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Acciones efectivas para reducir siniestros viales

La siniestralidad vial como causa de muertes muestra indicadores preocupantes a nivel local. Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, el Chaco tiene el peor índice de motociclistas que pierden la vida en siniestros viales. Esto confirma la necesidad de promover un plan integral con medidas efectivas para reducir esas cifras y preservar la vida de los usuarios más vulnerables de la vía pública.

La situación de la siniestralidad vial tiene un alto impacto en el conjunto de la sociedad por el costo que tiene para el sistema de salud y también en la economía de la provincia porque, como ocurre en todo el mundo, las tasas de siniestralidad más altas tienen como víctimas a las personas de 15 y 40 años, es decir, a mujeres y hombres de la franja de población económicamente activa.

La necesidad de acciones en seguridad vial es urgente. A la gestión y el control, debe sumárseles infraestructura segura, esto quiere decir que la provincia debe contar con rutas seguras, y cada una de las localidades deben garantizar a los usuarios calles y movilidad urbana que no representen un peligro constante para sus vidas. También es importante que los vehículos que circulan por la vía pública sean seguros, y no menos relevante serán las medidas que se adopten para modificar aquellas conductas de riesgo en el tránsito.

En una reciente visita que realizó a la provincia el director nacional del Observatorio Nacional de Seguridad Vial dijo, entre otras cosas, que el 90 por ciento de los motociclistas chaqueños que perdieron la vida en siniestros viales no llevaban puesto el casco reglamentario en el momento de la colisión. El trabajo que de ahora en más se realice en materia de educación vial será clave para reducir los siniestros. Otro aspecto a tener en cuenta es lo que los especialistas llaman la respuesta post siniestro, que son las medidas que se adoptan luego del siniestro para poder salvar vidas, y en esto intervienen los sistemas de salud, la respuesta de los servicios de emergencia, la evaluación, manejo, tratamiento de las situaciones críticas que se presenten en la vía pública. A esto podría agregarse un adecuado sistema de estadísticas
que permita observar cuáles son las áreas con mayor índice de siniestros
viales. En la ciudad de Resistencia, por ejemplo, hay esquinas en las que se producen colisiones todas las semanas. Basta consultar los registros que llevan las comisarías para ver cómo se reiteran esas situaciones y, a partir de ahí, proponer medidas adecuadas a cada caso para reducir la siniestralidad.

Debe tenerse en cuenta, por otra parte, que los actores más vulnerables de la vía pública son los peatones, ciclistas y motociclistas. Son los más afectados en los siniestros de tránsito. En América Latina más de 70 por ciento de las víctimas en siniestros viales son usuarios vulnerables, y las cifras que aporta el Observatorio Nacional de Seguridad Vial demuestran que el Chaco no es la excepción a la regla. La Organización de Naciones Unidas lanzará en todo el mundo el próximo 28 de octubre el Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir un 50 por ciento las muertes en el tránsito de aquí al año 2030. Estimaciones realizadas por la asociación civil Luchemos por la Vida, en nuestro país 185.000 personas fallecieron en los últimos 25 años en siniestros viales, un drama al que deben sumarse millones de personas que sufrieron lesiones graves, quedando, muchas de ellas, con secuelas físicas y psicológicas permanentes.

Hace pocos días la Agencia Nacional de Seguridad Vial anunció que la Argentina adhirió oficialmente al llamado de la ONU para reducir la mortalidad en siniestros viales. Es de esperar, entonces, que a nivel local la provincia y los municipios sumen esfuerzos para aplicar un plan integral con acciones concretas y efectivas que permitan alcanzar el objetivo propuesto por la organización internacional.

Un sistema de tránsito seguro es un derecho de la ciudadanía que las autoridades públicas deben garantizar en forma razonable. Debe señalarse también que la educación y la sensibilización de la población son factores clave en cualquier política de seguridad vial que se pretenda poner en práctica. No menos importante serán las medidas de prevención y el empeño que pongan las autoridades competentes para garantizar el cumplimiento de las normas.

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