Sistema inmune protege mejor a los más chicos
Seguir respetando la distancia social, ventilar en forma adecuada las aulas y usar barbijos el mayor tiempo posible son las recomendaciones más importantes para estas primeras semanas de regreso a las escuelas. Es que, como ocurrió en casi todos los países que ya pasaron por esa etapa, lo más probable es que, al reanudarse las actividades escolares, deportivas y de recreación, aumenten los contagios entre los menores. Si bien los especialistas aclaran que no hay motivos para alarmarse, es conveniente que se mantengan los cuidados para no favorecer situaciones que desencadenen una transmisión comunitaria del virus.
Quienes mejor explican la cuestión son los investigadores Santiago y Nicolás Olszevicki. “El problema central no es ni fue nunca si Covid es una enfermedad grave o no para los chicos. No lo era y sigue sin serlo. El problema, a partir de que hubo suficiente evidencia sobre cómo este virus afectaba a los más pequeños, fue lo que podían implicar las escuelas abiertas para la transmisión comunitaria del virus. Lo que se sabe hace mucho, pero se corrobora ahora con mayor claridad que nunca, es que los chicos se contagian y contagian el virus a los adultos de manera efectiva y por eso ningún país adoptó una política de escuelas abiertas con alta circulación del virus”, señalan en una nota titulada “¿Qué se puede esperar de la variante Delta en Argentina?”, publicada en Cenital.com.
Las expectativas en torno al impacto que podría causar en el país una nueva ola de la variante originada en la India, que es la más contagiosa (aunque no necesariamente más letal) de las mutaciones del Sars Cov 2 conocidas hasta ahora, hicieron que la atención se centre ahora en la franja de menor edad de la población, es decir los niños, niñas y adolescentes.
Las noticias que llegan desde el exterior indican que en Estados Unidos, por ejemplo, entre los meses de junio y agosto aumentaron en forma notable el número de niños y adolescentes que fueron internados con diagnóstico de Covid-19 ; mientras que en Alemania el contagio de un grupo de alumnos de la escuela primaria Himmelsthür en la ciudad de Hildesheim, encendió las alarmas en el sistema sanitario, cuyas autoridades ordenaron cuarentena para los integrantes de esa comunidad educativa y uso estricto de barbijos y correcta ventilación para otros establecimientos escolares. En ambos países los nuevos contagios se dieron en un segmento de la población (niños y adolescentes) que se mantuvo aislada en sus hogares durante los primeros meses de la pandemia; de manera que era lógico que con el regreso a las aulas y el aumento de la interacción entre distintos grupos de chicos aumente también la posibilidad de transmisión del virus.
Por otra parte, a raíz de esta exposición de niños y adolescentes en espacios compartidos, en muchos países se comenzó a observar que, aunque contraigan el virus, la mayoría de ellos sobrelleva mejor la enfermedad comparados con los adultos, al menos con las variantes menos contagiosas que la mutación bautizada Delta. Una explicación que se ofrece a este enigma es que la clave está en la inmunidad innata de los menores. Así lo señala una nota publicada esta semana en la revista científica Nature, en la que se explica que para algunos investigadores los niños podrían estar produciendo una respuesta nueva y más ajustada a un virus nuevo. Al respecto, la médica pediátrica de enfermedades infecciosas que dirige un laboratorio de virología en la Facultad de Medicina Albert Einstein, Betsy Herold, sostiene que casi todos los virus han desarrollado formas de evadir el sistema inmunológico innato y el Covid-19 no es una excepción a esa regla.
Una hipótesis similar sostiene un equipo de investigadores del hospital universitario Charité de Berlín que descubrió que el sistema inmunitario de los más pequeños es mucho más activo en las vías respiratorias superiores que en personas mayores, lo que hace que los niños eliminen el virus más rápidamente que los adultos.
Pero hay que ser cautelosos. Como señala la doctora Herold en la nota de la revista Nature “en este momento, toco madera, los niños todavía están ganando con su inmunidad innata”. Pero, ¿por cuánto tiempo más? “No lo sabemos”.










