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Historia y patrimonio cultural

Museo del Levantamiento de Varsovia

El 2 de octubre de 1944 se puso fin al Levantamiento iniciado dos meses antes: un hecho trascendente para la historia de un pueblo y un ejemplo de resistencia ante la opresión.

Monumento conmemorativo.

El Museo del Levantamiento testimonia la heroicidad de una comunidad a través de un patrimonio cultural tangible e intangible expuesto con enorme virtud estética. 

La ocupación de Polonia

El 1° de septiembre de 1939 el ejército alemán, apoyado por 2000 tanques y 1000 aviones, invadió Polonia esgrimiendo excusas tales como que allí se perseguía a los alemanes étnicos. Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania y se  originó la II Guerra Mundial. Dos semanas después, fue la Unión Soviética la que penetró en el este del territorio polaco. Para el 6 de octubre ya no había resistencia: los dos países se dividieron Polonia tomando como frontera el río Bug, y firmaron el Pacto Alemán-Soviético de No Agresión.

Alemania se anexó los territorios polacos a lo largo de su frontera oriental: Prusia Occidental, Poznan, Alta Silesia y la antigua Ciudad Libre de Danzig. El resto del país ocupado por Alemania, incluyendo las ciudades de Varsovia, Cracovia y Lublin, se organizó como el denominado Generalgouvernement bajo el mando y administración de un gobernador general. 

Cuando los nazis dieron inicio a la “Operación Barbarroja” invadiendo la Unión Soviética, el 22 de junio de 1941, ocuparon todo el territorio polaco. Aquí establecerían los mayores campos de concentración y exterminio: Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka, Auschwitz-Birkenau y Majdanek, en los cuales se calcula que asesinaron a 3,5 millones de judíos. 

Esta nación fue la que mayores pérdidas en vidas humanas sufrió durante la guerra: 6 millones de polacos, de los cuales el 95% eran civiles. Czesław Miłosz, premio Nobel de Literatura, sostuvo que durante seis años, Polonia fue “matadero mecanizado, cuya banda de transporte llevaba constantemente los cadáveres de seres humanos asesinados”. Para los nazis, Polonia debía desaparecer como nación: se persiguió a intelectuales, religiosos, artistas, profesionales.

Muro del recuerdo.

La resistencia polaca

El ejército nacional -Armia Krajowa, AK–, que respondía a las órdenes del gobierno polaco en el exilio, protagonizó la resistencia a los nazis más trascendente de toda la Europa ocupada. Llevaron adelante acciones militares de importancia, como cortar líneas de suministros, provocar atentados, destruir líneas  férreas, atacar al enemigo y brindar información vital para al ejército aliado. La AK se formó en 1942, dentro del grupo de Unión para la Lucha Armada creado en 1939, incluyendo en sus filas varias facciones políticas, a excepción de los comunistas –que formaron por su cuenta el Ejército Popular, apoyados por la Unión Soviética- y la extrema derecha. 

Hacia 1944, la AK se componía de unos 380.000 miembros. También actuaron los Batallones de Campesinos, compuestos por unos 175.000 soldados, y las Fuerzas Armadas Nacionales, con 80.000. 

Entre abril y mayo de 1943, ante la deportación de judíos a campos de exterminio, se produjo el Levantamiento del Gueto de Varsovia, con la asistencia de la AK, que fue aplastado por las tropas nazis, dejando como saldo cientos de muertos y miles de deportados. En noviembre del mismo año, la AK llevó a cabo la Operación Most III, a través de la cual brindaron a los aliados información clave sobre el cohete V2 –análisis, croquis, fotos-, y capturaron 50 kg de partes de uno de ellos, que luego enviarían a Londres.  

En mayo de 1944 se produjo el mayor enfrentamiento de la AK contra la Fuerza de Defensa Territorial Lituana, subordinada a los alemanes, en la llamada Batalla de Murowana Oszmianka, con una contundente victoria polaca. 

Imagen histórica de los combates.

El Levantamiento

Fue llevado a cabo por la AK y dio comienzo el 1° de agosto de 1944. Las fuerzas polacas contabilizaban unos 50.000 combatientes, también con mujeres y niños que participarían en las acciones bélicas. Su armamento consistía en 1.000 fusiles, 60 subfusiles, 2.000 pistolas, 7 ametralladoras, armas antitanque y unas 25.000 granadas. Los aliados asistieron con más equipo y lograron tomar vehículos blindados de los alemanes, que sumaron a sus fuerzas. Por su parte, los alemanes contaban en un principio con 10.000 soldados, pero en pocos días sumarían miles de hombres de refuerzo. 

El centro de la ciudad pudo ser liberado casi de inmediato, pero tuvieron problemas en otros barrios populosos de Varsovia. El 5 de agosto tomaron los restos del ya destruido gueto judío. Por ello, y siguiendo órdenes directas de Hitler, el alto mando de las SS ejecutó a 40.000 civiles –matanza de Wola-, entendiendo que esta acción serviría de ejemplo y haría desistir la continuación de la resistencia. Para el 10 de septiembre las tropas soviéticas arribaron al otro lado del río Vístula, en los suburbios de la ciudad, pero no intervinieron ni asistieron al ejército polaco.

Las fuerzas alemanas arrasaron la ciudad, obligando a la capitulación polaca el 2 de octubre. El resultado fue catastrófico: 8.000 combatientes muertos y 15.000 prisioneros, 150.000 civiles deportados a campos de concentración y 250.000 muertos. En cuanto a la ciudad, el 85% de los edificios fueron destruidos durante y después del alzamiento. La opinión de la sociedad polaca está dividida sobre este hecho histórico. Algunos lo consideran un acto heroico y justificado; otros, como algo irracional e innecesario en ese momento, que costó la vida a miles de ciudadanos.

Salas del niño insurgente.

El Museo del Levantamiento

Fue inaugurado en 2004, al cumplirse el 60° aniversario del hecho histórico. Para su emplazamiento se reacondicionó una antigua central eléctrica de tranvía que data de principios del siglo XX, con un trabajo arquitectónico de adaptación de envergadura. Se ubica en la calle Grzybowska 79, en el distrito de Wola, a unos 3,5 km al oeste del centro de Varsovia. 

En la primera planta del museo se ilustra el momento de la ocupación de la ciudad y el levantamiento, a través de gigantografías, mapas, documentos, maquetas y objetos originales, algunos en tarimas, otros en vitrinas empotradas en las paredes. Una sala está dedicada a las máquinas de impresión de la década de 1940, similares a las utilizadas por el ejército insurgente para hacer difusión entre la población. Están activas, operadas por trabajadores del museo, e imprimen comunicados que se obsequian al público. El más importante es el Boletín Informativo del 3 de agosto, que da cuenta de los hechos bélicos a dos días de su origen. En un entrepiso se presentan los combates del mes de agosto de 1944, y aspectos de la vida cotidiana durante esos meses.

En un segundo nivel –accesible por ascensor y escalera- se ubica una exposición que presenta a los diversos grupos militares que actuaron, el triunfo nazi y las acciones que siguieron, como el éxodo de la población civil y la muerte de los soldados polacos. La Sala Pequeño Insurgente es un espacio de juego y aprendizaje para niños, con juguetes, juegos de mesa, rompecabezas y un pequeño teatro, donde aprenden sobre este importante acontecimiento histórico.

Una pieza se destaca: es una réplica en tamaño real de un avión Liberator B-24J que pende del techo. Se exhiben objetos –entre ellos maquetas-, que dan cuenta de la ayuda aliada prestada durante el conflicto, y se ubican la sala de muestras temporarias y de conferencias. Por otra parte, en el sótano del edificio está la sala Alemania, que presenta al levantamiento desde la perspectiva del país invasor.

Salas de exposición

Una muestra participativa 

El diseño y presentación de las exposiciones es impactante: en el recorrido se perciben sensaciones muy bien logradas, tanto arquitectónica como museográficamente. El piso de adoquines, las paredes rústicas, la estructura de la antigua fábrica, la iluminación lúgubre muy bien orientada y la cartelería en polaco e inglés se aúnan para configurar un museo impecable en todo sentido. Las imágenes, la luz y el sonido están presentes en todo el recorrido, y existen equipos multimedia y computadoras que permiten acceder a más información.

En un espacio central está el cine Palladium, que en forma constate proyecta películas relacionadas a la temática de la ocupación de Polonia, del gueto judío, del levantamiento y sus consecuencias, y lo sucedido una vez finalizada la II Guerra Mundial. Posee un archivo fotográfico y documental -escrito, fílmico y sonoro- que puede ser consultado por investigadores.

En los alrededores del edificio se ubica el Parque de la Libertad, donde se construyó el Muro del Recuerdo, en el que figuran los nombres de unos 11.000 insurgentes muertos en los combates de agosto y septiembre de 1944. Es importante mencionar que a unos 3 km al norte del museo, en la plaza Krasinsky próxima al río Vístula, se levanta un monumento conmemorativo. Éste se divide en dos partes: la primera se compone de cuatro figuras –tres soldados y un sacerdote; uno de ellos saliendo de una alcantarilla-, y una segunda de mayor tamaño, de una altura de 10 m y personas de 3 m y que representan siete soldados combatientes en un edificio en ruinas.

El Museo del Levantamiento de Varsovia es impecable en todo sentido: desde su puesta escenográfica hasta la misión didáctica que cumple. Constituye un patrimonio cultural que preserva la memoria colectiva de un hecho histórico trascendente para la capital de Polonia, que debe recordarse como la resistencia de un pueblo a la invasión de su territorio y a su lucha por recuperar la libertad.