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El ciberdelito no descansa

El uso de canales electrónicos para realizar operaciones bancarias comenzó a tener una mayor aceptación entre los usuarios a partir de la pandemia. Gracias a la facilidad y comodidad para realizar transacciones que ofrecen estos canales, su utilización creció en  forma exponencial en los últimos meses. Como contracara de este fenómeno, también aumentó el número de estafas virtuales. Por eso, las distintas entidades y el propio Banco Central lanzaron campañas para prevenir estos ciberdelitos.

“Estimado usuario, le informamos desde nuestro sistema del banco que debido a cambios en nuestra plataforma solicitamos verificación de su banca en línea. En caso de no realizar la comprobación de identidad su banca en línea será eliminada”. El texto entre comillas es uno de los tantos que llegan a las casillas de correos de clientes de entidades bancarias. Son correos electrónicos que no pertenecen al banco al que dice pertenecer, sino que se utilizan como anzuelo para acceder mediante engaños a contraseñas y datos personales de los usuarios.

Según los especialistas en la lucha contra este tipo de delitos, desde que en el país se pusieron en marcha las medidas preventivas para evitar la propagación del coronavirus cada vez más usuarios optaron por operar desde sus hogares. Otro dato que aportan es que tradicionalmente los más jóvenes eran los que más rápidamente adoptaron el uso de estos canales electrónicos, pero lo que se vio durante el primer año de pandemia es que la franja etaria se amplió, abarcando a grupos de clientes adultos e incluso adultos mayores. Tanto es así que se estima que durante 2020 la penetración de cuentas bancarias alcanzó el 91 por ciento de la población adulta del país.

Pero mientras se incrementaba el número de usuario también aumentaba la tarea de ingeniería social que utilizan los ciberdelincuentes para obtener información confidencial de los usuarios de forma fraudulenta y así apropiarse de la identidad de esa persona con el fin de operar sus cuentas bancarias. Esta práctica es conocida con el nombre de phishing quiere decir suplantación de identidad. El término también hace referencia a un conjunto de técnicas que aplica el ciberdelincuente con el objetivo de engañar a la víctima. Una de esas técnicas es el envío de correos electrónicos que contienen información falsa y enlaces que redirigen las respuestas hacia páginas de internet que supuestamente pertenecen a un banco, pero que en realidad son una trampa tendida bajo la apariencia de formularios con preguntas cuyo objetivo es obtener datos personales.

En la mayoría de los casos estos correos falsos piden a clientes de bancos que completen formularios con sus datos o hagan clic en un enlace para obtener alguna información o archivo clave. Si el usuario cae en la trampa y hace clic en el enlace enviado puede suceder que sea redirigido a una página de registro falsa o bien que en su computadora se descargue un programa informático malicioso. Por lo general piden datos de contraseñas; números de tarjetas de crédito, número de documento nacional de identidad, código único de identificación tributaria (CUIT), nombres de usuario o códigos PIN.

Según un informe del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, si el ciberdelincuente logra acceder a estos datos, lo más probable es que lo utilice para realizar compras por Internet, o bien para hacer reservas o extracciones de dinero en nombre del usuario real. En ese sentido, recomiendan revisar en forma periódica los resúmenes bancarios buscando transferencias que no fueron autorizadas. También se aconseja desconfiar de correos electrónicos o mensajes de Whatsapp enviados por remitentes desconocidos y prestar atención para observar si existe el uso de remitentes parecidos a los de las páginas oficiales y legales. Otra situación que se repite es que, aunque parezca poco importante, estos correos falsos suelen tener errores gramaticales y ortográficos, la falta de acentos o diéresis o la presencia de caracteres en otros idiomas. Además, la página falsa no muestra el candadito verde o gris con su certificado de seguridad que debe estar ubicado en el margen izquierdo de la barra de dirección del navegador web.

Ante cualquier duda, lo mejor es comunicarse con una línea oficial del banco. Nunca se debe acudir a un cajero automático, abrir la app o acceder al home banking cuando se recibe una llamada supuestamente proveniente de la entidad bancaria. Son medidas que sirven para hacer frente a este tipo de delitos que, lamentablemente, aumentaron en los últimos meses.

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