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Ciencia al servicio de la comunidad

La pandemia dejó en evidencia la importancia que tiene el trabajo de los investigadores y la necesidad de fortalecer los sistemas de ciencia y tecnología. “Es importante que la ciencia sea apoyada en muchos niveles”, dijo la investigadora húngara, Katalin Kariko, una de las científicas que se perfila como candidata a recibir el Nobel de Medicina por sus estudios sobre ARN mensajero, la tecnología que se usa en una de las vacunas que llegó a la provincia para luchar contra la pandemia.

hace poco el nombre de esta científica radicada en Estados Unidos era desconocido para la mayoría de la gente. Pero el éxito que demostró la tecnología de ARN mensajero desarrollada por ella en colaboración con el inmunólogo de la Universidad de Pennsylvania, Drew Weissman, hizo que saliera del anonimato y reciba pedidos de entrevistas de medios de todo el mundo.

Una de las vacunas que se utilizan en el Chaco para inmunizar a la población contra el Covid-19 fue posible gracias al trabajo pionero de la bioquímica húngara. Se trata de la vacuna Moderna que ya se está aplicando en toda la provincia para completar el esquema de dos dosis en la carrera contra reloj que, aquí y en todo el mundo, se puso en marcha contra la pandemia.

“La ciencia importa y los países deberían prestar más atención a la comunidad de investigadores”, dijo Kariko en una entrevista concedida a un canal de la televisión francesa que realizó un informe especial sobre la importancia fundamental que tiene la ciencia básica para la protección de la salud en todo el mundo.

En rigor, a partir de la pandemia la atención de la comunidad mundial se centró en el trabajo de biólogos, químicos, matemáticos y estadísticos, entre otros científicos, que suman sus esfuerzos para dar respuesta a los desafíos que planteó la pandemia.

Pero, lamentablemente, el trabajo científico no siempre es bienvenido incluso en los centros académicos de mayor prestigio.

La propia Katalin Kariko cuenta cómo en los años 90 cuando comenzó con las investigaciones sobre el ácido ribonucleico mensajero, no pudo obtener fondos para continuar con las mismas debido a que la Universidad de Pensilvania para la que trabajaba consideró que no valía la pena apoyar la idea de estudiar de qué manera unas moléculas genéticas pueden ordenar a las células qué proteínas deben crear. Su constancia, sin embargo, permitió que hoy el mundo pueda disponer de una tecnología aplicada a una vacuna que permite dar a las células del cuerpo humano las instrucciones para fabricar una proteína de superficie del coronavirus, que simula una infección y entrena al sistema inmunológico para cuando, si eso ocurre, se encuentre con el virus real.

Karikó nació en el año 1955 en Szolnok, localidad ubicada en el centro de Hungría, donde vivió hasta 1985 cuando viajó a Filadelfia, Estados Unidos, para incorporarse a la Universidad de Temple.

Su historia profesional confirma la necesidad de apuntalar el trabajo de quienes hacen investigación de calidad en nuestro país, como por ejemplo el trabajo de la científica argentina que lideró el equipo que desarrolló los primeros test serológicos nacionales para Covid 19 aprobados por la Anmat y que fue distinguida en Estados Unidos por sus contribuciones a los estudios de los virus a nivel molecular.

Se trata de la investigadora del Conicet en el Instituto Leloir, Andrea Gamarnik, quien ahora fue incorporada como integrante de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.

Gracias al trabajo de Gamarnik en diciembre pasado se superó la producción de más de un millón de estos test que a partir del análisis de muestras de sangre muestran si una persona tiene anticuerpos contra el coronavirus Sars_Cov_2, lo que permite abastecer de estos kits a hospitales y clínicas de todo el país.

Como se ha señalado ya en otras oportunidades en esta misma columna, el apoyo a la formación de científicos y técnicos es fundamental para nuestro país. Naciones avanzadas como Israel, Corea del Sur, Japón, Finlandia, Austria, Suecia, Suiza, Dinamarca, Alemania, Rusia y Estados Unidos, se caracterizan por sostener en el largo plazo las políticas públicas de apoyo a sus sistemas científicos tecnológicos.

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