Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/209342
Orlando Núñez

Columnista

El primer voto en pandemia

El capítulo electoral de hoy, si bien define en una gran interna a los candidatos para las legislativas del 14 de noviembre, tiene una gran importancia por el momento histórico que transitamos los chaqueños y chaqueñas a causa de la trágica pandemia.

¿Será un incipiente paso en el camino que conduce a la salida de la larga emergencia sanitaria? ¿Será el inicio de una reconstrucción que nos saque del doble fondo al que caímos arrastrados por la enorme crisis previa oculta bajo el manto implacable del coronavirus?

El saldo es muy doloroso por las 113.500 vidas ya perdidas y por los más de 12 millones de argentinos agobiados por la desocupación, extrema pobreza y exclusión social de lo que no se recuerdan antecedentes.

En la tierra arrasada también quedan las cenizas de industrias, pequeños y medianos productores y empresas, emprendimientos familiares, entre otras muchas formas del trabajo con la excepción de unos pocos privilegiados que acumularon riqueza porque transformaron a la crisis sanitaria en una enorme oportunidad.

Por eso la jornada democrática de hoy tiene una gran trascendencia no solo por la prueba de fuego que significa concurrir a votar candidatos por primera vez en pandemia, con todo lo que eso pesará a la hora de decidir participar en semejante acto cívico.

Allí radica la clave. El momento y la oportunidad que serán una apuesta a hombres y mujeres que tendrán la enorme responsabilidad de ser los actores del crucial momento que todos esperamos, más allá de que se trate de un proceso legislativo nacional y provincial. Es trascendente por la gigante tarea que tenemos enfrente y para la que hay que prepararse. Se podría decir sin exageración que tenemos que resurgir de las cenizas, pero con una sociedad diferente preparada para el gran desafío.

Por eso la responsabilidad de los electos será mayor, en la que no habrá lugar para las mezquindades políticas ni ambiciones personales que solo alientan la división y el enfrentamiento. De ellos y ellas dependerán millones de personas que sueñan recuperar la dignidad en un país que deberá reconstruirse también desde sus raíces humanas con enorme solidaridad. Sin excluidos, con todos y todas.

El país definirá en las urnas este año una parte importante de cómo será el camino por el que transitaremos hacia el futuro. Claro que dependerá de cómo asuman tamaña responsabilidad quienes elijamos, incluidos los actores de la sociedad. No hay margen para el error ni para distraídos. Los profundos daños de una pandemia con la que tenemos que acostumbrarnos a convivir lo imponen.

EL JUEGO DE LA POLÍTICA

Los candidatos y candidatas de nuestra provincia que surjan de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias perfilarán la conformación de un poder del Estado fundamental como lo son el Congreso de la Nación y la Legislatura chaqueña, pilares democráticos fundamentales por la representatividad, para una etapa crucial de recuperación.

También es cierto que el resultado electoral tendrá una lectura política en nuestra provincia.

El apoyo popular a determinados candidatos mostrará de qué manera el gobernador Jorge Capitanich atravesará el primer plebiscito de su actual gestión en este proceso de medio término.

Más aún cuando el propio jefe del gobierno chaqueño se puso al hombro la campaña en busca una mayor tranquilidad en la Cámara de Diputados del Chaco. Es que después de las legislativas encarará el último tramo de dos años de gestión al que considera clave para el futuro de la provincia del Chaco.

¿QUÉ EXPRESARÁ EL CUARTO OSCURO?

En el cuarto oscuro se colará la dura brecha social que impactará en la selección que harán 967.147 mujeres y hombres habilitados para emitir su voto, quienes decidirán -teniendo en cuenta su situación familiar o personal- quiénes serán los que integrarán las listas del oficialismo y oposición. El caudal de sufragios de los excluidos sociales de la provincia tiene un peso específico por las necesidades básicas insatisfechas, una situación de las más difíciles para afrontar, hoy amplificadas por el impacto del Covid-19 que apareció para quedarse.

Además este es un año marcado por constantes protestas sociales que con una batería de reclamos buscan aliviar la indigencia y la pobreza que padecen importantes sectores de la sociedad que se resisten a vivir de esa manera.

La irrefutable explicación puede encontrarse en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos que oficializaron en marzo pasado que el Gran Resistencia lidera la pobreza argentina con el 53,6 por ciento.

El país registró en ese mes 12 millones de personas en situación de pobreza de las cuales 3 millones están en la inadmisible situación de indigencia y 9 millones son pobres pero no indigentes. Obviamente a casi seis meses sin que la crisis haya bajado su intensidad las personas continuarán cayendo bajo una línea en la que ningún ser humano merece ni quiere estar.

La jornada de hoy será una prueba de fuego para la ciudadanía que definirá quiénes serán sus candidatos y el compromiso democrático quedará plasmado en el caudal de comprovincianos que concurran a las urnas a pesar del obstáculo que es la pandemia.

La decisión de sumar más escuelas en las que se distribuirán las mesas para mejorar el distanciamiento social y las medidas de bioseguridad serán un atenuante importante que alentará a cumplir con el crucial compromiso cívico de hoy.

Esta preselección de candidatos exige de la sociedad la mayor de las responsabilidades para votar por una provincia y un país en el que haya lugar para que todos podamos desarrollarnos y construir nuestras vidas con mayor igualdad.

Y que esto nos permita al menos comenzar a superar la desocupación, los salarios empobrecidos por el costo de los alimentos, a frenar la expulsión de pobres hacia la indigencia, para cortar los eslabones de la larga cadena de las penurias sociales.

Al votar reflexionemos sobre el individualismo negativo que obstruye la construcción colectiva de una sociedad. Pensemos además en el otro, en sus necesidades básicas no satisfechas, porque nada se podrá reconstruir sobre la enorme pobreza que eleva en lo más alto del podio nacional a chaqueños y chaqueñas.

Sin un futuro que contemple una solución definitiva para los indicadores sociales negativos no será posible un Chaco con la fuerza del trabajo y la producción para modelar una provincia que contenga a todos sus habitantes. En las urnas de la democracia hay que buscar la respuesta.

Notas Relacionadas