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Mariana Alegre

Columnista

Sin etiquetas

Cada hito de la historia ha “bautizado” a una generación de personas nacidas en procesos o momentos que han generado cambios en la humanidad: Babyboomers, Milinealls, Generación X, Z, Y, y ahora Alfa. La pandemia, cual cóctel nos ha mezclado a todos hacia ¿una nueva generación, o hacia una nueva forma de concebirnos individual y socialmente?.

Según los profesores Carmen Leccardi y Carles Feixa, “desde Auguste Compte y Karl Mannheim -pero también desde José Ortega y Gasset y Antonio Gramsciel concepto de generación ha sido un tema relevante en las ciencias sociales y las humanidades. Como metáfora de la construcción social del tiempo ha sido una de las categorías más influyentes, no sólo en el debate teórico sino también en la esfera pública de la investigación sobre juventud”.

Hemos asociado el “recambio generacional” al progreso: social y económico, calificando y estimando grupos etarios, o hechos históricos para determinar cuál   es ese progreso o hacia dónde irá . No me pondré aquí a contar cuál fue el hito de cada generación, pero si propongo, queridos lectores, repensar cómo nos ha impactado la pandemia de la Covid-19 en este determinismo, en particular.

A la medida del progreso, hemos sumado la del tiempo: social e individual (Philip Abrams, 1982), para construir la identidad. Lo cultural no ha escapado como parte de estas expresiones, y podemos remontarnos siglos y siglos para encontrar calificaciones sobre la humanidad.

¿Podremos con los viejos paradigmas, medidas, pensamientos vislumbrar los cambios que ha generado y continúa gestando la pandemia?. Los desafíos no son solo en salud o economía, son profundamente sociales e individuales, aunque parezca que hablamos de lo mismo, no estamos abarcando todo.

Para Abrams*, “una generación en el sentido sociológico es el período de tiempo durante el cual una identidad se construye sobre la base de los recursos y significados que socialmente e históricamente se encuentran disponibles. De la misma forma, las nuevas generaciones crean nuevas identidades y nuevas posibilidades de acción…En otras palabras, no existe un tiempo normalizado con el cual medir o predecir su ritmo”.

Desde el año pasado, he leído artículos que hablan de “impactos”, en la generación Z, la tecnología, la salud, la economía, el trabajo, pero esta pandemia nos ha atravesado sin distinción, sin variables a todos. Sin dudas que las consecuencias o repercusiones no serán las mismas ni en los países, economías, seres humanos; es más serán tan diferentes como lo ha sido el mismo virus con cada cuerpo, pero de algo podemos estar seguros: nos ha impactado a todos, nos ha cambiado a todos.

Por esta misma razón, por este impacto que nos coloca -de alguna a forma- en la misma estantería, es que resulta necesario -más que nunca- una visión conjunta no solo de expertos, porque cada vivencia ha sido única, y cada transformación lo será.

¿Podremos seguir hablando de colectivos, grupos, movimientos, y todas estas calificaciones que venimos utilizando? ¿Se potenciarán y aparecerán nuevos términos?. Estamos empezando a tirar de ese hilo, de esta madeja que es la “nueva normalidad” o “postpandemia”. Como verán ya hemos encontrado –necesariamente- términos para empezar a definirnos luego de la Covid-19, pero aún la estamos transitando.

Nos vamos reconstruyendo como individuos, como sociedad, en todos nuestros espacios y aspectos. Nada nos preparó para esto, y posiblemente nuestros viejos modelos mentales al momento de categorizar a la humanidad, también queden obsoletos para encontrar esa identidad, sin etiquetas.

*El concepto de generación en las teorías sobre la juventud (Valparaíso, Chile, junio 2011)

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