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Privacidad en la era del big data

Las nuevas tecnologías que están al alcance de la mayoría de las personas hacen posible el tratamiento y almacenamiento de grandes cantidades de información. Al usar un teléfono móvil inteligente o una computadora para conectarse a Internet, el usuario deja datos personales a cambio de recibir servicios supuestamente gratuitos que ofrecen algunas empresas a través de atractivas aplicaciones. ¿Cómo impactan estas tecnologías en la vida privada? ¿Se puede saber qué información guardan sobre cada uno de nosotros?

Cada vez que baja una aplicación a su celular o ingresa a un sitio web de Internet el usuario se encuentra con una serie de términos y condiciones que regulan el tratamiento de los datos personales. Son una especie de aviso que advierte sobre la utilización de esa información privada. Pero, por lo general, esa advertencia viene en forma de largos textos escritos con lenguaje técnico a los que la mayoría de las personas presta poca atención. Al aceptar los términos y condiciones de uso del servicio, el usuario cede sus datos personales sin saber exactamente el destino que tendrá esa información. Lo más probable es que sea utilizada por grandes compañías de Internet para realizar un perfil del consumidor, a partir del seguimiento sistematizado de compras, gustos personales y lugares físicos que visita (los mapas gratuitos para celulares permiten ese rastreo), entre otra información, que son oro en polvo para gigantes tecnológicos como Google o Facebook, por citar solo dos de las compañías más conocidas cuya fuente de ingresos se basa en la comercialización de esos datos personales de los usuarios. Este fenómeno hace que el usuario pase a ser una especie de mercancía, muchas veces sin saberlo.

¿Se puede saber qué información guardan sobre cada uno de nosotros? La respuesta es sí. Al menos en Argentina, existe un sitio web que facilita el acceso a datos personales para conocer qué información tienen las empresas sobre los usuarios. Se trata de Quiero Mis Datos, una iniciativa impulsada por la Asociación por los Derechos Civiles y consiste en un formulario que genera un pedido de acceso a datos personales en poder de compañías proveedoras de servicios de internet, apps de delivery y envíos; apps de transporte, supermercados, servicios financieros y apps de citas. Cabe destacar que se trata de un servicio gratuito que fue desarrollado bajo la filosofía de privacidad por diseño, de manera que no guarda ningún tipo de dato personal de quienes la usen. A la misma se puede acceder en https://quieromisdatos.adc.org.ar/ donde cualquier persona puede generar todas las solicitudes que desee para presentarlas, por su cuenta, ante las empresas.

Para la ley argentina, los datos personales son toda información que se relaciona con cada uno de nosotros y que puede ser utilizada para identificar, como por ejemplo el número de Documento Nacional de Identidad, dirección, teléfono, situación crediticia, imagen, etc.

El irlandés Tim O’Reilly, uno de los gurúes tecnológicos y visionario de las nuevas tendencias, dijo hace un tiempo que “los datos son la nueva materia prima del mundo, y por eso hoy valen más que el petróleo”. A modo de reflexión agregó que, en realidad, cada revolución industrial fue motorizada por la nueva materia prima del momento: carbón, acero, petróleo y electricidad. En su opinión, en estos tiempos de digitalización los datos son los grandes protagonistas de una economía en constante transformación. Por su parte, el activista norteamericano Eli Pariser asegura que la lucha por recopilar datos personales es el nuevo campo de batalla de las grandes empresas. En su libro “El filtro burbuja: Cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos” sostiene que Internet se ha convertido en una herramienta para extraer y analizar datos de millones de personas. En ese sentido, señala que los principales cincuenta sitios web del mundo instalan un promedio de 64 cookies y dispositivos de búsqueda personal. “Comparte un artículo de cocina, y puede que te terminen persiguiendo por Internet anuncios de ollas antiadherentes”, advierte en su libro.

En la economía digital que impera en el mundo se consolida el modelo de pagar con datos personales el uso de productos y servicios. La mayoría de los usuarios desconoce hasta qué punto esas prácticas afectan su derecho a la privacidad. Es por eso que el debate sobre la protección de este tipo de información debe volver a ocupar un lugar central en la agenda de los temas que son de interés público.

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