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¿Siniestros o accidentes?

Si se puede evitar, entonces no es accidente. La frase se repite una y otra vez en charlas y conferencias de seguridad vial donde se remarca también que casi un 90 por ciento de los casos de inseguridad en el tránsito se producen por un error humano y no por una falla en el vehículo. Por eso, cuando ocurre algún choque entre vehículos y se comprueba que podría haberse evitado, corresponde hablar de siniestro.

Circular con un vehículo por la vía pública exige una gran responsabilidad al conductor. En ese sentido, la ley nacional de tránsito —Nº 24.449— establece que antes de salir a la calle los conductores deben asegurarse que tanto ellos como sus vehículos se encuentren en buenas condiciones de seguridad. La norma también recomienda circular con cuidado y prevención, conservando en todo momento el dominio efectivo del vehículo, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias de tránsito.

La asociación civil Luchemos por la Vida, por ejemplo, advierte que conducir con sueño puede ser tan riesgoso como ponerse al frente del volante alcoholizado. ¿Por qué alguien puede dormirse al volante?, se pregunta la organización no gubernamental. Y responde que la primera razón es, nada más ni nada menos, nuestro reloj biológico, por lo que resulta fundamental conducir siempre bien descansado. También observa que el riesgo de morir de un peatón aumenta en forma considerable si el impacto se produce a velocidades por encima de 30 kilómetros por hora. Y aporta un dato más: recorrer 10 kilómetros en auto solo demora cinco minutos más si en lugar de hacerlo a 40 km por hora se circula a 30 km por hora.

En el área metropolitana del Gran Resistencia es frecuente ver a conductores que manejan mientras utilizan el teléfono móvil, un mal hábito que puede tener graves consecuencias ya que es un elemento que impide fijar la atención en el recorrido. Estudios que se realizaron para comprobar qué tan peligroso puede resultar este tipo de distracciones revelaron que mirar el teléfono durante tres segundos cuando se maneja un vehículo, circulando a 40 kilómetros por hora, se recorre 33 metros a ciegas. Es como si se desplaza casi media cuadra con los ojos vendados.

En las colectoras de la autovía que une Resistencia con el acceso al puente interprovincial, por ejemplo, se observa a algunos ciclistas que conducen en doble o triple fila y hay quienes, incluso, circulan con auriculares, otro elemento que también contribuye a aumentar la distracción.

Es importante recordar, por otra parte, que cuando se conduce en rutas el campo visual puede disminuir con los cambios de iluminación que se producen en las primeras horas del amanecer y del atardecer, por lo que se recomienda conducir con mayor prudencia si se presenta esta situación.

Otro aspecto que no se debe pasar por alto son la posibilidad de lluvias en las zonas por las que se viaja, ya que la presencia de agua en la cinta asfáltica puede sumar un factor de riesgo a quienes se desplazan en sus vehículos a altas velocidades.

Es bueno saber también que existe lo que expertos denominan “percepción selectiva” y que es la que se presenta al conducir con preocupaciones o con la necesidad de llegar pronto al lugar de destino. En estos casos se genera el efecto de no tener presente la posibilidad de aparición de algún riesgo o situación imprevista. Los investigadores descubrieron que en estas situaciones domina una especie de mecanismo de represión de la conciencia, y en ese sentido, observaron que el estar consciente y la consideración de la aparición de riesgos debieran llevar a una reducción de la velocidad.

No se puede dejar de mencionar al elemento más importante para la seguridad pasiva en el vehículo del conductor y sus acompañantes, esto es, el cinturón, cuyo objetivo es mantener a la persona en su asiento en caso que se produzca una brusca desaceleración.

Es necesario generar conciencia sobre la importancia de respetar todas las normas de tránsito. La imprudencia al conducir es, por lo general, la causa principal de las tragedias que ocurren en rutas y calles y por eso resulta fundamental que los conductores tengan siempre presente que las muertes y las lesiones ocurridas en situaciones de inseguridad vial son absolutamente evitables.