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Medidas que ayudan a poner fin a la pandemia

Se deben implementar medidas de precaución adicionales para mitigar la transmisión de aerosoles tanto a corto como a largo alcance, con especial atención a la ventilación, los flujos de aire, la filtración de aire, la desinfección ultravioleta, y el (correcto) ajuste de los barbijos. Estas intervenciones son herramientas fundamentales para poner fin a la pandemia actual y prevenir futuros brotes. Así lo advierte un trabajo de investigación publicado hace pocas horas por la revista Science que confirma lo que ya se sospechaba: el virus Sars Cov 2 se propaga entre las personas a través de pequeños aerosoles. Es decir que los lugares cerrados y con poca ventilación son los que más favorecen los contagios. Por el contrario, en espacios bien ventilados, o al aire libre y con barbijos bien colocados, las posibilidades de transmisión del virus se reducen notablemente.

“La pandemia de Covid-19 ha puesto de relieve controversias e incógnitas sobre cómo los patógenos respiratorios se propagan entre los huéspedes. Tradicionalmente, se pensaba que los patógenos respiratorios se propagaban entre las personas a través de las gotas grandes producidas en la tos y por el contacto con superficies contaminadas (fómites). Sin embargo, se sabe que varios patógenos respiratorios se propagan a través de pequeños aerosoles respiratorios, que pueden flotar y viajar en corrientes de aire, infectando a las personas que los inhalan”, comienza diciendo el artículo de Science. Esta información es muy valiosa en estos días en los que, según las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación, es inminente la circulación comunitaria de la variante Delta en el país, que es hasta tres veces más contagiosa que otras cepas.

Cabe destacar que el trabajo de investigación publicado por la revista científica fue realizado por un equipo de mujeres y hombres de ciencia de varios países, especializados en distintas disciplinas del conocimiento. Entre ellos está el experto español en el estudio de aerosoles José Luis Giménez, el mismo que ya el año pasado había observado que la transmisión del coronavirus que generó la pandemia se producía predominantemente por el aire y que las probabilidades de que una persona se contagie por superficies contaminadas eran muy bajas.

El trabajo de los científicos también llega a la conclusión de que hay suficiente evidencia para afirmar que la mayoría de los virus respiratorios se transmiten por aerosoles. Es decir que el Sars Cov 2 no es el único que tiene esa característica. Esto también es importante porque a partir de ese conocimiento se pueden replantear estrategias para evitar otras enfermedades, especialmente en los grupos de riesgo de la población. Si bien es cierto que ya desde el año pasado (e incluso antes) había trabajos científicos que sostenían que el virus puede permanecer en el aire en diminutos aerosoles que ingresan al organismo humano cuando las personas respiran, son cada vez más las pruebas que demuestran que las personas tienen mayor riesgo de contagiarse cuando comparten el aire de un espacio cerrado. En otras palabras, esa es la forma que predomina en la propagación del patógeno. Esto quiere decir que, además de avanzar con las campañas de vacunación masiva de la población, las medidas de prevención deben apuntar a frenar este tipo de transmisión, es decir adoptando aquellas que sirvan para garantizar que el aire de los interiores se renueve en forma constante, para lo cual es necesario contar con una ventilación continúa y, preferentemente, cruzada.

Debe tenerse en cuenta, además, que una alta concentración de dióxido de carbono en el aire facilita la exposición al virus. Distintos estudios realizados sobre calidad de aire señalan que un nivel prudente de concentración de CO2 debe estar por debajo de las 800 ppm (partes por millón). Si se supera ese umbral, entonces se deben abrir puertas y ventanas para renovar el aire. Si no es posible lograr una correcta ventilación, otra opción es que las personas se retiren del lugar para permitir que se renueve el oxígeno en el ambiente. El empleo de medidores de dióxido de carbono, que tienen alarmas sonoras para avisar cuándo es conveniente ventilar, es otra de las herramientas que pueden ayudar a reducir contagios.

En conclusión, hay que seguir con los cuidados y adoptar medidas de prevención para evitar el contagio por aerosoles. Es necesario, además, que se mantenga un ritmo constante en la vacunación para lograr que gran parte de la población tenga la mayor protección frente al virus.

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