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Contaminación del aire, una amenaza a la salud

No hay que subestimar los efectos de la contaminación del aire sobre la salud de las personas. Según la Organización de Naciones Unidas, 92 por ciento de la población mundial está expuesta a un aire con niveles peligrosos de contaminación que causan cerca de 7 millones de muertes prematuras cada año.

Accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón y cardiopatías, son algunos de los males que están relacionados con la mala calidad del aire. Debido a que la contaminación del aire es un riesgo para la salud humana y una de las principales causas evitables de muerte y enfermedad en todo el mundo, en una jornada como hoy, el 7 de septiembre del año pasado —por una iniciativa de la ONU— se celebró el primer Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul.

Esta semana, en su mensaje para generar conciencia sobre el problema, el secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, dijo que en la actualidad hasta nueve de cada diez personas respiran aire contaminado, lo que provoca unos 7 millones de muertes prematuras al año, de las cuales 600.000 son de niños. “Si no actuamos con decisión, esta cifra podría duplicarse para 2050”, advirtió.

En la campaña de este año, la ONU señala que la mayor parte de la población mundial vive en zonas con altos niveles de contaminación atmosférica, lo que daña su salud y bienestar, reduce su calidad de vida y puede repercutir negativamente en la economía. Como ocurre con otros problemas sociales, en este caso también las personas y comunidades más vulnerables y con menos recursos son las que sufren sus efectos de manera desproporcionada. En ese sentido, el organismo internacional asegura que la contaminación atmosférica refleja las desigualdades mundiales, ya que la mayoría de las muertes relacionadas con la contaminación atmosférica se producen en los países de ingresos bajos y medianos, y en los barrios más pobres de las naciones más ricas. Es que, según los investigadores que asesoran a la ONU, la mayoría de las personas que viven por debajo de la línea de pobreza residen cerca de fuentes de contaminación, como fábricas y rutas. Pero eso no es todo. Los más pobres utilizan querosene y carbón para cocinar y generar calor en el interior de sus viviendas precarias durante los días de bajas temperaturas, aumentando así los riesgos para su salud por la constante exposición a sustancias que son muy contaminantes.

Ante los desafíos que presenta el problema, la ONU lanzó esta semana un llamado a todos los países para que realicen mejores controles para identificar cuáles son las fuentes de contaminación del aire. También propuso avanzar con legislación nacional que cumpla con las directrices sobre la calidad del aire marcadas por la Organización Mundial de la Salud, y a establecer normas de emisión más estrictas para los vehículos, las centrales eléctricas, la construcción y las industrias como una forma más efectiva para reducir la contaminación en las ciudades.

Las naftas con plomo fueron una de las fuentes más contaminantes del aire. En la década de 1970, casi todas las naftas producidas en el mundo contenían plomo y por eso en 2002 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente puso en marcha una campaña para eliminar en forma progresiva el plomo de los combustibles en todo el mundo, por considerarlo una de las amenazas ambientales más graves para la salud humana. En julio pasado, Argelia se convirtió en el último país del mundo en dejar de utilizar este tipo de combustibles al anunciar que se habían agotado todas las reservas que tenía de este carburante.

Ahora, la Organización de Naciones Unidas propone facilitar el acceso de los sectores más vulnerables de la población mundial a soluciones más limpias para cocinar y calefaccionar; además de promover inversiones en energías renovables en lugar de en combustibles fósiles, eliminar el uso del carbón y avanzar con la transición hacia vehículos de emisión cero.

Expertos advierten, por otra parte, que la contaminación del aire también afecta a los ecosistemas y afecta el rendimiento de los cultivos y la salud de los bosques. Por todo lo expuesto, es necesario tomar conciencia sobre la necesidad de reducir las emisiones de sustancias contaminantes para tener un aire más limpio que no represente una amenaza para la salud y el ambiente.

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