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Cambiar de look sin estrés

Cualquier argumento es válido si tenés ganas de renovar tu imagen. El problema es que son tantas las posibilidades que muchas veces podés sentirte abrumada antes de hacer cualquier modificación, pero hay un nivel de transformación que se ajusta a cada uno de tus momentos vitales.

Por esto, si no sabés por dónde empezar, podés seguir nuestras sugerencias para no morir de estrés en el intento; ya que te contamos cómo hacer cambios en tu cabello, maquillaje, ropa y accesorios, y así encontrar un estilo completamente nuevo.

Te recomendamos esperar algunos días antes de hacer cualquier modificación, para evitar tomar decisiones impulsivas. Decidí qué es lo que querés y esperá al menos una semana con la misma idea antes de implementarla.

Hoy en día existen muchas aplicaciones móviles que te permiten jugar con los diferentes estilos antes de llevarlos a la práctica. Podés probar nuevos cortes, colores y estilos desde la pantalla de tu smartphone. Una vez que hayas decidido cuál es el cambio que buscás, lo mejor es recurrir a tu estilista de confianza.

Si bien hay muchas peluquerías nuevas con propuestas audaces, lo mejor es no tomar más riesgos que los estrictamente necesarios. Si en lugar de recurrir a un estilista querés hacerlo vos misma, podés invitar algunas amigas que te ayuden en el proceso. Nadie te conoce mejor que ellas y te van a aconsejar de forma honesta.

CABELLO

Ya sea que lo lleves corto o largo, el cabello es uno de los componentes más importantes de tu estilo. Con una sola mirada, el corte de pelo transmite gracia y elegancia si lo atendés correctamente.

Sin tijera: ¿Cuántos años hace que llevás la raya del pelo en el mismo lugar? Cambiar de lado el cabello te puede tomar algunos días pero puede ser suficiente para que sientas que cambiaste de estilo. Otra forma de cambiar de look puede ser modificando tu peinado: si siempre usás el pelo suelto, quizá sea momento de atarlo en una trenza o en una cola alta. No todas las alternativas de cambio involucran una tijera.

Más claro o más oscuro: optar por un tono más oscuro o más claro al color que ya llevás, puede hacer una diferencia enorme. No hace falta llegar al rubio platinado: con disminuir o sumar uno o dos tonos ya será una enorme diferencia. Una opción es teñir el pelo color miel, que es un tono versátil y canchero.

Corte drástico: dejar las mechas y elegir un corte más marcado es una excelente opción si querés que tu cambio se note. Estilo pixie, bob o a la garcon, las opciones son muchísimas y seguro encontrás una para vos.

Colores: una tendencia que no para de sumar seguidores es la de agregar colores a tu estilo. Rosa en las puntas, algunas mechas violetas e incluso, varios colores a la vez. Una propuesta para las más jugadas.

Flequillo: un flequillo es una gran alternativa para cambiar de estilo. Hay opciones para todos los tipos de rostro, animate.

MAQUILLAJE

Otro punto clave a la hora de cambiar de look es el maquillaje. Muchas veces se lo deja en segundo plano o se lo usa de modo funcional pero tiene muchísimos recursos expresivos que pueden ayudarte a generar el impacto que buscás.

De día: La mayoría de las mujeres no usa maquillaje durante el día, con lo cual el primer cambio es muy sencillo. Empezá a usarlo para sentirte más linda. Otro, muy buen recurso es modificar el modo en que usás el maquillaje. Un delineador, un rímel o un labial pueden tener consecuencias inimaginables sobre cómo te sentís.

De noche: no es igual usar maquillaje para ir a la oficina que para un evento social. A la noche podés experimentar mucho más con los estilos y aprovechar para jugar con colores.

Por lo general, nadie presta atención a las texturas, que bien utilizadas pueden tener un impacto vital. Si usás un labial con brillo, reemplazarlo con uno mate puede ser todo lo que necesitás.

Reemplazar la paleta de colores puede cambiar totalmente tu rostro, si por ejemplo, siempre elegís el negro, jugar con el azul puede ser una excelente posibilidad.

También, cambiar de lápiz a delineador líquido puede generar un cambio muy sensual en tu mirada. Eso sí, es importante encontrar el producto perfecto para tu piel si no querés lastimarla.

Cambio de paleta: si siempre usás los mismos colores para tu look cotidiano, cambiar la paleta es una opción al alcance de todas. Por ejemplo, si tu sombra siempre es marrón, quizá podés reemplazarla por una rosa o violeta.

Modo de expresión: el maquillaje no solo sirve para tapar ojeras y disimular imperfecciones, sino que es el aliado perfecto de un modo de expresión. Si querés usar labial rojo durante el día, ¿por qué no hacerlo?

VESTIMENTA

No es necesario explicar cómo un cambio, en el modo de vestir puede hacerte sentir renovada y linda. Buscá en tu armario algunas prendas que te hagan sentir cómoda y divertida.

Detalles diferentes: no hace falta gastar una fortuna y hacer una transformación del closet. Lo importante es ir reemplazando las prendas que te van quedando viejas por nuevas con estilos diferentes. Por ejemplo, si sos súper chic y siempre usás faldas o vestidos, comprá unas botas rockeras para combinar. De a poco vas a notar cómo estos detalles hacen la diferencia.

Accesorios de moda: renovar el placard puede resultar sumamente costoso e, incluso, innecesario. Podés hacer que tu ropa vieja se vea nueva combinándola con nuevos accesorios. Aros, collares, pañuelos, cinturones, anteojos de sol. Cualquier accesorio puede refrescar tu estilo.
Colores: sumar colores al guardarropa puede ser suficiente para sentirte diferente. Si siempre usás negro, incorporar algunas prendas de colores fuertes es perfecto.

Funcionalidad: explorá el cambio de look según tus necesidades. Pensá en equipos para la oficina, para salidas con amigos, reuniones familiares y todos los programas habituales de tu semana. De esta forma, tu guardarropas seguirá siendo práctico y el cambio de look no te resultará difícil.