimensiones se colocó en el aeropuerto de Ezeiza, directamente importado de EEUU. El segundo fue para el Chaco: el ingeniero que lo instaló tuvo que ir a EEUU a hacer un curso de un mes. En las oficinas donde hay horario corrido se justifica un comedor, pero no para nosotros, que entrarnos a las 8 y salimos a las 13, y menos instalar cocina. Además, necesitábamos ese piso, porque originariamente el proyecto se pensó para 800 ernpleados, pero yo hice un censo que indicó que ya había más de 1300. En el proyecto de Stortini, casi todos los pisos tenían balcones de dos metros sobre la plaza 25 de Mayo. Calculé, y vi que ganábamos muchos metros por piso si corríamos la carpintería al borde de la losa. Por eso, el espacio funcional tiene 20 m, ganamos dos metros", pormenorizó. 

Uno de los secretos mejor guardados del ya legendario edificio es de dónde provino el mármol de Carrara instalado en las escaleras y en parte de las ventanas que se colocaron en el edificio. El arquitecto Napoleón Beveraggi relató que el mármol, originalmente, era parte del material que estaba destinado a un monumento que iba a construir el expresidente Juan Domingo Perón en homenaje a Evita. La piedra quedó depositada en la Dirección Nacional de Arquitectura. El monumento nunca se erigió y el material se usó para el casino de Necochea. El saldo del mármol se destinó para la Casa de Gobierno del Chaco.

"Cuando estábamos haciendo el proyecto me enteré de que estaban demoliendo el Hospital de Paso de los Libres, que tenía 700 ventanas de buena calidad e impecables", recordó Beveraggi. "A la provincia le significó un ahorro muy importante, porque las aberturas usadas valían un peso moneda nacional cada una, mientras que las nuevas costaban, por unidad, $ 1.700. Las puertas de cedro también son del mismo nosocomio".

Durante la entrevista, Napoleón Beveraggi indicó que realizaron pruebas especiales para determinar la resistencia del hormigón y descubrieron que era diez veces más fuerte que lo que se necesitaba; incluso mencionó que cuando demolieron parte de la estructura encontraron mucho más hierro del que se necesitaba. Para el arquitecto, una gran parte de la obra estaba muy sobredimensionada. 

Esta afirmación induce a creer que la resistencia estructural del edificio es muy buena, más que lo que se necesitaba. Sólo encontraron problemas con el hormigón en el subsuelo e inconvenientes en la azotea, más precisamente en una junta, donde se debió hacer un trabajo de mantenimiento.

Una de las leyendas que se conoce respecto del edificio gubernamental es la presencia de un río subterráneo que corre por debajo de la estructura. Napoleón Beveraggi señaló que a él también le comentaron lo mismo, pero en rigor lo que ocurrió es que cuando estaban colocando uno de los pilotes, éste se hundió y se enterró en el barro. El arquitecto afirmó que algo similar ocurrió en el edificio del IPS, que está en la misma línea. Antes de que urbanizaran esa zona, había una gran laguna que con el tiempo se fue tapando y ocupando.

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