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La lucha contra la esclavitud moderna

Aunque ningún país del mundo reconoce a la esclavitud como una práctica amparada por la ley o el derecho, el último Índice Global de Esclavitud revela que cerca de 35 millones de personas viven como esclavos en todo el mundo. Según este indicador, las mujeres y las niñas representan el 71 por ciento de todas las víctimas de este grave delito que atenta contra la libertad y la dignidad de las personas.

El último país en prohibir el trabajo forzoso fue Mauritania. Lo hizo recién en 1981, luego de recibir una fuerte presión internacional de organizaciones de Derechos Humanos. Sin embargo, el Índice Global de Esclavitud que elabora la organización no gubernamental australiana Walk Free en coordinación con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que estas prácticas forman parte de una realidad que se denuncia en todo el mundo y que afecta a niños, hombres y mujeres, en su mayoría pertenecientes a los grupos más vulnerables de la sociedad.

En nuestro país, un informe de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) publicado en agosto pasado reveló que desde que entró en vigencia la ley de Lucha contra la Trata, sancionada en 2008, fueron rescatadas más de 16.000 mujeres víctimas de redes de explotación sexual que operan en la Argentina.

La semana pasada, en tanto, en el marco de una investigación por trata laboral que se realizó en un campo de la ciudad de Tartagal, en el norte de Salta, la policía de esa provincia rescató a 41 personas, entre ellas un menor, e identificó a dos personas que las habían captado. Según se informó en esa oportunidad, la investigación se inició por una denuncia que alertó sobre el abandono de 22 personas que habían sido captadas en el Chaco, entre ellas un menor, a la vera de la ruta nacional 34. En forma inmediata la Justicia Federal ordenó un allanamiento en una zona rural de la ciudad de Tartagal, donde se constató la presencia de otros 19 trabajadores, en su mayoría integrantes de una comunidad originaria del departamento salteño Rivadavia.

Cabe recordar que Argentina es uno de los 25 países que ratificaron el protocolo de 2014 relativo al Convenio 29 de la OIT sobre trabajo forzoso, y fue el segundo en hacerlo en el continente americano, después de Panamá.

Alika Kinan, la activista por los derechos de las mujeres y sobreviviente de la trata de personas con fines de explotación sexual, advirtió hace poco que cuando se habla de ese tipo de actividades al margen de la ley, hay que tener en cuenta que se está frente a un delito complejo, "donde tratantes y proxenetas se enriquecen de forma desmesurada a través de la violación de los derechos humanos de las víctimas". "Estamos ante un delito de lesa humanidad y debe ser reparado, no solo con una cifra indemnizatoria, sino con penas efectivas de cárcel de acuerdo a las violaciones a los derechos humanos de las víctimas y sobrevivientes", dijo al ser consultada sobre el fallo judicial que ordenó que treinta mujeres que eran obligadas a prostituirse en Córdoba por una banda de proxenetas sean indemnizadas con el dinero que se obtenga del remate de bienes de los delincuentes.

"Las víctimas de esclavitud tienen muchas caras, pero las más vulnerables son las mujeres y los niños, dado que son mayoría en el número total de pobres en todo el mundo. Por lo tanto, es primordial tener en cuenta la dimensión del género para comprender los porqués de esta práctica abominable, entre las que se encuentran la pobreza y la desesperación. No obstante, para prevenir la esclavitud no solo se deben tratar las causas, también se debe procesar a los responsables de esta práctica y proteger a las víctimas", sostienen Tyler Taplin en el libro "La esclavitud moderna: la trata de personas y otras formas de servidumbre en la actualidad".

La sociedad necesita contar con el firme compromiso de funcionarios judiciales, de los miembros de las fuerzas de seguridad y autoridades con competencia en la materia para combatir este grave delito . Pero también es necesario que la ciudadanía se comprometa en la ayuda para erradicarlo, colaborando con todo lo que tenga a su alcance para que se visibilice el problema y asegurándose de que la penosa situación de las víctimas no pase inadvertida.

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