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Orlando Núñez

Columnista

Un día de furia

El resultado electoral de la gran interna abierta disputada el domingo pasado con una clara intención de votos a favor de la oposición sacudió los cimientos del Frente de Todos a nivel nacional y en nuestra provincia de manera particular.

En la semana afloró una atmósfera pesada producto de un enojo que se canalizó de distintas maneras, especialmente en el socio principal de la alianza gobernante, el Partido Justicialista.

Los unos sacaron lo guardado bien adentro, lo que de manera doméstica cuestionan y critican de la gestión actual de Jorge Milton Capitanich.

Los otros aprovecharon el acuse del golpe electoral que hizo bajar la guardia política para intentar un golpe oportunista y descalificador bajo la línea de flotación de algunas partes del andamiaje gubernamental. Pero más que un intento desestabilizador respondió solamente a intereses propios que tienen nada que ver con el bien común.

En este contexto el gobernador Capitanich, quien se puso al hombro la gran mochila de la campaña para las primarias, terminó con estos hechos intestinos como si hubiera trasladado sobre sus espaldas un rollizo de quebracho. Ante este escenario enrarecido la respuesta fue inmediata y asumió que se debe corregir el rumbo.

En esos momentos seguramente se la presentaron en la mente imágenes del camino transitado hasta el domingo para hallar las causas de los votos sin explicación hallados cuando se escrutaron las urnas.

Como en una película recorrió rostros, con sus nombres y apellidos, de los actores de reparto de todo el proceso electoral y allí, en ese arranque íntimo de ira, decidió lo que en ese momento debía hacer.

Pero el freno al impulso funcionó por la razón y ya en pausa moderó la reacción primaria a la vista de los resultados ¿imprevistos?

Más allá de que no tenemos en las manos el diario del lunes como se solía decir y que el hermetismo razonable impuesto en este momento de crisis contrasta con la usina de rumores, obviamente muchos interesados, es difícil bosquejar qué le depara el destino al gabinete y sus funcionarios. Justamente para el cambio de rumbo que acompañe el mensaje de las urnas que reconoció y prometió el gobernador.

Se puede especular, el resultado electoral en sí mismo se transformó en un dedo acusador del que no se puede escapar por los chaqueños y chaqueñas que merecen cambiar la vida que padecen.

Los ejes del mal los marcó el propio gobernador que sintetizó en tres palabras: inflación, precios y salarios, algunas de las causas que impulsaron la gran marcha de la bronca en que se convirtió la primera elección realizada en pandemia.

A partir de esta puntualización podemos esperar que una renovación debería dar respuesta a temas cruciales plasmados en los sufragios del domingo de primarias:

1- El enojo por la dura situación social de los chaqueños y chaqueñas. Lideramos los índices de indigencia y pobreza a nivel nacional de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

2- El malestar de docentes, padres y madres por el serio problema educativo que padecen los y las estudiantes más allá de la pandemia en todos los niveles. Se vivió prácticamente un año “sabático” con retrocesos que ampliaron la brecha entre educación pública y la privada. Esto también es una cuestión social que atrasa y excluye.

3- La preocupación de los asalariados junto a sus familias que a pesar de tener un trabajo registrado y sueldo de convenio no superan los niveles de indigencia en algunos casos y pobreza en la mayoría. Los “privilegiados” en la provincia arañan la Canasta Básica Total de agosto que el Indec determinó en 71.899 pesos para una familia integrada por una pareja y tres hijos.

4- La resignación de los desocupados en un mercado laboral que no abre puertas, por el contrario, se estrecha cada vez más por la presión de la demanda de quienes buscan un segundo trabajo porque no les alcanza una sola remuneración para sostener a sus familias.

Este es el rumbo a retomar planteado por el gobernador en líneas básicas para que cada área se haga cargo. Así lo expuso con crudeza ante la gestión gubernamental el resultado electoral, nada más y nada menos.

DE LA IRA A LA CALMA

¿Qué hizo el gobernador pasado su cinematográfico momento de ira? Primero reunió a su gabinete. Hay tantas versiones sobre lo que pasó en ese “análisis colectivo” de los comicios con ministros y ministras.

En la intimidad cada uno y una sabe lo que hizo o no que desembocó en un resultado adverso importante. Más allá de que este primer capítulo se trató de una interna abierta, simultánea y obligatoria.

Pero el encuentro políticamente más importante fue con los intendentes e intendentas, artífices históricos de las victorias electorales. ¿Qué paso? Capitanich traspasó la mochila de la campaña territorial a los jefes y jefas comunales para recuperar el terreno perdido el domingo 12 en las próximas legislativas del 14 de noviembre. Y para responder al mensaje de las urnas también les cedió la responsabilidad de atender la gran demanda de la bronca.

Para los municipios éste es un enorme desafío por los graves problemas a resolver que deberán abordarlos. Implican una aceitada coordinación con el gobierno provincial y una capacidad de respuesta y de recursos para atender las enormes necesidades sociales ya puntualizadas.

Esta decisión del gobierno adoptada ahora es también el resultado de una interna previa no cerrada en la estructura pejotista con la histórica Liga de los Intendentes que es gran recaudadora de sufragios y que quedó expuesta por la sequía en las primarias.

Ahora la clave está en el nuevo rumbo que plantea el líder indiscutido de la alianza oficialista, en la herramienta que puso en manos de los y las intendentes del Chaco con la responsabilidad de canalizar las respuestas a las demandas sociales. El éxito estará “ligado” estrechamente a los resultados del capítulo democrático del próxima 14 de noviembre.

Las nuevas cartas ya están jugadas sobre la mesa. Lo que pase en las legislativas que se vienen mostrará cómo le fue al gobierno con su nueva estrategia para dar la gran batalla en tan poco tiempo contra la inflación, precios y salarios.

Terminada esta disputa clave del calendario electoral 2021, el gobernador no tendrá tiempo para el descanso. La mira estará puesta en el objetivo del último tramo de su mandato y deberá resolver con quiénes afrontará una carrera con obstáculos muy exigente.

2023 nos mostrará si el éxito en esta segunda parte de gestión, con la corrección del rumbo, alcanzará para ganar de nuevo la madre de todas las batallas, la disputa por la gobernación de la provincia y el destino de casi un millón de chaqueños y chaqueñas.

El sinceramiento de Coqui

En una comunicación personalizada del gobernador en forma de carta dirigida a su gabinete, intendentes, candidatos, militancia y votantes marcó la cancha con un claro mensaje de cambios y de autocrítica. Reconoció que “sin lugar a dudas perdimos el sentido. Una gestión de gobierno es mucho más que las obras. Nos convertimos en autómatas, en repetidores de frases y números”.

Describió a su gestión e incluyó al funcionamiento de su gabinete. Fue preciso: “El sistema nos convirtió en esclavos de datos, en repetidores de palabras, en mecanicistas del lenguaje.

Es decir, perdimos el sentido y la mística de la palabra. Y fallamos en este sentido”.

Sobre la escasa cosecha de votos explicó: “No interpretamos la angustia de la gente. No entendimos que la demanda era otra”… “y no pudimos darnos cuenta a tiempo. Tuvo que ocurrir un hecho externo para pensar ciertas reacciones de las personas que, cuando actúan con un comportamiento colectivo, expresan desde el silencio de un voto; la contundencia de un mensaje”.

Teléfono para el gabinete

En un claro capítulo dirigido a sus colaboradores les dedicó uno de los párrafos más largos de su escrito. “Exijo, promuevo y pretendo un gobierno de diálogo, con humildad para saber escuchar e interpretar los problemas del otro desde el corazón y desde el afecto. Tratar bien a las personas, no enojarse, ser amables en toda circunstancia es parte de la calidad humana que necesitamos de cada funcionario. Muchos son fuertes con los débiles y débiles con los poderosos. Nosotros tenemos que ser afables, sentir los problemas y conquistar el corazón de todos y todas”. Fue contundente y desnudó uno de los problemas principales en los apoyos de la gestión gubernamental chaqueña. Otra: recordó el voto de confianza que lo llevó a conducir los destinos del Chaco en 2019 y a la luz de los hechos dijo que “hoy sentimos la obligación de pedir perdón por los errores cometidos … por las veces que no supimos escuchar… por los problemas que no supimos resolver. Pero estamos a tiempo para escuchar, para resolver y para cambiar lo que verdaderamente hay que cambiar...”.

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