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El análisis de Marcelo Nievas

“El control de precios generará un efecto más cercano al desabastecimiento que al congelamiento”

El economista advierte que las intervenciones del gobierno, tanto para moderar la inflación como para contener la suba del dólar oficial, tienen resultados de bajo impacto. Además, describe un panorama signado por múltiples incertidumbres en la toma de decisiones de las empresas.

 La aplicación de distintos controles para contener las variables de la economía argentina, sin apuntar a resolver los problemas de fondo, ofrecen tibias respuestas y resultados de muy corto alcance. Es lo que ocurre con el congelamiento de precios en 1.430 productos de consumo masivo o en el mercado cambiario con el valor del dólar oficial, cada vez más alejado del blue.

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Para el economista, dado el contexto de suba generalizada de precios, el control de precios generará un efecto más cercano al desabastecimiento que al congelamiento de los precios controlados.

“Las medidas de control de precios no tienen registros de ser exitosas para bajar la inflación en el mediano plazo”, advierte el economista Marcelo Nievas, socio en FNV Capital y docente de Macroeconomía de la UNNE, para quien la falta de un programa económico genera múltiples incertidumbres. 

En diálogo con NORTE abordó, entre varios temas, la medida de congelamiento de precios de la canasta básica, los controles cambiarios, la emisión monetaria e hizo un planteo específico  sobre los problemas de fondo del mercado laboral, que demandan modificaciones profundas. 

NORTE: ¿El congelamiento de precios, como medida para contener la inflación, es una solución eficaz y logrará ese objetivo? 

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“Sin financiamiento y con la necesidad de reducir el déficit para bajar algo la inflación, algunas medidas son necesarias y creo que vendrán más por la cuenta de subsidios que por el gasto social”, señaló Marcelo Nievas.

Nievas: Las medidas de control de precios no tienen registros de ser exitosas para bajar la inflación en el mediano plazo, ni en Argentina ni en otro lado. Los planes de estabilización de precios requieren de un conjunto de políticas donde el control de precios puede colaborar en alguna instancia del plan. Dado el contexto de suba generalizada de precios, es más lógico pensar que el control de precios generará un efecto más cercano al desabastecimiento que al congelamiento de los precios controlados. 

-¿Entonces, cuánto puede incidir el congelamiento en el dato de inflación de los últimos meses del año? 

-Quizás servirá para que el gobierno pueda mostrar una mejora en el indicador de inflación (usando los precios controlados como “precios testigos”), pero con muy bajo impacto en la economía doméstica. La dinámica que tiene hoy la economía argentina nos hace pensar que puede “mostrarte” un par de meses con inflación menor a la inercia que traemos, aunque al momento en que los precios controlados se empiecen a soltar, el efecto de revierte y la inflación de acelera. Pensando si es una solución, la pregunta que surge es ¿con qué otras políticas vamos a bajar la inflación sabiendo que el tipo de cambio está también controlado, que la mayoría de los costos están de una u otra forma indexados y las expectativas no son de menor inflación?

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-En definitiva ¿hay alguna clave para cortar la espiral inflacionaria?

-La respuesta, que parece genérica, es con un buen plan macroeconómico. ¿Por qué? Porque hoy el que tiene una empresa no sabe si en 2022 podrá importar para producir, si se mantendrá la política de administración del tipo de cambio, si pagará iguales o más impuestos, si podrá o no contratar más trabajadores, si la economía crecerá o no para estimar demanda, si los costos de energía y servicios subirán o no con la inflación, etcétera. Entonces, en ese contexto, tomar decisiones se vuelve realmente difícil. Las decisiones que se toman son sólo las de corto plazo, como reponer stock, y se postergan todas las decisiones de inversión de mediano y largo plazo, que son las que permitirían ampliar la capacidad productiva. El dinero que se hubiese destinado a esas inversiones busca cubrirse frente a la depreciación del peso, poniendo aún más presión sobre el precio del dólar y ampliando la brecha con el oficial.

El gobierno fue perdiendo herramientas para que, quienes tengan que tomar decisiones económicas, puedan hacerse una idea de la trayectoria esperada de los precios, porque, por ejemplo, se perdió el control sobre las variables monetarias ante la necesidad de financiar el déficit fiscal con mayor emisión o porque el régimen de control de cambios no sirvió para frenar la pérdida de reservas y contener el traspaso a precios. Y habrá que ver cuánto más pueden sostenerse las políticas de subsidios, en particular las que subsidian los servicios públicos, que están haciendo el trabajo de freno de mano al índice de precios.

Las decisiones que se toman hoy en el ámbito de las empresas son sólo las de corto plazo y se postergan todas las de inversión de mediano y largo plazo.

Para bajar el déficit fiscal y frenar la inflación 

“Algunas medidas son necesarias y vendrán más por la cuenta de subsidios que por el gasto social”

 - ¿Te preocupa el nivel de emisión monetaria? ¿Es sostenible y seguirá luego de las elecciones? 

- El nivel de emisión dependerá de la capacidad de financiar el déficit fiscal, que este año rondará el 3,5% del PBI. El déficit se financia con ahorro, con emisión o con endeudamiento. La economía argentina no tiene acceso a los mercados a costos razonables producto de las sucesivas reestructuraciones de deuda, y ahorro no tenemos, así que no hay demasiadas opciones. Por eso es tan relevante el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Volviendo a la cuestión de origen, que es el déficit fiscal, este año el impuesto a las grandes fortunas y el precio de los commodities ayudaron a mejorar la recaudación vía retenciones, pero son medidas excepcionales y no pueden ser las que resuelvan el problema. Entonces, si no tenés financiamiento y necesitás reducir el déficit para bajar algo la inflación, algunas medidas son necesarias y creo que vendrán más por la cuenta de subsidios que por el gasto social. De todos modos, el ajuste lo tenemos mes a mes cuando la inflación licua la deuda en pesos, los salarios y la confianza.

El dólar 

-Con respecto al valor del dólar ¿cuánto debe preocuparnos que el blue esté cerca de 200 pesos? ¿Por qué se producen esas sucesivas subas?

-Creo que la principal razón es que es el último refugio del ahorrista al que le sobran unos pesos y no quiere perder el 50% de poder de compra por año. Desde el punto de vista de las personas es una decisión racional. El problema es que la economía argentina no genera los dólares suficientes para satisfacer esas demandas ni tampoco te deja ver un panorama para que los pesos no pierdan valor. El precio del dólar es como otro precio más. Si en octubre de 2020 el dólar libre llegó a valer 195 en aquella escapada, y un año después vale lo mismo cuando los precios subieron por encima del 50%, entonces no parece que haya subido demasiado. Ahora bien, con más y más brecha, esa dinámica no se frena. Ya lo vimos con las medidas del primer cepo en 2011 y en los meses posteriores. 

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-Volviendo al punto del acuerdo con el Fondo, ¿cuán relevante es para la economía hoy y por qué se demora?

-El perfil de los vencimientos que tiene Argentina con el Fondo en los próximos meses hace que tengamos que “acordar”, que significa definir un nuevo esquema de pagos de capital e intereses sobre los ya acordados. ¿Por qué? Porque no tenemos los dólares suficientes para pagar, no hay margen de acción. El gobierno está demorando esto porque busca condiciones excepcionales que aliviarían la carga, pero creo que el panorama político y económico de las últimas semanas juega a favor de acercar posiciones y acelerar el acuerdo. El Fondo también está expuesto en la negociación no solo porque la deuda que tiene Argentina es elevada sino porque podría sentar un precedente importante para con otros deudores.

El ajuste lo tenemos mes a mes cuando la inflación licua la deuda en pesos, los salarios y la confianza. 

“El mercado laboral está lejos de dinamizarse”

-En las últimas semanas, uno de los debates en la escena nacional es sobre las indemnizaciones laborales y potenciales cambios en el sistema que promueven algunos sectores políticos y económicos. ¿Crees que modificar el sistema es indispensable para promover la generación de empleo en Argentina? 

- Separemos la respuesta en dos planos. En el plano macro, la reactivación del mercado laboral depende de lo que pase con la actividad económica, que no solamente lleva varios meses de inestabilidad más allá del rebote post-Covid, sino que además no tenemos un panorama claro de lo que será en lo inmediato, porque no hay un programa económico. En la micro, confluyen varios factores: los beneficios sociales desincentivan el trabajo; además, si la empresa no puede despedir, si para cubrirse de los riesgos de la industria del juicio laboral debe gestionar el empleo con mayores costos, entonces las decisiones se demoran lo máximo posible. 

Adicionalmente, la pandemia generó cambios de hábitos en los trabajadores y existen enormes desafíos para las empresas para atraer y retener a la nueva generación que se debería incorporar al mercado. En definitiva, con la macro actual y el régimen vigente, la reactivación del mercado laboral está bastante lejos de dinamizarse.

La mano de obra calificada tiene oportunidades de trabajo fuera del país y el resultado es una gran cantidad de trabajadores (especialmente jóvenes) emigrando para apostar a una mejor calidad de vida. La consecuencia de esto es que la oferta laboral disponible es menos capacitada y en muchos casos con menos ambiciones, por lo que terminan aspirando a un empleo público o beneficios sociales.

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