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Una idea original hecha realidad

La creatividad es la capacidad de generar ideas originales y potencialmente útiles. En otras palabras, es la aptitud que tiene una persona para resolver problemas. Es el caso de Esteban Doval, el chaqueño de Juan José Castelli que, contra viento y marea, inventó una plataforma para cosecha de algodón de alta eficiencia que ya está lista para la exportación.

una reciente visita que realizó a la provincia el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Daniel Filmus, para expresar su apoyo a la creación del Instituto Chaqueño de Ciencia Tecnología e Innovación, destacó la necesidad que tiene la Argentina de cambiar su modelo productivo, para pasar de una matriz "basada en la producción primaria que muestra el agotamiento cíclico, donde entramos en crisis y se estancan los procesos de crecimiento", a otra que sume "más ciencia, más tecnología y mayor competitividad".

Y más tecnología y competitividad es, en definitiva, lo que aporta la original creación de Doval que, como bien se detalla en la nota de la agencia Sáenz Peña de este diario publicada ayer, desarrolló un cabezal que produce el milagro de cosechar el algodón con una limpieza que, hasta ahora, parecía imposible de lograr. El invento del hombre de Castelli, que ya cuenta con el reconocimiento oficial del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, ofrece múltiples ventajas: buena limpieza, excelente calidad del algodón cosechado sin provocar daños en la fibra, y, como si eso fuera poco, velocidad de cosecha.

Se puede decir que lo que hizo el metalmecánico chaqueño se basó en una forma diferente de procesar la información para poder transformar la realidad. Y lo logró. Y no es poco lo que hizo en una provincia que necesita potenciar el sector industrial en la estructura productiva y, por supuesto, ampliar su oferta exportadora. El Chaco cuenta con suficientes recursos materiales y humanos para optimizar su matriz productiva y ganar nuevos mercados.

La habilidad para desarrollar soluciones innovadoras, como la que derivó en el ejemplo citado del desarrollo de un sistema para mejorar la cosecha del algodón, debería estar presente también en otras áreas del quehacer provincial. El Chaco necesita consolidar liderazgos que ayuden a superar los desequilibrios que no dejan crecer, y encontrar los caminos que conduzcan a una economía más robusta. La necesidad de un desarrollo científico tecnológico es algo que ya no se discute, sin embargo, todavía estamos lejos del nivel alcanzado por las comunidades que lograron vincular el conocimiento científico y tecnológico con la producción. Tampoco nos tomamos muy en serio el debate sobre cómo generar más riquezas en una provincia que, por un lado, debe resolver el problema de la pobreza estructural y, en forma simultánea, aumentar el valor agregado de su producción y las ventas de productos a mercados externos.

El algodón es parte de la identidad chaqueña. Aumentar su producción, tanto en cantidad como en calidad, es un desafío que siempre está presente. Pero hay que ir más allá y buscar el agregado de valor y también las soluciones innovadoras en el desarrollo de equipos para la cosecha del cultivo, como lo hizo el inventor de Castelli. La clave está en promover la innovación tecnológica y el desarrollo de productos con valor agregado, sin descuidar la eficiencia en los procesos productivos.

A modo de ejemplo se puede citar el caso del café: Colombia es uno de los mayores productores del mundo, pero gana (con el mismo producto) menos dinero que Suiza, que no tiene ni una planta de café en su territorio. ¿Cómo puede ser posible? Lo que sucede es que los suizos entendieron que el negocio pasa por aprovechar el marketing y la tecnología para dar un mayor valor agregado al grano de café. Eso es lo que hace que por cada taza de café que se consume en cualquiera de las grandes ciudades europeas y por la que el consumidor paga unos cuatro dólares, al productor colombiano solo le llegue apenas unos dos centavos, tal como lo reconoció el gerente de la Confederación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, en una entrevista que concedió al canal alemán de televisión Deutsche Welle. Entender esto es lo que permitió a los suizos, a partir de ideas originales que se transformaron en realidad, exportar casi 25 por ciento del café tostado del mundo y obtener ingresos por más de dos mil millones de dólares al año.