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Troller, la 4X4 de Ford para pagar menos impuestos

Troller es una marca brasileña poco conocida en nuestra región. Eran vehículos 4x4 con mecánica Ford, siendo una opción accesible cuando apareció pero luego se quedó lejos de los estándares de seguridad de la competencia ya que la marca del óvalo nunca hizo esfuerzos serios para instalarla en el mercado aún después de haber invertido millones en su adquisición

La apuesta del Troller siempre fue la robustez extrema, funcionalidad y precio, nada de lujos ni alta tecnología pero para mucha gente fan del off-road, con eso alcanzaba y sobraba además de inflar el nacionalismo brasileño.

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El año pasado Troller anunció la salida al mercado de la nueva T4. Posteriormente la salida de Ford del país terminó con el proyecto que se mantuvo vivo 13 años.

Cuando comenzó, en 1995, Troller era solo una aventura empresarial nacida en Fortaleza muy al norte en Brasil sin grandes posibilidades de éxito. Pero dos años después, la fábrica de Troller Jeep fue adquirida por Mario Araripe, un empresario de la región, quien invirtió y amplió sus instalaciones, además de tratar de corregir, en la medida de lo posible, los problemas técnicos del producto aprovechando los beneficios impositivos obtenidos por lo lejano de la región respecto de otros centros productivos como San Pablo.

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La fábrica de Ceará se mantuvo en funcionamiento y seguirá produciendo autopartes hasta fin de año. Ford no quiere saber nada con el vehículo que sólo mantuvo en línea por una cuestión impositiva.

En 2006, Araripe cometió un error al "estirar" el chasis del jeep para lanzar una pick up ambiciosa para la época, la Troller Pantanal. Una buena idea pero un desastre tecnológico porque el proyecto carecía de ingeniería y los largueros del chasis de casi todas las 77 unidades producidas comenzaron a agrietarse.

Una marca condenada

Al año siguiente (2007), Araripe se sacó la lotería: Ford pagó muchos millones de dólares por su fábrica. El gigante estadounidense nunca reveló -obviamente- el verdadero motivo de la adquisición: heredar los incentivos fiscales otorgados a Troller por los gobiernos estatal y federal ¿O acaso alguien es tan ingenuo como para creer que Ford dependía de la tecnología de Mario Araripe para producir jeeps todo terreno?

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Las primeras Troller de 2006 eran bastante rústicas en su diseño y construcción. Con los años Ford la fue mejorando con partes de la Ranger o la S10.

Inmediatamente los norteamericanos hicieron un cambio geográfico estratégico: además de no pagar impuestos por la producción de cien jeeps al año en Ceará, Ford también estaría exenta de impuestos relacionados con cientos de miles de unidades Ecosport y Ka producidas en Camaçari, Bahía donde se llevaron la fabricación del pobre Troller.

Obligado a mantener el vehículo brasileño en producción para seguir esquivando impuestos Ford lo mejoró y lo dotó de decenas de componentes de Ranger, Ecosport y todo su know-how. Pero puertas adentro de la fábrica ninguna de las más de 26.000 unidades producidas (desde 1996) fue considerada Ford por Ford ya que no intentaron colocar su producción en Argentina un país donde las cualidades del vehículo podrían haber sido muy bien recibidas, sobre todo por el precio y si se solucionaban los problemas del chasis largo de la pick up.

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La fábrica del Troller está en venta y Ford reveló que no dejará que el vehículo se siga fabricando aunque intervengan capitales locales.

El triste final

Hace poco, debido a la salida de Ford de Brasil, muchos se preguntaban cuál sería el destino de la marca Troller, que si bien es independiente de Ford en el nombre, es en realidad propiedad del óvalo y depende casi totalmente de los insumos y motores del gigante de Detroit para la fabricación de sus vehículos. Todo parecía encaminarse hacia la venta de la empresa y la continuidad de sus empleados, pero Ford dijo que no.

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La Troller Pantanal usaba el motor de la Tanger y la S10. La fragilidad del chasis llevó a Ford a recomprar las pocas unidades fabricadas para no perjudicar el prestigio de la marca.

Lo único que se vende son las instalaciones donde se fabricaba el vehículo pero la marca y los diseños se los queda Ford y no los usará y posiblemente se destruya la matricería como se hace en esos casos.

Brasil lo tomo bastante mal ya que la idea del gobierno local y los sindicatos era garantizar un trato justo que resguarde los derechos de los 500 empleados de la fábrica del Ka y la Ecosport y tratar de convencer a Ford que Troller era una marca autóctona que merecía seguir existiendo. 

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La SUV Troller era 35% más barata en su país que en Argentina. Pese a eso había planes de importación que Ford desalentó a sabiendas que se retiraba de Brasil y archivaría los planos y matricería.

Hasta noviembre habrá fabricación de piezas para el mercado de postventa, pero todo indica que las puertas cerrarán para siempre y la gente se quedará en la calle por una decisión tomada en el otro hemisferio aprovechando la debilidad de las leyes laborales en el vecino país y la desidia del gobierno que no intentó mantener vivo al único vehículo 100% brasileño.

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