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Búsqueda desesperada en el río Paraná

Suman un helicóptero para dar con el paradero de dos pescadores en Goya

Uno de los desaparecidos no sabía nadar y carecía de chaleco salvavi­das. Familiares aguardan noticias de la operación de rastrillaje.

Marcela Segovia aguar­da noticias alentadoras por parte de los rescatistas de la Prefectura Naval Argentina que trabajan en la zona de la reserva Isoró en un bra­zo del río Paraná, donde el jueves su esposo, Leonar­do Contardo, desapareció luego de que se hundiera la embarcación en la que na­vegaba junto a otros acom­pañantes.

En la lancha también es­taba Lucas, su hijo, quien se salvó junto a otros cua­tro ocupantes de la embar­cación. Pero Leonardo y el timonel, Rodrigo Servín, no tuvieron la misma suerte y hasta anoche eran busca­dos por buzos tácticos de Barranqueras y Reconquis­ta de la Prefectura. Ayer se planificaba el uso de un helicóptero para patrullar el área. 

“Llegué hoy (por ayer) y tuve que pedir plata pres­tada, porque no tenía para viajar con mis tres hijos. Me presenté a la comisaría y ha­blé con los de la Prefectura y me dijeron que pronto po­drán tener buenas noticias, pero yo no creo eso. No creo que pueda volver a ver a mi marido”, sostuvo Segovia frente a la casa de sus fami­liares en el barrio San Ra­món de la ciudad de Goya, donde está alojada junto a su nuera y sus hijos quienes, como ella, están radicados en Lomas de Zamora donde nacieron y se criaron, aun­que sus padres son goyanos.

La mujer contó que su espo­so había llegado a Goya ese jueves en la madrugada. “Se tomó unos días para des­cansar, porque él es herrero soldador y tiene un taller en mi casa. Cada vez que podía venía a Corrientes a visitar a los familiares, tiene ami­gos en este barrio y siempre solían ir a pescar”, seña­ló. Lo que aclaró fue que, “Leonardo no sabía nadar y nunca antes había subido a un bote, siempre pescaba desde la costa. Esta fue la primera vez que subió a una embarcación”. Lo hizo por invitación de un amigo, quien se había encargado de alquilar un bote con motor y solicitó al dueño de la embarca­ción que los acerque a una isla donde acamparían y pa­sarían la noche de pesca. 

El hombre de 52 años ha­bía llegado con Lucas, su hijo de 20 quien, además, lo acompañaba en sus tra­vesías y que fue testigo de la catástrofe. “Habíamos ido a la costa del río con esta lancha. Yo iba sentado atrás, pero había mucho viento y se movía mucho. Cuan­do me di cuenta empezó a entrar agua”. En medio del relato se quebró y no quiso continuar la reconstrucción de lo ocurrido, tarea a la que se abocan las autoridades judiciales.

Los datos obteni­dos en la investigación con­cluyeron que habían bajado la embarcación en un puer­to natural, ubicado a unos 100 metros del predio co­nocido como Puerto Goya. Tras embarcar, el timonel repartió los tres únicos sal­vavidas que tenía entre los seis ocupantes, incluido él. “Mi papá se puso un salva­vidas pero no le prendió, le quedaba chico y se lo dio a su amigo”, contó Lucas.

La Prefectura busca ahora a Leonardo Contardo y Ro­drigo Servín. Pudieron salir del agua Lucas Contardo, Sandro Ojeda, Escolástico Ávalos y Juan López. s

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