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SAENZ PEÑA (Agencia). Son las 11 de la noche del viernes 8 de octubre. German Sanko, un joven productor de alfalfa se dispone cortar alfalfa en su campo ubicado en Colonia Necochea, cerca de Las Breñas.

A esa misma hora, productores de toda la provincia miran al cielo pidiendo lluvia para mejorar los lotes de girasol y para la siembra de algodón y maíz. Germán, en tanto, también mira al cielo y pide que “por esta noche, y hasta que salga el sol, no llueva así podemos cortar”.

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La siembra de alfalfa en el Chaco va creciendo y busca tener un lugar en el mercado internacional, aunque por el momento, es como “remar en dulce de leche, porque no podemos acceder a créditos blandos para comprar máquinas que hacen de prensa mecánica, que es un requisito indispensable exigido por los compradores del mundo”, comenta Sanko.

Las comparaciones son odiosas, pero cuando se trata de producir, la superficie disponible y el tipo de cultivo a sembrar, hay un factor de importancia. Eso dice a NORTE RURAL Germán Sanko.

En la alfalfa, la cuestión del tiempo es crucial. “La rentabilidad es un tema en el que no hay que fallar con el cuidado del cultivo”, señala.

“Lo que sí es una gran ventaja, es que la alfalfa tiene ciclo corto, y en cuarenta días ya se está cortando y hay mucha demanda del mercado interno”, asegura el joven productor.

A la par, suma otro dato interesante: “hay oportunidades todos los meses, cosa que un cultivo cualquiera no la tiene, y si se pudiera complementar con otra actividad, como la ganadería, sobre todo un feed lot, sería muy bueno”.

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