La era de los datos
El mundo transita una nueva etapa histórica que tiene los datos como insumo fundamental que impacta en la producción, el consumo, las comunicaciones y las relaciones sociales. Uno de los intelectuales más influyentes de la actualidad, el historiador israelí Yuval Noah Harari, asegura que las superpotencias compiten en una carrera para controlar la infraestructura digital y los flujos de datos globales.
La producción de datos masivos crece en forma exponencial en todos los rincones del planeta y nada indica que algo o alguien pueda revertir esa tendencia en los próximos años. Al contrario, los Estados, las empresas privadas y la mayoría de las personas almacenan cada vez más datos digitalizados en todo tipo de dispositivos: desde computadoras personales, pasando por teléfonos móviles inteligentes hasta llegar a grandes centros de almacenamiento y procesamiento remotos de datos. Es apenas el inicio de una nueva revolución que tiene a los datos como un elemento central de la economía.
Tanto es así que hay quienes afirman que, aunque el petróleo sigue siendo un insumo clave, lentamente es desplazado de su lugar de privilegio por los datos, que son una especie nueva materia prima que jugará un papel decisivo en la configuración de un nuevo ordenamiento mundial. Los datos en grandes cantidades, llamados también Big Data, es en la actualidad lo que el petróleo era en el siglo pasado. Hoy las empresas que más cotizan en Estados Unidos ya no son las petroleras, sino Google, Apple o Amazon.
En una conferencia en Roma en la que participó Harari, el historiador dijo que el mundo está entrando en una nueva era colonial. La era del colonialismo de datos. “Para dominar un país, ya no es necesario enviar tanques ni ejércitos. Solo tienes que obtener sus datos. Imagine la situación en un futuro cercano, cuando alguien en Pekín o Silicon Valley tenga todos los datos personales de cada político, gobernador, periodista y juez de un país”, planteó.
En este nuevo escenario, las medidas de protección de la privacidad digital serán cada vez más importantes para evitar el acceso no autorizado a datos sensibles. En nuestro país, en tanto, el mes pasado un pirata informático aseguró haber accedido a la base de datos del Registro Nacional de las Personas y concretado una descarga masiva de información.
Como prueba de ello, publicó en una cuenta de Twitter fotos en alta resolución de los documentos nacionales de identidad de deportistas, artistas y políticos. Aunque el organismo afectado negó que haya existido un robo masivo de datos, el hecho de que las fotos filtradas de los DNI hayan sido de alta resolución demuestra que, efectivamente, pertenecían a la base de datos oficial, ya que el Renaper es el único que tiene almacenadas fotos en alta calidad de los DNI de cada ciudadano argentino.
Más allá de que se atribuyó la filtración a un robo de credenciales de acceso a los sistemas informáticos del organismo, el incidente revela, por un lado, que alguien aprovechó la vulnerabilidad del sistema y, por otro, que no se está tomando muy en serio el problema de la protección de datos. El asunto, que está ahora en manos del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 11, que es donde se radicó una denuncia penal, debe encender las alarmas en aquellas áreas del Estado que deben velar por la seguridad de esos datos.
En los próximos años, también en nuestro país, habrá una mayor interconexión digital de objetos cotidianos con Internet, lo que se conoce como Internet de las Cosas, y esto significa que será cada vez más frecuente la captura y el envío de datos por parte de objetos de uso doméstico conectados a Internet. Esto planteará nuevos desafíos en materia de seguridad, privacidad y protección de datos personales.
El catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid, Emilio Ontiveros, señala en el libro “Economía de los Datos. Riqueza 4.0”: “La sociedad todavía no ha asimilado la infinidad de información que produce y revela diariamente. El almacenamiento de los datos es un factor clave para la soberanía y la construcción de la Economía Digital, por lo que los Gobiernos procuran adaptar la jurisdicción para mejorar su control”.
No hay dudas de que el mundo ingresó en la era de los datos. Es de esperar que por estas latitudes se tome conciencia de la seriedad del asunto.










