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Los derechos a la salud y a una alimentación saludable

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó finalmente la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, también conocida como ley de Etiquetado Frontal. Se trata de una norma que obliga a rotular los alimentos y bebidas para consumo humano que tienen excesos de componentes que pueden ser nocivos para la salud como azúcares, sodio y grasas saturadas, entre otros.

Distintas organizaciones no gubernamentales que están a favor del etiquetado frontal celebraron la sanción de la ley. Ayer, a través de un comunicado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Unicef y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) celebraron la aprobación de la ley en la Cámara Baja.

Las tres organizaciones de las Naciones Unidas calificaron la sanción de la norma como “un paso histórico en la protección de los derechos a la salud y a una alimentación saludable, sobre todo de niñas, niños y adolescentes, ya que constituye una medida clave para la prevención del sobrepeso, la obesidad y otras enfermedades no transmisibles relacionadas con la mala alimentación, como la hipertensión arterial, diabetes, colesterol e hiperglucemia”.

Es que, según los datos de la última encuesta nacional de factores de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles realizada en el país en el año 2018, el 66% de la población argentina tiene exceso de peso; el 32% tiene obesidad; el 40% padece presión arterial elevada y el 30% tiene colesterol elevado. Si se analiza el segmento de población de chicos de entre cinco y 17 años, se tiene que -según ese mismo sondeo- el 41% tiene exceso de peso; mientras que en la franja de menores de cinco años se observa que el 13,6% tiene sobrepeso.

UNICEF, la FAO y la OPS destacan, por otra parte, que la ley aprobada capitaliza las evidencias positivas generadas a nivel internacional, y en ese sentido señalan que la más conocida refiere al etiquetado frontal de productos comestibles y bebidas sin alcohol, con exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y sodio, y aplica los criterios del modelo de Perfil de Nutrientes de la OPS. Las organizaciones también explican que entre otros puntos de la ley, se destacan los que se centran en la protección de los entornos escolares y la regulación de la publicidad, promoción y patrocinio de productos comestibles no saludables dirigidos a los chicos.

Los especialistas que también se mostraron a favor de la ley coinciden en señalar que la norma promueve una selección informada de alimentos por parte de los ciudadanos, y previene el sobrepeso y la obesidad orientando a los consumidores a la compra de alimentos saludables. Destacan, por otra parte, que el nuevo marco normativo ofrece información directa y clara para identificar fácilmente los productos con cantidades excesivas de nutrientes críticos. Sobre este punto, señalan que de acuerdo con algunas estimaciones el consumo de sal en nuestro país es de 11 gramos diarios por persona, superando así la recomendación de la Organización Mundial de la Salud que, para ese producto, fija el consumo en un máximo de hasta
5 gramos diarios. Por otra parte, los expertos advierten que en la Argentina solo el seis por ciento de la población consume el mínimo de frutas y verduras diarias.

Por estas razones consideran que saber qué contienen los alimentos que se consumen es fundamental para evitar que cada vez más personas sufran problemas de hipertensión, diabetes o exceso de peso, entre otros factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.

Cabe recordar que varias organizaciones de la sociedad civil manifestaron su apoyo al proyecto de ley aprobado esta semana. La filial Argentina de la Fundación Interamericana del Corazón, por ejemplo, sostuvo que la falta de un etiquetado frontal de alimentos que informe a los consumidores, de forma clara y sencilla, sobre el contenido real de los alimentos y bebidas era, hasta ahora, una deuda pendiente en el país.

Es importante que, en el momento de la compra, los consumidores tengan información clara para decidir qué tipo de alimentos desea consumir. Dicho de otra manera, se necesita que los datos sean claros para que el ciudadano, cada vez que está frente a una góndola con productos, pueda tomar las mejores decisiones para su salud.

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Ley de Etiquetado Frontal