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Temple, el sistema operativo para Dios

Hay genios que por distintas circunstancias permanecen olvidados por la historia de la informática pero cuyas vidas son dignas de rescatarse. Muchos de ellos dejaron huella por algún desarrollo incomprendido en su momento y muy pocos trascendieron más allá de reducidos círculos del ambiente.

Terry Davis con la primera computadora que tuvo. Una Commodore sobre la cual intervino al más profundo nivel del procesador con sus desarrollos.

Una de esas historias es la de Terry A. Davis, desarrollador que muchos aseguran pudo ser otro Steve Jobs, si no hubiera sido por la enfermedad mental que lo llevó a perder su trabajo en 1996 (antes de cumplir los 30), cuando comenzó a experimentar delirios místicos, obsesión con extraterrestres y con teorías conspirativas. Eso no le impidió enfocarse obsesivamente en el desarrollo de todo un sistema operativo -nada menos.

En 2004, Davis comenzó el proyecto de su vida que, aseguraba, era un encargo de Dios. Por más de diez años —durante los cuales lo bautizaron “J Operating System”, “LoseThos”, “SparrowOS” y finalmente “TempleOS”— Davis dedicó su tiempo a escribir más de 100.000 líneas de código con las que logró dar forma a su muy particular idea de lo que debía ser un sistema operativo (SO).

Un sistema operativo es un conjunto de programas básicos que dan instrucciones al procesador para que realice todas las tareas de funcionamiento, administra la memoria, carga los controladores de periféricos y, lo más importante, gestiona la prioridad con que cada programa se ejecuta en la computadora, o teléfono, y de él depende todo lo que hacemos con el dispositivo y el comportamiento de los procesadores.

Así luce el arranque del SO desarrollado por Davis. incluye algunos juegos elementales y la posibilidad de actuar directamente sobre el kernel (núcleo) del sistema.

Davis presentó un sistema operativo de 64 bits, multinúcleo y con soporte para ratón con gráficos de 16 colores, resolución 640x480 y una interfaz basada mayoritariamente en texto, sin soporte para tarjetas de sonido ni redes. Bastante elemental para los que tenemos poco conocimiento, pero en la profundidad del desarrollo yacen un montón de conceptos técnicos sobresalientes.

Davis se propuso crear, además de todo eso, su propio lenguaje de programación: C+ (no es lo mismo que C++), luego renombrado HolyC (un acrónimo de “Santa Sede” en inglés). Pese a su nombre, el parecido entre C y HolyC es bastante superficial.

Hay muchos detalles técnicos acerca de este proyecto que no es precisamente amigable, ni algo para apreciar si no se tienen profundos conocimientos técnicos, pero hay coincidencia en que tiene muchos enfoques diferentes que otros SO no incorporaron a su desarrollo.

La última versión de Temple revela el nivel de su delirio místico. Siempre dijo que el sistema operativo era un encargo de Dios.

El encargo de Dios

Nacido en 1969, Terrence Andrew Davis posteó horas de video en las redes sociales exteriorizando sus creencias místicas, mezcladas con verdaderas clases magistrales de programación. Para el momento de su muerte ya había reunido un pequeño grupo de fieles seguidores.

En 1996, el virtuoso programador comenzó a experimentar episodios maníacos regulares, lo que lo llevó a numerosas estancias en hospitales psiquiátricos. Al principio se pensó que era estrés laboral, pero los síntomas fueron agravándose, hasta que luego de recurrentes ataques psicóticos fue diagnosticado con esquizofrenia. En un momento dado, Davis condujo cientos de kilómetros al sur sin destino, convencido de que la radio de su auto le estaba hablando solo a él, y abandonó su vehículo en una ruta para internarse caminando en el desierto de Texas, donde tuvo la suerte de ser localizado por un policía que vio el coche abandonado con las llaves puestas.

Davis provenía de una familia profundamente católica, pero a la par que desarrollaba sus habilidades de programador incubaba la enfermedad que lo llevó a experimentar una autodenominada “revelación”, proclamando que estaba en comunicación directa con Dios, comprometiéndose durante 12 años al desarrollo de TempleOS, llamado así porque estaba destinado a ser el tercer templo de Dios.

Una de las últimas imágenes de Davies en situación de calle. Rechazaba toda ayuda y terminó deambulando por las vías del tren, donde halló la muerte. Usaba computadoras donadas para seguir manteniendo su página web.

Según Davis, muchas de las características del sistema, como su resolución de 640x480 y su pantalla de 16 colores, también fueron instrucciones explícitas de Dios. Una nota en su sitio web indicaba que TempleOS era “El templo oficial de Dios. Al igual que el Templo de Salomón, este es un punto focal de la comunidad donde se hacen ofrendas y se consulta el oráculo de Dios”.

El sistema se lanzó por primera vez en 2013 y se actualizó por última vez el 20 de noviembre de 2017. Durante sus últimos años, Davis luchó con períodos de verdadera indigencia, viviendo en la calle y siendo detenido reiteradamente por vagancia, ya que había dejado la medicación porque creía que limitaba su creatividad. Algunos fanáticos y seguidores lo ayudaron a mantenerse, pero él rechazó toda ayuda.

En la tarde del 11 de agosto de 2018, mientras caminaba por las vías del ferrocarril en el estado de Oregón, un tren de Union Pacific lo golpeó por detrás y lo mató. Los investigadores no pudieron determinar si su muerte fue suicida o accidental.