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Prevenir el sobrepeso en la infancia

En nuestro país el 12,9 por ciento de los niños menores de cinco años tiene sobrepeso
moderado o severo. Así lo advierte un reciente documento publicado por Unicef que señala
al consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas entre las principales
causas de este serio problema que se ha transformado en un gran desafío para la salud
pública.

Según el informe “El sobrepeso en la niñez. Un llamado para la prevención en América Latina y el Caribe”, realizado por la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) el problema se agravó a nivel regional durante la pandemia ya que muchas familias tuvieron un acceso limitado a una alimentación saludable lo que se sumó a una sensible caída de sus ingresos. El documento se basa en estudios realizados en diferentes países de América en el contexto de la pandemia, que muestran los cambios de los hábitos de consumo, las limitaciones en acceso a alimentos saludables y la reducción de la actividad física, especialmente en las niñas, potencialmente motivados por las medidas de confinamiento y las estrategias de comercialización y publicidad de alimentos y bebidas no saludables. Respecto a este último punto, el informe observa que se trata de productos que son de fácil acceso, bajo costo y alta promoción en medios masivos en todos los países latinoamericanos.

El informe señala, por otra parte, que durante las últimas tres décadas, el sobrepeso pasó de 6,2 por ciento, en 1990, a 7,5 por ciento, en 2020, en niños y niñas menores de 5 años. Esto significa un incremento de 400 mil niños y niñas con sobrepeso, que en total alcanzó casi 4 millones en 2020. Asimismo, en la región, tres de cada diez niñas, niños y adolescentes, entre los 5 y 19 años, viven con sobrepeso.

En relación al cuadro de situación que muestra la Argentina, se observa que el 12,9 por ciento de los menores de 5 años tienen sobrepeso moderado o severo y el 7,8 por ciento padece desnutrición crónica. Se advierte además que en el caso de los niños, niñas y adolescentes que se ven afectados por el sobrepeso se presentan mayores posibilidades de desarrollar diabetes, obesidad, enfermedades crónicas no transmisibles y algunos tipos de cáncer a lo largo de sus vidas.

En el contexto de la pandemia de Covid-19, el problema cobra más importancia ya que incrementa los riesgos para la salud y la nutrición de la población, sostiene el informe. “Así, quienes cuentan previamente con la condición y contraen la enfermedad tienen mayor riesgo de padecer secuelas graves al ser más susceptibles a la hospitalización, necesidad de cuidados intensivos, ventilación mecánica e incluso la muerte, independientemente de la existencia de otras comorbilidades”, advierte el documento de Unicef que pone la lupa también en el creciente consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas por parte de este segmento de la población. En ese sentido, explica que a ese problema se suma un sistema alimentario que no responde a las necesidades nutricionales de la niñez, lo que confirma la “necesidad urgente de emprender acciones para garantizar sus derechos y formular programas y políticas públicas que resuelvan todas las formas de malnutrición, incluyendo el sobrepeso”.

En un trabajo anterior, la oficina local de Unicef ya había recomendado el etiquetado frontal de productos alimenticios señalando que es una herramienta muy útil a la hora de proteger a las personas más vulnerables y en mayor riesgo nutricional, ya que se comprobó que estos consumidores evalúan menos críticamente los productos y son los más influenciados por el etiquetado. También es importante que las escuelas promuevan las actividades físicas entre los niños y adolescentes y desalienten el consumo de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal, ayudando a formar hábitos saludables y a prevenir la obesidad.

Está comprobado, además, que facilitar el acceso de frutas y verduras a los niños en el ámbito escolar mejora la actitud positiva de los alumnos hacia esos productos y predispone a aumentar su consumo en la edad adulta, con todo lo que eso representa en beneficio de la salud de las personas.

Si se tiene en cuenta que Argentina es uno de los países de la región que tiene las tasas más altas de obesidad en niños menores de cinco años, urge la necesidad de trabajar para la prevención del sobrepeso infantil desde la primera infancia.

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