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La negación del cambio climático

Las evidencias científicas que confirman la existencia del calentamiento global obliga a quienes niegan el fenómeno a buscar otras estrategias para restar importancia a este grave problema provocado por la acción humana. Primero sostenían que el cambio climático era un proceso natural que siempre fue parte de la historia del planeta, pero ahora prefieren afirmar que ya nada se puede hacer para revertir la situación.

El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que retiró a su país del Acuerdo de París, y el actual primer mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, con su controvertida agenda ambiental, figuran entre los pocos líderes que niegan abiertamente el problema. A pesar de que el último informe del Panel Internacional sobre el Cambio Climático alertó sobre el serio deterioro de las selvas y bosques en la región de las Américas, tanto uno como otro siempre subestimaron las advertencias. Pero la nueva postura que asumen los negacionistas consiste en calificar de irreversible el calentamiento y, por lo tanto, no hay nada que hacer para detener el proceso.
En la cumbre que comenzó el domingo pasado en la ciudad de Glasgow, Escocia, uno de los documentos que más circuló es un informe de la Organización de Naciones Unidas que advierte que la concentración de gases de efecto invernadero alcanzó un récord en 2020. En paralelo, organizaciones ambientalistas remarcaron que los que más emisiones generan son las naciones más industrializadas y por eso piden que esas naciones asuman un compromiso para reducir las emisiones de dióxido de carbono.

El último informe sobre el Estado del Clima en América Latina y El Caribe preparado por la Organización Meteorológica Mundial, señala que nuestra región se proyecta como una de las regiones del mundo donde los efectos del cambio climático, como las olas de calor, la disminución del rendimiento de los cultivos y los incendios forestales, serán más intensos. Por eso algunos expertos advierten que no hay que subestimar el problema, como plantean algunas corrientes del negacionismo climático, y pensar en nuevas estrategias de adaptación.

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el organismo de la la ONU que reúne a especialistas en clima de todo el mundo, el planeta tiene la concentración más alta de dióxido de carbono en dos millones de años y la temperatura global está cambiando en forma acelerada debido a la quema de combustibles fósiles. Este grupo realizó un trabajo de investigación, que es considerado el más completo en la materia, en el que se advierte que, si los países no reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, en las próximas décadas la humanidad sufrirá más fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor, sequías, inundaciones e incendios forestales, lo que se traducirá en desestabilización de las economías, inseguridad alimentaria e hídrica, mayor escasez de recursos y conflictos.

Como se dijo, hay pruebas más que suficientes que demuestran que el calentamiento global es producto de las actividades humanas. Y aunque en nuestro país hay un precandidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires que sostiene que el aumento de las temperaturas en el planeta "es una mentira", diversos estudios confirman que la temperatura global aumentó aproximadamente un grado desde la época preindustrial.

Los negacionistas no quieren reconocer que desde hace varios años se analizan miles de datos obtenidos a través del estudio de la atmósfera, los océanos, los glaciares las capas de hielo y la biósfera, lo que permitió comprobar que además del incremento de la temperatura global hubo cambios en la composición de la atmósfera. Tampoco quieren admitir que se hicieron cientos de estudios para evaluar otros factores naturales que podrían haber influido en el aumento de temperatura, como la acción de los volcanes o el sol, pero se llegó a la conclusión que fue ínfimo el aporte de esos factores al incremento de temperatura que se registró en el planeta.

Está demostrado que la combustión de grandes cantidades de petróleo y carbón, la tala de bosques y la explotación agrícola sin control tienen un impacto negativo en el clima. Se debe tomar conciencia de la gravedad del problema, reconocer que los seres humanos somos responsables de lo que sucede y buscar nuevas alternativas para proteger al planeta.